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Sunday, May 25, 2025

MARIANO MORENO & LOS "THERMIDORIENS" (II)

Agustín Mackinlay | @agumack

"... les contre-poids qui balanceaient sa puissance" — François-Antoine Boissy d'Anglas

Es 25 de Mayo, y como es habitual, publico material sobre las fuentes de Mariano Moreno obtenido con simples técnicas de 'humanidades digitales' (1234567891011). Tenía pensado continuar el detallado análisis de las fuentes del mejor escrito jamás publicado por un político rioplatense de alto nivel: Gazeta Extraordinaria de Buenos-Ayres del 6 de noviembre de 1810.

Decidí cambiar de rumbo para concentrarme en la lectura que el Secretario de la Junta hace de los Thermidoriens, el grupo de políticos que propicia la caída de Robespierre el 28 de julio de 1794, o 9 Thermidor Año II. Los Thermidoriens no se dedican solamente a desbaratar el Terror jacobino. También elaboran la (frágil) constitución republicana del Directorio, presentada en octubre de 1795 [1]. 

Es el primer régimen bicameral de Francia. Los debates constitucionales de los Thermidoriens son menos conocidos que los de Philadelphia en 1787. Pero son, a su manera, igualmente importantes: contienen reflexiones sobre la naturaleza del poder ejecutivo (PE), el equilibrio de poderes, y la vertiente típicamente europea del control de la constitucionalidad—ocho años antes de Marbury v. Madison.  

Para el Río de la Plata, estos debates son cruciales porque ponen de manifiesto la dificultad que supone construir un poder ejecutivo republicano en ausencia de un gigante moral como George Washington. Por eso tanto los franceses como los rioplatenses recurrirán a regímenes republicanos inestables y poco satisfactorios: Triunviratos y Directorios. 

* * *


En 2024 ofrecí pruebas de la presencia, en los escritos de Mariano Moreno, de Gazette Nationale ou le Moniteur Universel durante los debates constitucionales de 1794-1795. En preparación por esta entrada, mostré otra prueba contundente: el discurso de François-Antoine Boissy d'Anglas del 11 Pluviose An III, el 1 de febrero de 1795 [ver].

Para entender mejor la presencia de los Thermidoriens en el magnífico artículo de la Gazeta Extraordinaria, propongo una reconstrucción de la situación:

(1) El problema del poder ejecutivo. Una vez asentada la Revolución de Mayo, el gran problema político es la construcción del poder ejecutivo. Moreno sabe que un ejecutivo compartido conlleva riesgo de caos. Pero también intuye que un PE unipersonal sería una tentación irresistible para más de un rioplatense "desbordante de napoleonismo y ávido de dictadura" [2].

(2) Tres modelos. Hay tres modelos disponibles: la monarquía constitucional de Inglaterra, el ejecutivo compartido del Directoire francés, y el PE republicano y unipersonal de los Estados Unidos. Hay señales de una preferencia por éste último. ¿Pero es realista la esperanza de otro Washington? Los Thermidoriens tienen dudas. Ver ENCARGADOS DE SU EXECUCION

(3) ¿República o monarquía? Benjamin Constant llega a París el 25 de mayo de 1795, en plena efervescencia termidoriana. El futuro teórico de la monarquía constitucional todavía se declara republicano. Defiende con brillo a los Thermidoriens. Lo importante es lograr un régimen que evite los excesos. Constant todavía cree que el equilibrio es posible en una república.

(4) El equilibrio político (I). Thermidor anticipa el problema de los rioplatenses: ¿Cómo lograr un régimen equilibrado tras la ruptura con el anterior orden político, cuando esta ruptura se fundamenta en el Contrat social de Jean-Jacques Rousseau, gran enemigo del régimen mixto? Los Thermidoriens no encuentran la solución. Marcel Gauchet habla de l'impossible rupture [3].

(5) El equilibrio político (II). Los Thermidoriens refuerzan la separación de poderes, introduciendo el bicameralismo. No se atreven a un ejecutivo unipersonal. Las primeras críticas empiezan en 1795: el régimen divide, pero no equilibra los poderes. El equilibrio requiere un elemento meritocrático dentro del legislativo, además de un PE y jueces independientes. El rousseauismo lo impide. 

(6) Moreno y los Thermidoriens. Como comprobé en 2024, Mariano Moreno utiliza material de varios Thermidoriens en Gazeta Extraordinaria (6 de noviembre de 1810): Gide, Mailhe, Chénier, Lesage, Sieyès, Thibaudeau y Boissy d'Anglas (8910). Los cuatro últimos son miembros de la Commission des Onze encargada de redactar la nueva constitución bicameral.

(7) Moreno y Rousseau (I). Moreno utiliza a Rousseau por su elocuencia y porque su idea de la soberanía indivisible es importante para la ruptura del orden antiguo. Tremendamente útil para destruir, JJR es irrelevante para construir. Esta idea es formulada por los Thermidoriens y por Moses Dobruška, utilizado por Moreno en FLUIR LAS LEYES y FÍSICAS Y MORALES (9).

