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Tuesday, August 17, 2021

¿DIVISIÓN DE PODERES O SEPARACIÓN DE PODERES? (III)

AM | @agumack

"... power is of an encroaching nature" — James Madison

[Ver entradas anteriores: I, II]. Las citas de las entradas anteriores van en una clara dirección: lo que corresponde —cuando uno tiene en mente los motivos de especialización, rule of law y accountability— es hablar de separación de poderes en lugar de división de poderes. ¿Cuándo deberíamos entonces referirnos a división? Es lo que intento averiguar en esta entrada—y seguramente en otras, en la medida que corrija errores y encuentre más material. Estoy convencido que no se trata de un ejercicio estéril sobre la historia del vocabulario republicano. Entender estos conceptos nos lleva al corazón de la noción de checks and balances o frenos y contrapesos institucionales, tal como se la entiende en el contexto moderno.

Como es habitual en esta serie de entradas, iré por partes. Comienzo con los defectos de la separación de poderes, incluyendo Madison No. 48. Luego pasaré a lo que realmente importa: Madison No. 51, sus fundamentos y posibles fuentes. Pero antes hay que preparar el terreno.


* * *

(1) Montesquieu llama la atención. En Esprit des Loix XI.6, Montesquieu establece el principio de separación de poderes por motivo de imperio de la ley o rule of law, insistiendo en su importancia en materia de libertad y seguridad personal. Pero también advierte:

Si la puissance exécutrice n'a pas le droit d'arrêter les entreprises du corps législatif, celui-ci sera despotique; car, comme il pourra se donner tout le pouvoir qu'il peut imaginer, il anéantira toutes les autres puissances. Mais il ne faut pas que la puissance législative ait réciproquement la faculté d'arrêter la puissance exécutrice.

Es decir: el ejecutivo debe tener la fortaleza suficiente para frenar las iniciativas del poder legislativo. Pero no debe ser frenado, recíprocamente, por el legislativo. Ya no se trata de un simple problema de división del trabajo, rule of law o accountability—ahora entramos de lleno en el mundo mucho más complicado del equilibrio de poderes. 
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(2) Blackstone aplica Montesquieu. En sus Commentaries on the Laws of England (1765-9), el juez William Blackstone sigue de cerca el análisis de Montesquieu, en particular en lo referido a la separación del poder judicial con respecto al ejecutivo. En este pasaje sobre el ejecutivo y el legislativo aparece el término ballance, aunque no division.

It is highly necessary for preserving the ballance of the constitution, that the executive power should be a branch, though not the whole, of the legislature. The total union of them, we have seen, would be productive of tyranny; the total disjunction of them for the present, would in the end produce the same effects, by causing that union, against which it seems to provide. The legislature would soon become tyrannical, by making continual encroachments, and gradually assuming to itself the rights of the executive power." (Commentaries 1:149-51, 259-60.)
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(3) Gouverneur Morris en Filadelfia. En la Convención de Filadelfia entra en escena un personaje pintoresco e importante, aunque poco conocido, de la Revolución de los Estados Unidos: Gouverneur Morris (1752-1816) [1]. Morris llama la atención sobre las insuficientes garantías que la separación de poderes ofrece para evitar el gobierno despótico. En notas tomadas por James Madison leemos:

Mr. Govr. Morris, suggested the expedient of an absolute negative in the Executive. He could not agree that the Judiciary which was part of the Executive, should be bound to say that a direct violation of the Constitution was law. A controul over the legislature might have its inconveniences. But view the danger on the other side. The most virtuous citizens will often as members of a legislative body concur in measures which afterwards in their private capacity they will be ashamed of. Encroachments of the popular branch of the Government ought to be guarded agst. The Ephori at Sparta became in the end absolute.

¡Ahora las cosas se ponen interesantes! Morris analiza los problemas de los Estados antes del gobierno federal (1776-1787) y señala claramente el principal riesgo: la desproporción entre el todopoderoso legislativo y el débil poder ejecutivo. A notar el lenguaje: controul, violationdanger, encroachments. No es la terminología amistosa de la separación de poderes—es la terminología agresiva del gobierno mixto y del equilibrio de poderes. Gouverneur Morris prepara, acaso sin saberlo, el terreno para James Madison No. 48 y No. 51. A notar la mención a los éforos de Esparta (1, 2, 3). 
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(4) Jefferson-Madison: Federalist No. 48. Publicado en febrero de 1788, y redactado por James Madison, No. 48 contiene una larga cita del único libro de quien ya era prácticamente su jefe político: Notes on the State of Virginia de Thomas Jefferson, uno de los libros preferidos de Mariano Moreno [2]. Madison allana el camino para No. 51 con una dura crítica de ... la separación de poderes.

La fortaleza del poder legislativo deriva de la dificultad de difícil ponerle límites y del monopolio que ejerce sobre el 'bolsillo' de los ciudadanos—un tremendo contraste con la debilidad del poder ejecutivo y, a fortiori, con la del poder judicial. Debilitar al ejecutivo era algo entendible en 1776, cuando el poder del rey de Inglaterra lucía completamente desmedido. Pero no tiene sentido en 1787, cuando la anarquía es el principal peligro.

El poder tiene una encroaching nature. Siempre desea más. El fuerte se 'traga' al débil: el legislativo se 'traga' a los demás. Y si está dominado por "ambiciosos intrigantes" in a democracy, el poder legislativo aprovechará cualquier emergencia para destruir la libertad. Los ejemplos de Virginia y Pensilvania anticipan lo que ocurrirá unos años más tarde en Francia: la estricta separación de poderes conduce, paradójicamente, a la concentración despótica del poder.

Madison es claro: una cosa es la teoría ('in theory'), que aconseja simplemente separar los poderes, y otra cosa es la práctica ('in practice'), que aconseja precisamente lo contrario—la división del legislativo a través de la mezcla creadora de equilibrio:

The first example is that of Virginia, a State which, as we have seen, has expressly declared in its constitution, that the three great departments ought not to be intermixed. The authority in support of it is Mr. Jefferson, who, besides his other advantages for remarking the operation of the government, was himself the chief magistrate of it. In order to convey fully the ideas with which his experience had impressed him on this subject, it will be necessary to quote a passage of some length from his very interesting "Notes on the State of Virginia,'' p. 195. 