(8) Moreno y Rousseau (II). El caótico PE compartido y la falta de equilibrio político del Directoire desembocan en el tirano de la Francia, millones de muertos y la Madre Patria invadida. Moreno rompe con Rousseau: elogia la monarquía de Inglaterra, sueña con AUTORIDADES INDEPENDIENTES y EQUILIBRIO DE LOS PODERES (10)—las antípodas del Contrat social.

(9) Belgrano. Muerto Moreno, Manuel Belgrano sufre el caos de Triunviratos y Directorios. Hasta 1813 cree en un 'Washington rioplatense' [ver]. La caída de Bonaparte en 1815 genera una ola de entusiasmo a favor de la monarquía constitucional adoptada en Francia, Prusia, los Países Bajos y Escandinavos. Se viene un siglo de libertad, innovación y prosperidad.

(10) Constant, Lanjuinais y Thermidor. Los teóricos de la monarquía temperada que sirven de base al proyecto de Manuel Belgrano —los liberales Benjamin Constant y Jean-Denis Lanjuinais— están íntimamente ligados a los Thermidoriens leídos por Moreno. Lanjuinais participa en la redacción de la constitución de 1795, fervientemente defendida por Constant. Todo cierra.

¡Descifrado! El pensamiento político de Mariano Moreno
Los dilemas de los Thermidoriens son los de Mariano Moreno y Manuel Belgrano. Dieciséis años después de Thermidor, el largo y cruento desenlace de la Revolución francesa crea escepticismo en los líderes de Mayo sobre la conveniencia de una república. ¿Cómo crear una república estable sin un líder como el "grande y virtuoso Wassington"? [4]

En 2025, mientras examino palabra por palabra los escritos de Moreno, me sigue conmoviendo su esfuerzo para resolver este dilema. Mariano Moreno no era republicano. A finales de 1810, intuye con fenomenal claridad que —en ausencia de un Washington local—, la única manera de preservar la libertad y el orden es el régimen mixto de la monarquía constitucional:

El choque de autoridades independientes debia producir un equilibrio en sus esfuerzos [...] ha convenido la experiencia, que las formas absolutas incluyen defectos gravísimos, que no pueden repararse sino por la mezcla y combinacion de todas ellas: y la Inglaterra, esa gran nacion, modélo único que presentan los tiempos modernos á los pueblos, que desean ser libres, habria visto desaparecer la libertad, que le costó tantos arroyos de sangre si el equilibrio de los poderes no hubiese contenido á los Reyes, sin dexar lugar á la licencia de los pueblos. Equilíbrense los poderes, y se mantendrá la pureza de la administración. 

Ningún político argentino ha alcanzado estas alturas. Libertad y orden es el ideal de Mariano Moreno. No hay libertad sin orden. El desorden o "licencia" favorece la aparición de oportunistas que buscan concentrar el poder en beneficio propio—amenazando la libertad. Es una de las grandes lecciones de los Thermidoriens, los vencedores del tyran Robespierre.

Mejor que Lord Acton décadas después, el político rioplatense explica el vínculo entre corrupción y concentración del poder. Esta concentración se evita con equilibrio de poderes—no con separación de poderes. Este texto brillantemente explícito no es siquiera mencionado por los biógrafos del prócer—una auténtica vergüenza desde el punto de vista intelectual.

A pesar de sus esfuerzos, Mariano Moreno no llega a articular una visión precisa sobre el poder ejecutivo. Hay una buena razón. El sistema político inglés evolucionaba a su propio ritmo, antes que los 'publicistas' (los politólogos de hoy) llegaran una formulación precisa. Gradualmente, a partir de 1782, el PE se independizaba de la corona. Pocos escritores lo habían percibido [5].

* * *

La muerte sorprende a Moreno en 1811. La derrota del tirano de la Francia en 1814-1815 coincide con la brillante entrada en escena del gran teórico de la monarquía constitucional, el escritor y político franco-suizo Benjamin Constant. El 'padre' del liberalismo moderno devela —¡finalmente!— el secreto de la constitución de Inglaterra a comienzos del XIX: la dualidad monarca/primer ministro

Principal responsable del orden constitucional, el monarca es completamente irresponsable en materia de gobierno. Su neutralidad lo desvincula del conflicto político. Esto contribuye a su prestigio y a su capacidad de liderazgo de última instancia. Su honor es fuente de estabilidad institucional. Su familia garantiza la consistencia temporal del régimen—acaso la mayor vulnerabilidad de las repúblicas.

La monarquía constitucional manda un clarísimo mensaje a los políticos: el principal cargo en el Estado está ocupado—y lo estará durante generaciones. De nada sirve oponerse al comandante en jefe de las fuerzas armadas. Esta indiscutible permanencia desinfla las ínfulas de los políticos y evita la inestabilidad inherente de las repúblicas, constantemente atacadas por demagogos con ansias de ser el "Número uno."

La comprensión de Gran Bretaña a través de Constant dilucida el dilema del PE que tantos dolores de cabeza había causado en Francia, y seguía causando en el Río de la Plata. Gracias a la responsabilidad ministerial, establecida entre 1812 y 1815, es posible el ejercicio de un poder ejecutivo a la vez meritocrático, democrático y efectivo—sin riesgos demagógicos. Cuando todo esto sale a la luz, Moreno ya no está [6] [7].

Un dato interesante: los republicanos Thermidoriens leídos por Moreno terminan por adherir a la monarquía constitucional. El Secretario de la Junta se toma el trabajo traducir las 3679 palabras del discurso de Boissy d'Anglas—mucho más que la mayoría de los demás autores que utiliza en GBA, incluido Rousseau. Sabe que el constitucionalista francés favorece un régimen moderado y equilibrado.

Tras la caída de Bonaparte, Boissy d'Anglas es convocado para redactar otra constitución. La experiencia republicana de Francia ha sido desastrosa. Inspirada por Benjamin Constant y co-redactada por François-Antoine Boissy d'Anglas, la Charte constitutionnelle de 1814 —punto de partida de las exitosas monarquías de Europa del Norte— es otorgada por el rey. Es el entierro del rousseauismo.

Manuel Belgrano aprovecha la paz europea de 1815 para promover el magnífico proyecto del Inca [8]. Intuye que la joven Argentina no puede ser republicana—no hay ni habrá otro George Washington. El año de su muerte comienza la anarquía que desembocará en Rosas. Nunca sabremos si Moreno hubiera adherido a la grandiosa idea de Belgrano. Pero los indicios a favor de la monarquía son clarísimos [9].

                                                                         * * *

Tras casi dos décadas de trabajo minucioso, he logrado descifrar el pensamiento político de Mariano Moreno. Es un pensamiento tan fértil e incompleto como su vida misma. Morir antes de la caída de Bonaparte le impide lograr una clara concepción de la constitución de Inglaterra. Esto solo será posible a partir de 1814 con los escritos de Benjamin Constant. 

Mariano Moreno es el político que mejor comprendió la importancia de los frenos y contrapesos institucionales. En 2025 en los Estados Unidos, el Gran Maestro de la Demagogia está desarmando metódicamente la república de Washington, Franklin, Adams, Jefferson, Madison, Hamilton y Marshall. Mientras tanto, la Argentina ha dejado de ser una república.

¿Tendremos algún día una monarquía constitucional inspirada en las ideas de Moreno, Belgrano, San Martín y Güemes? Estoy trabajando en un libro sobre este asunto. No lo olvidemos: una monarquía constitucional —al estilo de Suecia y los Países Bajos en pleno siglo XXI— es mucho más republicana que nuestra absurdamente corrupta, insegura e injusta pseudo-república [10].

[1] Ver Bronislaw Baczko: "Thermidoriens", en François Furet & Mona Ozouf, Dictionnaire critique de la Révolution française (Paris : Flammarion, 1988), pp. 425-439. También el artículo "Constant" de Marcel Gauchet en el mismo volumen, pp. 951-959. Sobre Boissy d'Anglas, ver Alice Saunier-Seïté, Le Comte Boissy d'Anglas (Paris: France Univers, 2001), Hélène Boissy d'Anglas, François Antoine de Boissy d'Anglas. Biographie (Paris: L'Harmattan, 2001) y Christine Le Bozec, Boissy d'Anglas: Un grand notable libéral (1995). Le Bozec se refiere a la Charte constitutionnelle de 1814 como "sa Charte" (p. 57).

[2] La expresión es de Horacio Zorraquín Becú en referencia a Carlos de Alvear, que desembarca en Buenos Aires un año después de la muerte de Moreno. Ver las numerosas referencias a Moreno y el poder ejecutivo en "Mariano Moreno y los contrapesos", Contrapesos, 25 de mayo de 2019, y el capítulo 8 de Agustín Mackinlay, El Enigma de Mariano Moreno. Fundación y Equilibrio de Poderes en la Era de las Revoluciones (Buenos Aires: RyC, 2009). Varios capítulos de este libro han quedado demolidos por el gran libro de Diego Bauso, Un plagio bicentenario. El "Plan de Operaciones" atribuido a Mariano Moreno (Buenos Aires: Sudamericana, 2015 [ver]). 