"All the powers of government, legislative, executive, and judiciary, result to the legislative body. The concentrating these in the same hands, is precisely the definition of despotic government. It will be no alleviation, that these powers will be exercised by a plurality of hands, and not by a single one. One hundred and seventy-three despots would surely be as oppressive as one. [...] As little will it avail us, that they are chosen by ourselves.

An ELECTIVE DESPOTISM was not the government we fought for; but one which should not only be founded on free principles, but in which the powers of government should be so divided and balanced among several bodies of magistracy, as that no one could transcend their legal limits, without being effectually checked and restrained by the others."

Jefferson-Madison adhieren aquí a la separación de poderes por motivo de rule of law. No falta el poder judicial, que Montesquieu había agregado a la lista de poderes independientes, y que todavía en la época de Locke se veía como parte del ejecutivo. (Con el mismo criterio, creo, deberíamos hoy 'separar' al banco central como cuarto poder). Y notan: la fuente de la opresión también puede venir de a plurality

¿Aristócratas-elitistas o demagogos pseudo-demócratas? No está claro. La solución insinuada por Jefferson es la división y equilibrio de poderes. Pero el plural es ambiguo. ¿Dividir qué poderes? ¿Sólo el legislativo, como sugieren Montesquieu y Blackstone? A notar el uso de blending e intermixed, vocabulario típico del gobierno mixto. En No. 48 la terminología es más 'agresiva' que en No. 48: encroaching, invasion, security, defence, feeble, powerful. En No. 51 lo será mucho más.

[1] Ver Richard Brookhisher. Gentleman Revolutionary: Gouverneur Morris, the Rake who Wrote the Constitution. New York: Free Press, 2003 (1, 2).

[2] El próximo 25 de mayo publicaré una detallada entrada sobre Mariano Moreno y Thomas Jefferson (ver: "Mariano Moreno y los contrapesos", Contrapesos, 25 de mayo de 2019).
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Saturday, September 16, 2017

TIBERIO, O EL PODER EJECUTIVO

- Robert Turcan. Tibère. Paris: Les Belles Lettres, 2017, 348 páginas.

En abril de 1811, Thomas Jefferson, recientemente retirado de la Casa Blanca, escribe una carta premonitoria a Alexander von Humboldt sobre las revoluciones en el Sur de América: "Their greatest difficulty will be in the construction of their executive" [ver]. Jefferson tenía razón. Doscientos años más tarde, éste sigue siendo un grave problema político en la región. El caso argentino lo ilustra bien: en situaciones de mala coyuntura global, un ejecutivo débil da lugar al caos y a la incertidumbre; es reemplazado por un ejecutivo fuerte (generalmente peronista) que se tienta con la suma del poder—hasta que la gente se harta del despotismo y la corrupción y vuelve a optar por un ejecutivo menos ambicioso. Et ainsi de suite. Por eso me interesó esta biografía de Tiberio, el sucesor de Augusto. Tiberio es el fundador del poder ejecutivo en la Roma imperial. Robert Turcan se esfuerza por rehabilitar la imagen de este emperador con gran sentido de la res publica, injustamente denigrado por un 'periodista' (Tácito) y por un 'biógrafo de escritorio' (Suetonio).

                                                             * * *

Cuando Augusto muere en 14 AD, todas las miradas están puestas en Tiberio, hijo adoptivo del emperador, nacido del primer matrimonio de su mujer Livia con Tiberius Claudius Nero. Pero la división del poder entre senado y emperador, bautizada diarquía por el historiador alemán Theodor Mommsen (en referencia a la época de Augusto), es rechazada por los propios senadores. Robert Turcan enfatiza muy bien este punto. Los senadores no desean compartir el poder. Uno de sus líderes, Asinus Gallus, declara que el Estado necesita un jefe. Pero Tiberio se esfuerza por mantener "el prestigio y el poder de los senadores y de los magistrados"; consulta al senado sobre una amplia gama de temas: impuestos, nombramientos, diplomacia, asuntos militares—sin olvidar la espinosa cuestión de la sucesión.

Turcan culpa a los senadores por su "lamentable" servilité sénatoriale. Se han rebajado al punto de perder toda dignidad. Tácito, escribiendo un siglo después de los hechos, los calificará de "esclavos". ¿Pero es realmente así? El biógrafo, que muestra bien las falencias del relato de Tácito, no esconde su preferencia por Polibio, el gran historiador griego del siglo II AC. Pero podría haber utilizado el Libro VI de las Historias para interpretar los hechos tras la muerte de Augusto. Los senadores están haciendo lo correcto—están sentado las bases de un régimen monárquico bajo la ley. El poder 'ejecutivo' tiene que ser uni-personal y fuerte. El caos vivido por la generación de Pompeyo y Julio César así lo demuestra. Cuando Tiberio negocia con los soldados amotinados en Germania, negocia en nombre del senado; al hacerlo, pasa de emperador de facto a emperador de iure. Brillante.

Tiberio se ocupa personalmente de los detalles de la administración del imperio. Cuando asiste a los juicios, no lo hace para usurpar el poder de juzgar —como la harán sus sucesores inmediatos (1, 2)—, sino porque los senadores no se ocupan de estos asuntos. Claro que importa la 'independencia de la justicia' (para usar un término moderno). Pero importa más que exista una administración de la justicia (*). En las causas judiciales, Tiberio actúa "como senador y como juez, no como príncipe", dice Velleius Paterculus (genial cita que el autor utiliza para poner de relieve a este historiador contemporáneo de Tiberio). Una mención aparte merece la siniestra lex maiestatis Populi Romani (alta traición), cuya aplicación podía llevar en lína recta a la tiranía. Robert Turcan enumera los numerosos casos en que Tiberio rechaza de plano su aplicación. El emperador también se ocupa del gasto y de los impuestos. Evita subas excesivas de impuestos en las provincias y vigila el gasto de cerca: "Il tenait à la santé des finances publiques". Al morir en 37AD, deja las cuentas públicas en perfectas condiciones y un tesoro con 2700 millones de sestercios—que Caligula dilapidará rápidamente.