[3] Marcel Gauchet es el principal especialista sobre el pensamiento político de los Thermidoriens y de Constant. Su libro La Révolution des pouvoirs. La souveraineté, le peuple et la représentation 1789-1799 (Paris: Gallimard, 1995) es indispensable para entender el período. Por extensión, es indispensable para entender las ideas políticas de Moreno. La parte II de libro ("Thermidor", pp. 125-186) muestra hasta qué punto las ideas del régimen mixto y equilibrado propuesto por John Adams habían conquistado la mente de los Thermidoriens

[4] Ver la brutal advertencia de Thomas Jefferson a Alexander von Humboldt sobre las revoluciones de América del Sur, cuando acaba de fallecer Mariano Moreno: "Their greatest difficulty will be in the construction of their executive. I suspect that, regardless of the experiment of France, and of that of the United States in 1784, they will begin with a directory, and when the unavoidable schisms in that kind of executive shall drive them to something else [...] despotism may come upon them before they are qualified to save the ground they will have gained" (1, 2, 3). El mensaje de Jefferson, un autor largamente citado en GBA, es claro: la falta de un 'Washington' local llevará a un régimen despótico. Brillante. 

[5] Dos buenas explicaciones: el último capítulo del libro de Marcel Gauchet citado en [3], y el artículo de Mogens Herman Hansen: "The Mixed Constitution versus the Separation of Powers: Monarchical and Aristocratical Aspects of Modern Democracy", History of Political Thought, Vol. XXXI, No. 3, Autumn 2010, pp. 509-531 (123). Los Écrits politiques de Benjamin Constant se consiguen en la excelente edición de Marcel Gauchet (Paris: Gallimard, 1997). 

[6] El ex-Thermidorien Constant debe esperar la caída de Bonaparte para publicar sus ideas. A pesar del desfasaje, los paralelos Constant [BC]-Moreno [MM] son numerosos. El espíritu de las formas: en la línea del habeas corpus y de Montesquieu, ambos pensadores consideran el respeto de las formas legales como condición  de la libertad (MMBC). Germaine de Staël: la compañera intelectual y sentimental de BC, hija de Jacques Necker y líder de la resistencia liberal a Bonaparte, aparece en Gazeta de Buenos-Ayres No. 7, 19 de julio de 1810: "... que se prevengan en ella los males de una seduccion involuntaria..." (Moreno); "... cette divine alliance de l’amour et de l’amitié, de l’estime et de l’attrait, de la confiance méritée et de la séduction involontaire" (Madame de Stäel-Holstein, De la littérature considérée dans ses rapports avec les institutions sociales, capítulo 9. 1800, p. 107 [ver]). Admiración por Gran Bretaña: como MM, BC admira los principios generales de la constitución no escrita de Gran Bretaña, aunque no aconseja una imitación estricta. De haber llegado a Londres, los dos se hubieran probablemente conocido unos años más tarde. Jacques Necker: en su biografía de BC, Léonard Burnand nota que Jacques Necker, su hija Germaine de Staël y BC pasan juntos unos meses, a principios de 1796, en el 'castillo' de Necker en Coppet (lo visité en 2022). Mientras Necker termina De la Révolution française, cuyos 4 tomos lee Moreno (12), BC prepara —a favor de los Thermidoriens— su primer gran escrito político. Necker estudia la naturaleza del poder ejecutivo y se refiere al "grand Washington", expresión que retoma MM: "grande y virtuoso Wassington."

[7] Más paralelos BC-MM. Mably: uno de los autores preferidos de MM [ver] es duramente criticado por BC; sin embargo, Des droits et des devoirs du citoyen (1758) contiene esta brillante apreciación de la monarquía sueca, que inspira a De Lolme y al propio BC: "Les Suédois ont pensé très-sagement en voulant avoir une espèce de roi qui empêche qu'il ne s'en élève un véritable parmi eux". Rousseau: en materia de teoría política, MM y BC se ubican en las antípodas de Rousseau. BC critica su teoría de la soberanía colectiva por haber "fourni de funestes prétextes à plus d'un genre de tyrannie", aunque reconoce que era un "génie sublime" animado por "l'amour le plus pur de la liberté." Ideas similares encontramos en MM. Filangieri: introducido al Río de la Plata por Victorian de Villava, otro partidario de la monarquía temperada, Gaetano Filangieri es citado en la Representación de los hacendados. BC le dedica un libro en 1822: Commentaire sur l'ouvrage de Filangieri. Experiencia. BC reprocha el carácter 'metafísico' del pensamiento político de Rousseau. Formado en Escocia, el escritor de Lausanne emplea un método muy distinto: dejarse guiar por la experiencia que resulta del conocimiento de la historia ("...des hommes qui ont acquis une des idées plus saines par une expérience de trente ans de malheurs [...] comme il est toujours utile de sortir des abstractions par les faits, nous citerons la constitution anglaise", Écrits politiques, p. 794 y p. 325). Es exactamente el enfoque de MM, que toma de Boissy d'Anglas el método para explicar el vínculo entre equilibrio de poderes y libertad: "Desde entonces ha convenido la experiencia…l'expérience a prouvé…" [ver]. Libertad y orden: ambos escritores comparten este ideal político (BC: "L'ordre et la liberté sont d'un côté, l'anarchie et le despotisme de l'autre"). Otra vez: un fiel reflejo de MM en GEBA, 6 de noviembre de 1810. Constitución: "No tenemos una constitución, y sin ella es quimérica la felicidad, que se nos prometa" (MM); "... une Constitution [étant] la garantie de la liberté d'un peuple" (BC). Seguridad: "... la seguridad de las personas" (Mariano Moreno y la seguridad", Contrapesos, 2010); "... la sûreté de nos personnes [...] il n'y a point de morale sans sécurité" (BC). 