Cuando se retira a Capri en 26AD, Tiberio cae en el peor error que puede cometer el titular del poder ejecutivo: compartir su poder [ver]. Lucius Aelius Sejanus, su hombre de confianza en Roma, no duda en envenenar a Drusus (hijo de Tiberio) e intenta alcanzar la cima del poder, probablemente por intermedio del joven Caligula. Tibero reacciona. En 31 AD, a los 74 años, liquida a Sejanus y logra restablecer el orden. Pero el daño está hecho. La lucha por la sucesión se vuelve encarnizada. La vida de Tiberio ilustra la tragedia de un hombre de Estado con serios defectos, pero honesto, trabajador y culto (hablaba griego y le apasionaba la astronomía), que dedica vida a la causa de la res publica. En definitiva, Tibère es un libro sorprendente y tremendamente importante para entender la naturaleza del poder ejecutivo. Aconsejando a Catalina II de Rusia, Denis Diderot —gran lector de Tácito— sugería "atar" el poder ejecutivo a instituciones duraderas para evitar lo que hoy llamamos Bad Emperor Syndrome [ver]. En la misma línea, James Madison advertía: "Enlightened statesmen will not always be at the helm".

En 2017, Donald John Trump es presidente de los Estados Unidos.

(*) En Wealth of Nations (I.19), Adam Smith  —gran defensor de la independencia judicial [ver]— afirma que la tasa de interés será alta en ausencia de autoridad judicial: "Among the barbarous nations who overrun the western provinces of the Roman empire, the performance of contracts was left for many ages to the faith of the contracting parties. The courts of justice of their kings seldom intermeddled in it. The high rate of interest which took place in those ancient times may perhaps be partly accounted for from this cause".

Saturday, July 26, 2014

FARAÓN (II)

AM | @agumack

"L'Égypte est un véritable État de droit" — Christian Jacq

Terminé los cinco tomos de Ramsès, la novela histórica de Christian Jacq dedicada a la vida del faraón Ramsés II [1]. Los libros de Jacq, seguramente, no llegan al nivel de otros autores de novelas históricas. Estamos lejos del dominio de la política de Lion Feuchtwanger, de los retratos psicológicos de Hella Haasse, de las innovaciones lingüísticas de Robert Merle, y de la ambición desmedida de los héroes romanos de Colleen McCullough. Pero Ramsès fue un digno compañero: al final, uno termina por extrañar al faraón y sus aventuras junto a Sétaou, Améni, Âcha y Serramana—además de los importantes personajes femeninos: Touya, Néfertari, Iset y Lotus.

* * * 

En una entrada anterior comenté la relevancia de esta lectura desde el punto de vista de la historia de las instituciones políticas [ver]. En 2011, Francis Fukuyama innovó al reemplazar a Grecia y Roma por la India y China en su investigación sobre los orígenes del gobierno constitucional en Occidente [2]. La India y su sentido de la ley, China y su papel como el primer Estado, argumenta Fukuyama, tienen una relevancia histórica que los historiadores occidentales tienden a desconocer. Desde este punto de vista, me sorprende que el Sr. Fukuyama no incorpore la historia de Egipto a sus investigaciones. Porque lo que aparece en estos volúmenes es una visión relativamente moderna del ... poder ejecutivo.

El faraón, en la novela de Ramsés, es un gobernante menos poderoso de lo que parece. Intuye que si no cumple con la justicia, habrá inseguridad y caos—y entonces perderá su puesto. Christian Jacq presenta a un Ramsés poderoso, pero consciente de la importancia de someterse escrupulosamente a la ley representada por la diosa Maât o Ma'at. La pluma de avestruz sobre la cabeza de la diosa simboliza la consciencia limpia —¡y liviana!— del faraón que cumple con su deber de no entrometerse con la justicia. Solo así conseguirá seguridad y prosperidad, y solo así mantendrá su alianza implícita con el pueblo, contra la incesante actividad de conspiradores locales y extranjeros que sueñan con apoderarse del trono.

Los primeros tomos muestran al joven faraón deseoso de inspirar un cambio de conducta en los ciudadanos. Pero pasados los cincuenta, Ramsés comprende que el ser humano y sus pasiones jamás cambiarán: la nature humaine est immuable (Tomo 3, p. 100). En La Dame d'Abou Simbel, Jacq imagina un juicio contra Moisés, el líder de los hebreos en Egipto (sorprende la presencia de jurados). Deseoso de intervenir a favor de Moisés, el faraón es frenado a último momento por su secretario personal Améni:

Impossible, Majesté; Pharaon ne peut intervenir dans une affaire de justice, même si son ami est incriminé [...] Il est indispensable d'en passer par la procédure normale; si Pharaon n'était pas le premier serviteur de Maât, et de la justice, ce pays ne serait que désordre et confusion [...]. Puisqu'il assure la présence de Maât sur terre et la sérénité de la justice, le pharaon ne doit pas s'immiscuer dans une procédure judiciaire (Tomo 4, pp. 75 y 92).

Hay mucho de anacrónico en todo esto; sin embargo, dan ganas de saber más sobre esta civilización y sobre sus instituciones políticas. La permanente identificación entre el faraón y los dioses no es solamente un mensaje para el pueblo; es también un mensaje para el propio monarca, que debe sentir reverencia por el cargo que ocupa. Los altos cargos pertenecen al país. Cuando la reina Mat-Hor (de origen hitita) desvía fondos públicos en beneficio propio, Ramsés le explica: "Lorsqu'un chef n'est plus un modèle, le pays entier court à la décadence et à la ruine. En agissant ainsi, tu portes atteinte à l'autorité de Pharaon et au bien-être de son peuple" (Tomo 5, p. 266).


Un último comentario à propos de Moisés. Un diálogo imaginario entre el líder hebreo y el faraón egipcio deja planteado el problema del fanatismo religioso: una de las virtudes del politeismo, asegura Ramsés, es precisamente la de evitar el fanatismo, al dar lugar a diversas creencias. Independencia de la justicia, reverencia por los altos cargos, lucha contra la corrupción, preocupación por la seguridad y la prosperidad, intolerancia religiosa. Qué temas...

[1] Publicados en París por Robert Laffont. Tomo 1: Le Fils de la lumière (1995); Tomo 2: Le Temple des millions d'années (1996); Tomo 3: La Bataille de Kadesh (1996); Tomo 4: La Dame d'Abou Simbel (1996); Tomo 5: Sous l'acacia de l'Occident (1997).

[2] Francis Fukuyama. The Origins of Political Order, Vol. 1. New York: Farrar, Strauss & Giroux, 2011 [web] [ver].

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Friday, June 27, 2014

D'HOLBACH: LA POLITIQUE NATURELLE (1773)

AM | @agumack

"... le pouvoir injuste d'un seul..." — D'Holbach

Mis estudios sobre las fuentes de Mariano Moreno con técnicas de 'humanidades digitales' han producido muchas sorpresas [ver]; una de ellas es la utilización sistemática de las obras de Paul Thiry, más conocido como barón d'Holbach (1727-1789), una de las grandes figuras del Siglo de las Luces francés. Moreno conoce todas las obras de d'Holbach, desde los explosivos panfletos anti-cristianos como la Histoire critique de Jésus-Christ, ou Analyse raisonnée des Évangiles (1770 [ver]) y el Tableau des saints, ou examen de l’esprit, de la conduite, des maximes & du mérite des personnages que le Christianisme révere & propose pour modeles (Londres: 1770 [ver]), hasta las grandes obras de madurez [1].

Una de éstas últimas, la más frecuentemente utilizada por Moreno, es La politique naturelle, ou discours sur les vrais principes du gouvernement (Londres: 1773, Tomo 1 [ver] y 2 [ver]). De paseo por París durante las vacaciones de Pascuas, compré una edición barata de este libro, y comencé a leerlo durante el vuelo de vuelta a Barcelona. Me pareció muy bueno; dado su interés desde el punto de vista de la Revolución de Mayo, creo que no sería del todo inútil dar un vistazo a las principales ideas de d'Holbach en La politique naturelle.

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D'Holbach define el gobierno como la fuerza establecida por la voluntad pública para alcanzar la seguridad y la felicidad de los miembros de la sociedad; se auto-impone la tarea de definir los límites de la autoridad política necesaria para dar seguridad a la vida, a la libertad y a las posesiones. Estas definiciones alcanzan para entender la influencia de d'Holbach sobre Wilhelm von Humboldt, autor de un libro muy preciado por los 'libertarios', conocido en inglés bajo el título The Sphere and Duties of Government (1792). Humboldt era un atento lector de d'Holbach; de paso por París en 1799, conoce a su hijo, que le muestra cartas del barón a David Hume sobre el (eterno) problema de Jean-Jacques Rousseau [ver].

D'Holbach plantea la necesidad de un poder ejecutivo uni-personal y fuerte, capaz de tomar decisiones de manera rápida y, llegado el caso, secreta. Es el famoso dogma de secrecy and dispatch ("promptitude et secret"), tomado de Polibio y desarrollado en el siglo XVIII por Montesquieu, Diderot y De Lolme—idea que los autores del Federalista tomarán como base del poder ejecutivo en los Estados Unidos [ver]. Aquí las cosas se ponen interesantes porque semejante poder tenderá, de manera perfectamente natural, a abarcarlo todo. D'Holbach, al estilo de su amigo Hume, no se hace ilusiones sobre la bondad de la naturaleza humana:

L'abus est presque inséparable du pouvoir.

¿Pero cuáles serán los límites de este poder? D'Holbach es uno de los primeros en escribir sistemáticamente sobre la importancia de la representación. Lo hace en el legendario artículo REPRÉSENTANS de la Encyclopédie, co-escrito con Diderot, y en La politique naturelle. La representación es el mecanismo moderno que, al dar cabida a "la nación", permite dar seguridad a las posesiones de los habitantes [2]. Sin representación, la personne et les possessions des citoyens quedan a merced de la "injusticia y la opresión". La tentación de aumentar los impuestos no tendrá fin. Al igual que Hume (pero no Adam Smith, que conoce en París en 1766), d'Holbach despotrica contra el crédito público, que considera "un impuesto disfrazado" (un impôt déguisé).


Lejos de proporcionar seguridad, el poder arbitrario es incapaz de asegurar "la autoridad del soberano, o la tranquilidad de los sujetos" (iii.21). La solución es repartir el poder (iii.29): "Un buen gobierno resulta del equilibrio entre poder y libertad". Sobre estos puntos, el pensamiento político francés corre por detrás del inglés: no hay gran cosa en La politique naturelle sobre la división de poderes o la independencia judicial. Pero esta falta de precisión está compensada por dos grandes virtudes que definen la tremenda modernidad de d'Holbach: (a) el carácter universal del equilibrio político; (b) el rechazo de una sociedad dividida en estamentos sociales (el barón detesta todo tipo de 'oligarquías', y sugiere desbaratar sin piedad las cúpulas eclesiásticas). Esta dosis de "frescura" es precisamente lo que atrae a Mariano Moreno.

Otra diferencia con las ideas políticas del mundo anglo-sajón es la (tal vez ilusoria) insistencia en la razón humana. D'Holbach no cree en la estabilidad de los regímenes mixtos (viaja a Inglaterra en 1764 y vuelve muy desilusionado); preconiza el avance general de la Ilustración, que permitirá a los monarcas percibir hasta qué punto su propio interés depende de auto-limitar sus atribuciones: "Un monarque vertueux limitera lui-même son pouvoir". Pero no deberíamos exagerar estas diferencias. En la segunda mitad del siglo XVIII, las ideas circulan a una velocidad que solo hoy estamos capacitados —¡gracias a GoogleBooks!— para entender en toda su dimensión.

Jefferson y Madison toman prestado de Montesquieu y de los enciclopedistas, y éstos se nutren de Hume y de los clásicos griegos y romanos. Un consenso prevalece: si el poder político se ejerce de manera arbitraria, no habrá seguridad sobre la vida y las posesiones. Bien lo sabían los hombres de Mayo [ver]. Bien lo sabemos los argentinos en ... 2014.

[1] El barón d'Holbach está siendo objeto de una gran cantidad de estudios, algunos disponibles en castellano. Ver, entre otros: Jonathan Israel. Democratic Enlightenment. Philosophy, Revolution, and Human Rights, 1750-1790 (New York: Oxford University Press, 2011) [info]; Philipp Blom. A Wicked Company. The Forgotten Radicalism of European Enlightenment (New York: Basic Books, 2010); Guy Chaussinand-Nogaret. Les Lumières au péril du bûcher: Helvétius et d'Holbach (Paris: Fayard, 2009) y Michel Onfray. Les Ultras des Lumières. Paris: Grasset, 2007.