[8] Ver numerosas referencias a la influencia de Constant y Lanjuinais sobre la monarquía constitucional en América Latina en Oscar Ferreira: "The return of the king's two bodies: liberal arguments for the modernizing powers of monarchy in post-revolutionary France and Portugal", History of European Ideas, 2024. 

[9] Estos indicios no se limitan al pasaje explícito sobre Gran Bretaña. En Gazeta Extraordinaria de Buenos-Ayres del 6 de noviembre de 1810 encontramos la presencia de monarchiens moderados como Jacques Mallet du Pan, Jean-Joseph Mounier y Adrien Duport, y del archi-monarquista Antoine de Rivarol (ver CONSTITUCION FIRME). Dato interesante: la Gazeta Extraordinaria de Buenos-Ayres del martes 7 de agosto de 1810 contiene abundante material de Jean-François Marmontel [ver]. Monarquista moderado, Marmontel (1723-1799) es elegido diputado en 1797 durante el régimen Thermidorien del Directorio. Marmontel es el autor del 'best-seller' Les Incas, ou la destruction du Pérou (Paris: Lacombe, 1777), alegato pro-monárquico pero anti-español —dedicado al rey de Suecia— que sirve de inspiración a Manuel Belgrano. La Gazeta de Buenos-Ayres del 15 de octubre de 1810 contiene una lista de libros donados por los comerciantes británicos en el Río de la Plata; se dirigen "à el Protector de la Bibliotéca, Sr. Dr. D. Mariano Moreno". Entre los libros figura la Constitución de Inglaterra, del ginebrino Jean-Louis De Lolme (1740-1806). Sabemos que Moreno lo lee porque Guillaume-Thomas Raynal —el autor preferido de Moreno— incorpora pasajes de La Constitution de l'Angleterre (Amsterdam, 1771) al libro XIX de la tercera edición de Histoire des deux Indes, texto utilizado en la Gazeta Extraordiniaria en referencia a Inglaterra (1, 2). Dos pasajes de De Lolme agregados a HDI son fundamentales para la comprensión de la monarquía constitucional: "La première singularité du Gouvernement de l'Angleterre, à titre d'Etat libre, c'est d'avoir un roi" (xi, p. 142) y "C'est en faisant un grand & un très-grand citoyen, qu'on a empêché qu'il ne s'en élevât plusieurs" (xi, p. 143). Además de Mallet du Pan y Jean-Louis De Lolme, hay otros dos admiradores ginebrinos de la constitución de Inglaterra leídos atentamente por Moreno: Jean-Jacques Burlamaqui (1, 2) y Jacques Necker. Tengo mucho más material sobre las lecturas 'monarquistas' del Secretario de la Junta, incluyendo el sensacional Compendio histórico de los reyes de Aragon desde su primer monarca hasta su unión con Castilla (Madrid: Imprenta Real, 1797, ver), utilizado junto al material de los Thermidoriens.

[10] Benjamin Constant: "La République ? Mais la charte observée nous assure les avantages d'une république, l'égalité des droits, les garanties contre le pouvoir, la libre manifestation de nos opinions, une part légitime à l'administration de nos intérêts, et toutes les espérances que peut exiger une raisonnable et noble ambition" (Écrits politiques, p. 823). Constant piensa que la extraordinaria posición del monarca coloca un límite al deseo de gloria de los políticos—pero sin aplastar completamente su (necesaria) ambición meritocrática. Ver también Jacques de Saint Victor: « La "monarchie républicaine", une vieille tradition française ? », Revue des deux mondes, Octobre 2016.
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Sunday, March 30, 2025

EL HONOR PERDIDO DE LAS REPÚBLICAS

Agustín Mackinlay

"La mayor historia de honor jamás contada" —Aki Monogatari

La lectura 'republicana' de Montesquieu se limita en general a unas pocas páginas de Esprit des lois XI.6 supuestamente referidas a la 'separación' o 'división' de poderes, términos nunca utilizados por el autor. El resto de la obra es olímpicamente ignorado, incluso en excelentes tratados como Machtteilung: Geschichte der Mischverfassung (2006) de Alois Riklin.

Un aspecto descuidado de Esprit des lois es la idea según la cual las crisis fiscales reflejan el marco institucional. Con su corolario de contracción crediticia, impuestazos, bajos salarios e inseguridad, una crisis fiscal es el resultado de la inseguridad sobre el cumplimiento de los contratos. Y esta inseguridad, a su vez, es provocada por la tentación despótica [1]. 