[2] Sobre el aporte de d'Holbach a la idea de representación, ver Ulrich Rommelfanger (1987): "Der Verdienst, in bemerkenswert klaren und knappen Sätzen den Zweck des Repräsentativsystems umirssen zu haben, kommt im 18. Jahrhundert Baron d'Holbach zu".
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Saturday, January 4, 2014

CRISTINA & EL PODER EJECUTIVO: TRIPLE CONFUSIÓN

AM | @agumack

"...el espectaculo de un pueblo que elige sin tumultos" — Mariano Moreno

Cristina Kirchner jamás logró entender la naturaleza del poder ejecutivo. En este y en mi anterior blog fui el primero en señalar los peligros del poder ejecutivo compartido tal como existió entre 2007 y 2010, cuando CFK lo compartió con su marido. (Los pícaros de La Nación retomaron la idea y, sin citarme, lanzaron el famoso 'doble comando'). Fue un grave error: el poder ejecutivo es el único que necesita concentración — para estar en condiciones de actuar rápidamente cuando se lo necesita.

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Una segunda confusión tuvo lugar con el ataque frontal al poder judicial a lo largo de los dos últimos años. Si los genios que la asesoran hubieran leído este blog, se hubieran dado cuenta que el tiro les saldría (rápidamente) por la culata. Porque si hay una receta indicada para agravar la fuga de capitales y la pérdida de reservas por no hablar de la in-seguridad, es atacar la independencia judicial. Y ahora viene la tercera confusión: la ausencia, el vacío, la nada. Desde los saqueos y los cortes de luz, la Señora CFK brilla por su ausencia. Está demás decir que eso precisamente lo que no tiene que hacer el/la titular del poder ejecutivo.

La década (y más) que llevo leyendo sobre historia, economía e instituciones me ha dado, entre muchas otras, esta sorpresa: el poder ejecutivo es mucho más difícil de entender de lo que parece. Mariano Moreno elogiaba los comienzos de la Revolución de Mayo porque había logrado (al menos a lo largo de 1810) una transición del poder sin tumultos (*). Ya conocemos el resto de la historia. La Señora CFK, con su ignorancia elemental del poder ejecutivo, nos está asegurando mucho ... tumulto.

(*) "… el espectáculo de un pueblo que elige sin tumultos…", Gazeta de Buenos-Ayres No.1, jueves 7 de junio de 1810, p. 8 (12) [ver] y Escritos, 2, p. 111; d’Holbach: "…& pour se faire entendre sans tumulte…", artículo REPRÉSENTANS, Encyclopédie, Tomo 14, p. 145 [ver]. Esta idea, expresada por d’Holbach (y por Diderot, que ayudó a escribir el artículo), tendrá un enorme impacto en la cultura política del republicanismo. Sin tumulto es una referencia al traspaso pacífico del poder, algo muy difícil de lograr. De hecho, solo se había logrado en los Estados Unidos en la elección de 1800, y con muchas dificultades. D’Holbach muy probablemente toma la expresión de David Hume – pero tiene una larga tradición.
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Sunday, September 1, 2013

EL PAPA & EL TATA


"The paradox of leadership in a legal system" — Gary Wills

AM | @agumack

El poder ejecutivo es un cargo muy difícil de entender. Ejercerlo de manera efectiva requiere una particular combinación de firmeza y ... auto-control. Es necesario ejercer la autoridad de manera decidida, pero siempre en el marco de la legalidad institucional. Un ejecutivo demasiado débil conduce a la anarquía; un ejecutivo demasiado fuerte es la definición misma de la tiranía. En 1792, la Revolución francesa destruía el poder ejecutivo; siete años más tarde, la resultante anarquía abría las puertas al despotismo de Napoleón Bonaparte [ver].

En 1811, Thomas Jefferson exponía, en una magnífica carta a Alexander von Humboldt, las dificultades que encontrarían las revoluciones de la América española para "construir" el poder ejecutivo [ver]. Mariano Moreno, que estudiaba con pasión los escritos de Jefferson, entendía como pocos la paradoja del poder ejecutivo [1]. Por eso definía a George Washington —el creador del moderno poder ejecutivo— como un ser "grande y virtuoso". Durante sus dos mandatos, Washington actuó con firmeza, pero siempre respetando a los demás poderes. Paradójicamente, su respeto por la legalidad le otorgaba cada vez más autoridad [2].

El Papa & el Tata
Enter el Papa Bergoglio y el Tata Martino. Dos argentinos —ciudadanos de un país que aún no ha logrado entender la esencia del poder ejecutivo— están dando cátedra al mundo entero sobre cómo ejercer ... el poder ejecutivo. Ambos dirigen el "ejecutivo" de la institución más importante del mundo en sus respectivos rubros: la Iglesia católica y el fútbol profesional. Los dos están ejerciendo su autoridad de manera firme; al mismo tiempo, actúan con humildad y reverencia por el cargo que ejercen.

En el Vaticano, el cardenal Bernard Law, encubridor de pedófilos, tuvo que abandonar en menos de 24 horas sus aposentos en Santa Maria Maggiore en Roma. Fue una orden del Papa. No hubo discusión. Ayer, Francisco "aceptó" la renuncia del cardenal Bertone como número dos del Vaticano y nombró en su lugar al diplomático italiano Pietro Parolin, para dar inicio a una reforma radical de la Curia Romana [ver]. El objetivo de las reformas, al parecer, es reducir, re-dimensionar y hacer más eficaz a la Curia. Y, sobre todo, se trata de colocarla al servicio del Papa, no de sí misma. ¡Basta de imperia in imperio! [ver].

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Lo notable es que, al mismo tiempo, el Papa multiplica los gestos de humildad. No es casualidad: Francisco entiende perfectamente que, al hacerlo, acentúa su legitimidad y amplía el alcance de su autoridad. Salvando las distancias, algo parecido sucede con Gerardo "Tata" Martino. Esta mañana leí en Sport una anécdota reveladora. Tras ganar la Supercopa, el Tata se retiró al vestuario. No quiso ser percibido como usurpador de una gloria que, en buena medida, correspondía a su predecesor Francesc "Tito" Vilanova.

Cuando los jugadores Puyol y Xavi notaron la ausencia del técnico, salieron corriendo al vestuario y lo "forzaron" a participar de los festejos. Lo notable es que estos eventos sucedían justo cuando Martino dejaba en el banco de suplentes a dos "semi-dioses" del fútbol catalán: Andrés Iniesta y el propio Xavi. (Por no hablar de las sustituciones de Messi, a las que no se atrevían ni Guardiola ni Vilanova). Consultado por un periodista sobre la situación de Iniesta, el Tata contestaba: "Me contrataron para tomar decisiones". Más claro, imposible.

CFK no lo entiende
Mientras tanto, los argentinos comprueban día a día el deterioro de la autoridad de la Sra. CFK. La presidenta jamás entendió la esencia del poder ejecutivo. Entre 2007 y 2010, lo compartió con su marido. ¡Grave error! El poder ejecutivo no se comparte. (Fuimos nosotros los primeros en formular la idea del "doble comando", luego retomada por pícaros columnistas de La Nación que jamás nos citaron). Ahora, CFK debe tolerar el costoso engendro de "La Cámpora", un Estado dentro del Estado [ver]. La Cámpora, como la Curia romana, actúa para sí misma, no para la presidenta.

En Roma y en Barcelona, un inesperado golpe de fortuna ha colocado a los Sres. Bergoglio y Martino en posiciones ejecutivas de enorme prestigio. Acaban de empezar, pero están haciendo un excelente trabajo. Contrariamente a la Sra. CFK, comprenden la naturaleza de la autoridad ejecutiva.

La lección no será en vano.

[1] Agustín Mackinlay. El Enigma de Mariano Moreno. Fundación y Equilibrio de Poderes en la Era de las Revoluciones. Buenos Aires: R & C Editores, 2009.

[2] Gary Wills: "Constitutional Leadership", en Certain Trumpets. The Nature of Leadership. New York: Simon & Schuster, 1994. La no-re-re-elección de Washington fue conmemorada en 1813 por Manuel Belgrano, algo que muchos de nuestros pseudo-historiadores intentan silenciar [ver].
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Saturday, May 4, 2013

STEVE JOBS @ GOBERNANZA
"You have to be ruthless" — Steve Jobs

AM | @agumack

Cada vez me interesan más los paralelos entre las instituciones del gobierno y las de las grandes empresas o corporate governance. En ambos casos aparecen los tres elementos 'griegos' del gobierno: los muchos (electorado/accionistas), los pocos (senado/directores), el uno (presidente/CEO). En ambos casos es necesario el equilibrio, sobre todo por una cuestión de risk management: el CEO "imperial" de muchas compañías estadounidenses está siendo cada vez más cuestionado por los accionistas, debido al alto policy risk y/o a la debilidad de los mecanismos de control (*).

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La biografía de Steve Jobs por Walter Isaacson provee mucho material sobre estos temas. Hay que reconocer que no era un libro fácil de escribir: tiene muy poco sobre las finanzas de la compañía, y a los lectores más 'tecnológicos' seguramente todo les parecerá muy elemental. Eso sí, hay muchísimo material sobre la compleja personalidad de Steve Jobs: un fenomenal h-de-p —como todo innovador— cuya obsesión siempre fue la de crear un imperio para 'cambiar el mundo' (una frase recurrente). Pero volvamos al corporate governance, el tema de esta entrada.

Secreto y velocidad
"Secrecy and dispatch" es una de las fórmulas utilizadas por los escritores del siglo XVIII para describir la naturaleza del poder ejecutivo. Jobs estaba obsesionado con el secreto; cada lanzamiento de producto, cada novedad de diseño, cada detalle técnico se mantenía en el más absoluto secreto. Y todo debía ejecutarse ya mismo — especialmente las decisiones más difíciles como abandonar productos poco competitivos y echar personal (solo quería A-players en Apple). Todo esto naturalmente, requiere un CEO con enormes poderes dentro de la compañia.

Cuando Jobs negocia las condiciones de su retorno, en 1997, fuerza al directorio a cambiar el precio de las stock options para evitar la fuga de cerebros. Muchos lo ven como un "tirano" (p 285). Mucho más tarde, cuando Sony divide la compañía en varias áreas semi-autónomas, Jobs define la maniobra como un historic fuck-up — y como una oportunidad única para destruir a su rival (pp. 400-408). Dice Isaacson: "Jobs did not divide Apple into semi-autonomous divisions; he closely controlled all of his teams and pushed them to work as one cohesive and flexible company" (p. 408).

¡El poder ejecutivo no se divide! En 1997, mientras estudia la composición del directorio, Jobs invita a Arthur Levitt (ex-presidente de la SEC) a formar parte del nuevo equipo. Pero muy pronto se entera de que Levitt favorece directorios "fuertes e independientes" como la clave del éxito en materia de corporate governance. Sin dudar un segundo, Jobs lo llama por teléfono y le anuncia: "Arthur, I don't think you'd be happy on our board, and I think it best if we not invite you" (p. 321). ¡Cien por cien Steve Jobs!

Fundación vs. madurez
Steve Jobs nos permite entender otro paralelo entre las 'ciencias' del gobierno y del management. En la etapa fundacional de un país o de una compañía, se necesita sin dudas una enorme concentración del poder en manos del presidente/CEO. Hay que tomar decisiones desagradables  rápido y en secreto. ¿Pero es saludable este esquema de gobernanza una vez salidos de la emergencia fundacional? ¿En qué momento comienza a ser contra-producente la acumulación del poder en manos del ejecutivo? No pretendo ofrecer una respuesta.

Solamente notaré que los temas de corporate governance se hicieron sentir en Apple poco tiempo después de la muerte de Jobs. (En realidad, la falta de transparencia sobre su enfermedad —que recuerda el reciente caso de Hugo Chávez— ya molestaba a muchos accionistas hacia 2010). Fue solamente cuando las acciones de la compañía cayeron de $700 a $400 que el CEO Tim Cook aceptó la realidad: la compañía está entando en una fase de mayor madurez; por lo tanto, es necesario prestar atención a los reclamos de los accionistas y transformar en dividendos una parte de la enorme montaña de cash de Apple.