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El honor: un freno no-institucional
En EL IV.2, Montesquieu ofrece varios ejemplos para ilustrar cómo el honor, principio esencial del régimen monárquico moderado o 'temperado', actúa como un freno informal, no-institucional, frente al abuso de poder:

Il n'y a rien dans la monarchie que les lois, la religion et l'honneur prescrivent tant que l'obéissance aux volontés du prince: mais cet honneur nous dicte que le prince ne doit jamais nous prescrire une action qui nous déshonore, parce qu'elle nous rendrait incapables de le servir. Crillon refusa d'assassiner le duc de Guise, mais il offrit à Henri III de se battre contre lui.

Après la Saint-Barthélemy, Charles IX ayant écrit à tous les gouverneurs de faire massacrer les huguenots, le vicomte d'Orte, qui commandait dans Bayonne, écrivit au roi : « Sire, je n'ai trouvé parmi les habitants et les gens de guerre que de bons citoyens, de braves soldats, et pas un bourreau; ainsi, eux et moi, supplions Votre Majesté d'employer nos bras et nos vies à choses faisables. » 


Louis des Balbes de Berton de Crillon (1541-1615) se niega a asesinar al Duque de Guise, el enemigo de Henri III. El militar más valiente de la época desobedece explícitamente la orden del rey, aunque le informa que aceptaría enfrentar al duque al mando de un ejército. En 1572, Orte había desobedecido la orden de Charles IX de masacrar a los protestantes.

Montesquieu concluye: 

(a) Si el monarca exige a los poderes intermedios que actúen sin honor, será desobedecido y perderá autoridad

(b) Pero si logra imponer la mala fe, la traición y la cobardía, provocará un cambio en la naturaleza del régimen, que pasará a ser despótico. Las consecuencias son conocidas: inseguridad contractual y física, crisis fiscal, altas tasas de interés, impuestazos y colapso.

Junto al ordenamiento legal, el honor garantiza la estabilidad del régimen. Es una cualidad intangible, informal, no-institucional, y no enteramente racional. El honor actúa como una mano invisible —Adam Smith toma su idea más famosa de Montesquieu— que conduce a la seguridad, la libertad y la prosperidad de los ciudadanos [2].

Honor y principio monárquico: lecturas y observaciones
Antes de pasar al problema de la natural —y perfectamente entendible— falta de honor en las repúblicas, propongo una serie de ilustraciones sobre el honor en las monarquías. Vienen de algunas lecturas, series y observaciones en los mercados financieros. 

(a) Plutarco y Diodorus. Lector de Montaigne, Montesquieu habrá notado la referencia de Essais III.1 a los Roys d'Ægypte: el faraón exige a los jueces que juren desobedecer la voluntad del propio monarca si éste les ordena emitir un fallo injusto. El pasaje, cuyo título se refiere al ethos (ἔθος) de los reyes, viene de Plutarco: οὐ κρινοῦσι (no acatar).

Como sugieren los editores de Plutarco, la fuente original es el historiador Diodorus de Sicilia (I.71 y también I.48) y su fantástica descripción de la independencia judicial como garante del sistema legal, de la felicidad, y de la seguridad de la propiedad en Egipto (Contrapesos: "Montesquieu y Diodorus"). 

En otro genial pasaje de Regum et imperatorum apophthegmata atribuido a Plutarco, leemos que Antiochos III escribe a las autoridades de las ciudades del reino: si el rey ordena algo fuera de la ley (παρὰ τοὺς νόμους), las ciudades deben dejarlo de lado como algo atribuible a la ignorancia (ἀγνοέω) del propio monarca.

* * *

(b) Heimskringla. En la batalla de Boknafjorden en 1030, los guerreros del duque Erling Skialson apoyan al rey de Dinamarca Knútr contra Óláfr Haraldson y su intento de recuperar el trono de Noruega, perdido en 1028. Sin jamás rendirse, los guerreros de Erling caen uno por uno. Cuando solo queda el duque con vida, Óláfr le ofrece rendirse con honores.

Erling acepta y entrega su casco, su espada y su escudo. Entonces llega el comportamiento despreciable. Primero, Óláfr provoca un corte en la cara de Erling con su hacha. Luego, uno de sus guerreros le parte la cabeza de un hachazo. Óláfr, escribe Snorri Sturluson, entiende perfectamente lo que esto significa: no recuperará el trono de Noruega.

La noticia de la ignominiosa ejecución del duque Erling se propagará a lo largo de Noruega. Los demás duques —que controlan gran parte de la recaudación tributaria no confiarán más en Óláfr. Ha tirado su honor por la borda, y su autoridad se ha desvanecidoEn julio de 1030, Óláfr muere en combate junto a sus valientes poetas en la batalla de Stiklestad [3].

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(c) Kotsuké no suké. Gran lector de la Heimskringla de Snorri Sturluson, Jorge Luis Borges publica "El incivil maestro de ceremonias Kotsuké no Suké" en Historia universal de la infamia (1935). La idea proviene de Tales of Old Japan de A. B. Mitford [1871]. La manipulación de la justicia desestabiliza la propiedad: el señor de la Torre es condenado a muerte en un fallo absurdo, y lo pierde todo [ver].

Borges: "La Torre de Takumi no Kami fue confiscada; sus capitanes desbandados, su familia arruinada y oscurecida, su nombre vinculado a la execración". Mitford: "... his castle of Akô was confiscated, and his retainers have become Rônins, some of them took service with other daimios."

El episodio da lugar a la mayor historia de honor jamás contada. Los valientes, pacientes y honorables samurai no pueden dejar semejante crimen sin castigo. A notar el toque à la Montesquieu: Kotsuké no Suké termina perdiendo todo, incluso su propia vida. (Nota: la fragilidad del poder despótico aparece en los poemas de Borges sobre Tamerlán y los Césares.) [4]

* * *

(d) Il Gattopardo. Vi la excelente serie de Netflix y compré la edición italiana de la gran novela de Guiseppe Tomasi di Lampedusa. El rey pide al Gattopardo que actúe como espía sobre las actividades de Tancredi y sus amigos. Pero resulta que Don Fabrizio "non voleva fer la spia". El Gattopardo desobedece al rey por una cuestión de honor. 


Un auténtico monarca tiene que ser fuente de fidelidad, afecto, ordine, continuità, onore, decenza, diritto y justicia. Hasta el perro Bendicò, considerado por el propio Lampedusa como "un personaggio importantissimo" y "quasi la chiave del romanzo", se siente onorato por una caricia del príncipe. 

En una carta a su mujer de mayo de 1956, escrita en varios idiomas, Lampedusa resalta el episodio en el cual Don Fabrizio evita una infidelidad de Angelica "pour l'honneur de la famille." Sprizzava dignitosa benevolenza da ognuno dei propri pori. Claramente, alguien con un sentido del honor tan profundo no va a tolerar caprichos despóticos de ningún rey. 

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(e) Juan Carlos I y Felipe VI. Ya comenté este episodio en Contrapesos ("Argentina: cómo evitar el colapso institucional"). Con gran pompa, Felipe VI asiste en septiembre de 2024 a la jura de la presidenta del Consejo General del Poder Judicial. Isabel Perelló afirma: “Ningún poder del Estado puede dar instrucciones a los magistrados sobre cómo han de interpretar el ordenamiento jurídico.”

La mirada del rey vale mil palabras. ¿Podría presentarse el 'juez' Lijo en un escenario tan solemne? ¿Podría hablar sin caerse de la vergüenza bajo la mirada del hijo del valiente rey que, enfrentando los balazos, desmanteló en persona el golpe anti-democrático de 1981? Semejante papelón sería completamente impensable. Por una cuestión de honor, el monarca no se prestaría a la fantochada.

Toda su carrera se derrumbaría en minutos. Dejaría una carga insoportable a sus hijas. Regla general: la monarquía constitucional tiene un mecanismo 'built-in' en materia de independencia judicial. El honor del monarca es una manera informal —pero tremendamente efectiva— de 'vetar' impresentables. (El bono español a 10 años rinde 3.36%). 
* * *

(f) Escandinavia. ¿Hay más estabilidad monetaria en las monarquías constitucionales que en las repúblicas? Las monedas de Suecia, Dinamarca y Noruega —países con ranking crediticio AAA— se llaman corona. Por algo será. El nuevo billete de $20 de la no-república de Canadá (otro país con ranking AAA) tendrá la imagen del rey de Inglaterra Charles III [ver].

Todo el edificio institucional de estos países se derrumbaría en un proceso inflacionario 'argentino'. El anonimato relativo de las repúblicas permite echar la culpa a las circunstancias externas. En cambio, en las monarquías, hay gente de carne y hueso —con nombre, aunque sin apellido— al frente del país. Estas personas (las familias reales) harán lo imposible para evitar un default o un colapso monetario.

El banco central de Suecia, el Riksbank o Banco del Reino, tiene mejores notas en independencia de facto que de iure. Con esto tocamos un punto importante, implícito en Montesquieu: cuando prevalece el honor, hay menos necesidad de instituciones formales de control. Solo hace falta imaginar el enorme ahorro que esto representa en materia de carga impositiva, y/o los recursos para el Estado de Bienestar. 

El honor perdido de las repúblicas
El honor juega un papel reducido en las repúblicas. Es algo entendible: no es realista esperar que las personas elegidas por el pueblo sean todas honorables. Hugo Chávez, Evo Morales, los Kirchner, Donald Trump—todos presentan un serio deficit de honor. ¿Y que decir de Guillermo Moreno o Donald Trump Jr.?

Cuando en mayo de 2013 Cristina Kirchner condecora a Nicolás Maduro, está ilustrando, sin saberlo, un gran principio de Montesquieu (EL.VIII.7): otorgar honores (en plural) a delincuentes significa destruir el honor (en singular) del propio régimen político. Este comportamiento garantiza que habrá una crisis fiscal y un estallido de inseguridad.