(*) En el informe de Moody's Governance Risk at Many Big Banks Still Lacking (2009), la agencia asegura que, para mejorar los ratings de los bancos —es decir, para bajar el costo del capital— se necesitan frenos y contrapesos o checks and balances: "Moody’s believes that strong checks and balances to a financial firm’s management, provided by the board, are an important rating consideration". ¿Y cuál es la clave de este sistema de frenos y contrapesos? La independencia de los comités de crédito.
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Saturday, April 27, 2013

1 SAMUEL 8: DOS COMENTARIOS (I)
"Diezmará asimismo vuestros ganados" — Samuel

AM | @agumack

1 Samuel 8 es uno de los más espectaculares fragmentos políticos del Antiguo Testamento. (Otro es el diálogo entre Moisés y Jetró sobre la organización del sistema judicial, en Éxodo 18). El pasaje tiene un montón de sutilezas, y mi ignorancia del hebreo clásico seguramente me impide captarlas todas. La primera pregunta es: ¿Por qué piden los ancianos de Israel un rey? Parece claro que es por un problema de seguridad. Las naciones que los rodean tienen reyes, lo que supone una amenaza constante.

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Pero hay algo más. El pedido al juez Samuel viene después de que los ancianos constataran el desastre creado por sus hijos Joel y Abías. Éstos últimos, en su calidad de jueces, "se dejaron arrastrar de la avaricia, recibiendo regalos y torciendo la justicia". Mi Biblia King James es más contundente: Joel y Abías took bribes. ¡Eran coimeros! O sea: el des-gobierno es la perversión de la justicia — y esto es lo que crea inseguridad. En definitiva, Dios le aconseja a Samuel que acepte la creación de la monarquía. Pero le ordena advertir a los israelitas sobre las tremendas consecuencias que esta institución tendrá sobre la seguridad de las posesiones:

Ésta será la potestad del rey que os ha de mandar: tomará vuestros hijos, y los destinará para guiar sus carros, y para ser sus guardas de a caballo, y para que corran delante de sus tiros de cuatro caballos. De ellos sacará sus jefes de mil y de cincuenta, y los cultivadores de sus tierras, los segadores de sus mieses y los artífices des sus armas y de sus carros. Hará asimismo que vuestras hijas sean sus perfumeras, sus cocineras y sus panaderas. Y os quitará también lo mejor de vuestros campos, viñas y olivares, y lo dará a sus criados.

Además, diezmará vuestras mieses y los productos de las viñas para darlos a sus eunucos y a otros de sus criados. Tomará también vuestros siervos y siervas, y vuestros robustos jóvenes, y vuestros asnos, y los hará trabajar para él. Diezmará asimismo vuestros ganados, y vosotros vendréis a ser esclavos suyos. En aquel día alzaréis y el grito a causa del rey que os elegisteis, y entonces el Señor no querrá oír vuestros clamores, porque vosotros mismos pedisteis tener un rey.

Todo esto se parece mucho a la Argentina actual: el rey y los regalos a sus criados (Báez, López, Ulloa, etc), la importancia de la elección del monarca (¡a no llorar después de elegirlo!), el problema de la selección de jueces, los impuestazos, la justicia y la corrupción, la inseguridad sobre las posesiones. Y por si esto fuera poco, los sensacionales párrafos de 1 Samuel 8 anticipan, por muchos siglos, la enorme dificultad que supone la construcción del poder ejecutivo.
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Saturday, April 6, 2013

VLADIMIR PUTIN, O LA PARADOJA DEL EQUILIBRISTA
"The term 'balance of power' is the key to understanding Mr Putin" — Alexandr Dugin

AM | @agumack

Fue en un seminario en la Universidad de Ámsterdam, allá por 2005. Un estudiante de PhD presentaba un trabajo sobre las virtudes de Metternich como "equilibrista" internacional. Yo acababa de terminar mi tesis (de MA) sobre "Charles de Gaulle and the Deconstruction of the U.S. Dollar", que ganaría ese año el premio del Roosevelt Study Center en Middelburg. "¡Lo entendí!", me dije a mí mismo; "Ésta es la gran paradoja de los que buscan el equilibrio de poderes a nivel internacional: fracasan porque no admiten el equilibrio de poderes ... en casa".

La ausencia de equilibrio en el orden doméstico los debilita tanto en lo económico-financiero —moneda débil, ausencia de crédito— como en materia de soft power.  Esta idea no me ha abandonado desde entonces. Cada tanto reaparece en mi mente cuando oigo hablar del equilibrio de poderes a nivel internacional, como está sucediendo ahora con la avalancha de libros y artículos sobre Vladimir Vladimirovitch Putin (*). El Sr. Putin, nos informa Alexandr Dugin, es antes que nada un realista: "The term 'balance of power' is the key to understanding Mr Putin's version of conservatism, which will define politics in his third and presumably fourth term". Ahí lo tiene: un realista en busca del equilibrio de poderes — un Metternich, un de Gaulle.

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Estos líderes suelen hacer un buen trabajo inicial de deconstrucción. La denuncia de los privilegios del dólar por Charles de Gaulle sigue siendo una obra maestra. Al igual que el líder francés en los 1960s, Vladimir Putin lamenta las insuficiencias crónicas de la divisa estadounidense, que considera una "inapropiada" moneda de reserva internacional. Esto es muy cierto. Pero enseguida llega la paradoja: De Gaulle trataba a la Banque de France como un apéndice del poder ejecutivo; Vladimir Putin acaba de nombar a su allegada Elvira Niabullina en el banco central, en reemplazo del super-independiente Sergey Ignatyev. Equilibrio afuera, pero no adentro.

La lucha de De Gaulle contra el dólar es un ejemplo clásico de soft-balancing contra los Estados Unidos. La "Doctrina Putin" reconoce explícitamente la importancia del soft-power; pero el presidente parece creer que su defensa de los "valores democráticos universales" y de los "derechos humanos" en Rusia le otorga una importante dosis de este elusivo poder. Por otra parte, su respuesta en términos de soft-balancing —la participación de Rusia en el banco de los Brics, como contrapeso al Banco Mundial— luce mucho más tímida que cualquier iniciativa del enérgico De Gaulle.

El equilibrista internacional no ofrece soluciones duraderas, por una simple razón: no admite el equilibrio de poderes doméstico. No quiere un banco central independiente, ni un Parlamento fuerte. Se auto-condena así a un escenario de moneda débil, altas tasas de interés e inseguridad sobre las posesiones. (Vea el estrepitoso fracaso de Hugo Chávez, equilibrista amateur). En declaraciones hechas ayer antes de su viaje a Holanda y Alemania, Vladimir Putin lamenta la "expropiación de los inversores" en Chipre. Justo cuando están por cumplirse diez años del affaire Khodorkovsky...