Creo que es importante enfatizar este último punto. El 99.99% de los economistas argentinos atribuye la crisis fiscal crónica de la Argentina a un exceso de demanda de crédito del sector público, resultado del deseo irrefrenable de aumentar el gasto público. Montesquieu, en cambio, enfatiza la oferta de crédito y su vínculo con la seguridad sobre el cumplimiento de los contratos.

La demanda de crédito siempre aumenta. Es algo natural. Esperar lo contrario no sería realista. En consecuencia, la crisis fiscal solo puede ser resuelta aumentando la oferta de recursos prestables en el mercado de crédito—lo que requiere sí o sí un régimen no-despótico, ya sea monárquico o republicano.

Aquí radica, precisamente, la ventaja de las monarquías. En las monarquías, el principio de honor es un freno informal contra la tentación despótica. Como este principio es muy débil en las repúblicas, éstas no tienen más remedio que poner en pie una elaborada, costosa y compleja red de organismos y mecanismos de control.

En 2025, la república argentina ilustra lo que sucede cuando no hay ni honor, ni contrapesos institucionales. 

[1] Ver "Procopio superstar", Contrapesos, 2022.

[2] Sobre el honor en Montesquieu, ver Céline Spector. Montesquieu. Liberté, droit et histoire (París: Michalon, 2010) y su artículo "Honneur" en Dictionnaire Montesquieu. Ver también: Daniel Pimbe, "Montesquieu: l'honneur, principe de la monarchie"; Ran Halévi: "La pensée politique de l'honneur", en Hervé Drévillon & Diego Venturino. Penser et vivre l'honneur à l'époque moderne. Presses Universitaires de Rennes, 2019, pp. 109-126 [ver]; Sharon Krause: "The Politics of Distinction and Disobedience: Honor and the Defense of Liberty in Montesquieu", Polity, Vol. 31, No.3, Spring 1999. 

[3] La idea de la civilización occidental como judeo-cristiana o greco-romana deja de lado el papel fundamental de los pueblos nórdicos y sus monarcas meritocráticos. Ver David Gress. From Plato to NATO. The Idea of the West and its Opponents. Free Press, 1999; Jeroen W. P. Wijnendaele. De wereld van Clovis. De val van Rome en de geboorte van het Westen. Erstberg, 2024. En su Enquiry into the Origin of Honour (1732), Bernard Mandeville nota que la noción de "a principle of courage, virtue and fidelity [...] is entirely Gothick, and sprung up in some of the most ignorant ages of Christianity". 

[4] Tengo la impresión que Borges se inspira en la poca gloriosa muerte de Snorri Sturluson cuando describe el final de Kotsuké no Suké. Ver su poema Snorri Sturluson (1179-1241)Has bebido hasta las heces el deshonor inolvidable. Borges admiraba los personajes históricos valientes y con sentido del honor. 
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Sunday, September 1, 2024

LETTERS TO THE 'FINANCIAL TIMES' ON THE MONARCHICAL PRINCIPLE

AM | @agumack

"... republics are an essentially immature form of government" — Giles Conway-Gordon

The Financial Times is a it again (†). They have published my early August 2024 letter on the monarchical principle. It looks like the editor found it pretty relevant because the FT waited until the Week-End edition of 3/4 August. Moreover, it was the only letter to carry an illustration on that day.

Here's the text:

Simon Kuper credits the monarchical principle for the moderate undertone of British politics, compared to the US and France (Spectrum, July 27). This is spot on. Constitutional monarchies provide a simple answer to the central question of politics: who is to be a country’s “top dog”?

This position is up for grabs in many republics. Hence the cyclical emergence of skilled demagogues. In monarchies, the matter was settled long ago. Tellingly, King Charles III will be featured in Bank of Canada’s next $20 note. The monarchical principle is alive and well. 


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As it turns out, the timing of my letter was unfortunate, as riots were about to spread across the UK. The underlying idea, however, reflects my conviction that the monarchical principle deserves a lot of credit in terms of protecting peoples' liberties and generating prosperity.

This view was shared by another FT reader who kindly praised my letter in a missive, also published on the Week-End edition, three weeks later (24/25 August) under the title "Constitutional monarchies still trump republics" (pun intended, I presume).

Here's Giles Conway-Gordon's letter: 

The caption under the picture of King Charles which accompanied Agustin Mackinlay’s letter on the benefits of constitutional monarchies (“Reason British politics retains its moderate tone”, August 3) states that they “avoid the question many republics grapple with”.

No, sir: the accurate verb is surely “solve” (the question being the clear separation of the roles of head of state and prime minister or political chief executive). Indeed it seems not too much to say that, for that very reason, republics are an essentially immature form of government. 

Thank you very much, Mr. Conway-Gordon! (*)


(†) See some references to my previously published letters.

(*) Here's a link to Giles Conway-Gordon's website.
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