(*) Alexandr Dugin: "What the world needs to understand about Putin", Financial Times, 13 de marzo de 2013; Ariel Cohen: "The Kremlin's World", New York Times, 6 de abril de 2013.
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Monday, January 23, 2012

ESPÍRITU REPUBLICANO & PODER EJECUTIVO (SOBRE ERNESTO LACLAU)

AM | @agumack

Un comentario adicional a la reciente entrada sobre Ernesto Laclau y su defensa de la reelección indefinida. El punto más notable de la entrevista de Hugo Alconada Mon es la negativa del Sr. Laclau de abordar el problema de la independencia judicial y de la corrupción. Porque es lo que está en juego con la elección indefinida. ¿Cuál es el 'mensaje' mandado a los jueces con la reelección indefinida? Sumisión. Es más: sumisión anticipada. Será el comportamiento esperable de muchos jueces. No hace falta imaginar la explosión de corrupción en un escenario de esta naturaleza.

Volvamos al problema de la 'arquitectura' del poder ejecutivo. En 1787, la Convención Federal opta por la reelección indefinida del presidente. Los participantes desean un poder ejecutivo fuerte e independiente tras el semi-caos de 1775-1787. Ahora bien, todos anticipan que el primer presidente será George Washington, que ha dado sobradas muestras de espíritu republicano. En 1796, Washington renuncia a la re-re-elección. El precedente aplasta cualquier intento hegemónico de sus sucesores, aún de los más populares: Thomas Jefferson, James Madison, James Monroe, Andrew Jackson, y luego Theodore Roosevelt.

Ninguno de estos líderes se atreve siquiera a imaginar la posibilidad de un tercer mandato. Ha triunfado, de manera espectacular, el espíritu republicano. Pero la letra de la ley (la Constitución) permite la reelección indefinida. Cuando llega una de las grandes crisis de la historia, Franklin Delano Roosevelt no tiene problema en obtener un cuarto término como presidente (1944). El sistema ha funcionado, pero no sin riesgos: en 1937, FDR intenta 'copar' la Corte Suprema de Justicia. La XXII enmienda constitucional pone la cosas en su lugar; a partir de 1951, no habrá más re-re-elección. Es la nueva letra de la ley.

Todo esto debería alcanzar para entender el espíritu de la 'propuesta' del Sr. Laclau: lograr la embajada en Francia [ver].
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Wednesday, January 11, 2012

VUELVE EL 'DOBLE COMANDO'

AM | @agumack

La tesis del 'doble comando', el poder ejecutivo compartido entre Cristina y Néstor Kirchner entre 2007 y 2010, nació de un par de entradas en mi anterior blog y en éste. En su momento, me referí a la noción de dvoyevlastiye o двоевластие, y luego al poder ejecutivo compartido [1; 2]. Mandé una nota a La Nación, pero un columnista de ese diario publicó —sin citarme, naturalmente— un re-frito y luego nació la expresión 'doble comando'.

El doble comando está de vuelta. En una nota para Clarín, el mismo columnista lo advirtió en el caso de la Provincia de Buenos Aires, con el tandem Scioli-Mariotto. Pero todo indica que Máximo Kirchner está compartiendo, o está a punto de compartir, el poder ejecutivo del gobierno nacional junto a su madre (*). Ya he escrito mucho sobre los riesgos del doble comando [ver]. Uno de los problemas es que nadie puede controlar un poder ejecutivo diluido y compartido. Espere más policy risk, más corrupción, y tasas de interés más altas.

(*) Jesica Bossi: "Máximo Kirchner, con mayor poder", La Nación.
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Tuesday, September 27, 2011

Россия
"Un gobierno opresivo" — Guillaume-Thomas Raynal

Por AM

El invierno llegó antes de lo esperado en Rusia. El anuncio de la candidatura de Vladimir Putin al puesto de presidente cayó como un balde de agua fría para quienes mantenían una (leve) esperanza de reformas. Recientes cambios 'constitucionales' le permitirían al Sr. Putin mantenerse en el poder hasta 2023. El resultado esperable será más de lo mismo: dirigismo, supresión de la iniciativa individual, ausencia de contrapesos, eliminación de toda competencia política. El presidente continuará rodeándose de yes-men (o da-men). El talento y los capitales buscarán destinos más auspiciosos. Según la encuestadora Levada, el 22% de la población adulta desea emigrar.

Ya se fue Alexei Kudrin, el prestigioso ministro de finanzas. Citando a Yulia Bushueva, banquera en Moscú, el Financial Times escribe: "Lo peor es que la clase media, y no solo los oligarcas, está comenzando a retirar capitales fuera del país" (*). ¿Se imagina el nivel de las tasas de interés de largo plazo en rublos? [ver]. Un banquero occidental es más gráfico: "El país se va por el inodoro". El drama de Rusia refleja, en buena medida, la maldición de las materias primas: salvo en contadas excepciones —Chile, Noruega, Canadá, Australia y NZ—, el imperio de la ley tiene enormes dificultades para prosperar en los países exportadores de commodities.


(*) Catherine Belton: "Russia feels the pain as investors take flight", Financial Times
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Sunday, October 25, 2009

BIBLIOTECA DE FRENOS & CONTRAPESOS. JEFFERSON & LA CONSTRUCCIÓN DEL EJECUTIVO EN AMÉRICA LATINA

- Jefferson, Thomas [1811]: Carta a Alexander von Humboldt, 14 de abril de 1811.

(Sobre la dificultad de construir el poder ejecutivo en América Latina) (*) . It comes out, too, at a moment when those countries are beginning to be interesting to the whole world. They are now becoming the scenes of political revolution, to take their stations as integral members of the great family of nations. All are now in insurrection. In several, the Independents are already triumphant, and they will undoubtedly be so in all. What kind of government will they establish? How much liberty can they bear without intoxication? Are their chiefs sufficiently enlightened to form a well-guarded government, and their people to watch their chiefs? Have they mind enough to place their domesticated Indians on a footing with the whites? All these questions you can answer better than any other. I imagine they will copy our outlines of confederation and elective government, abolish distinction of ranks, bow the neck to their priests, and persevere in intolerantism.

Their greatest difficulty will be in the construction of their executive. I suspect that, regardless of the experiment of France, and of that of the United States in 1784, they will begin with a directory, and when the unavoidable schisms in that kind of executive shall drive them to something else, their great question will come on whether to substitute an executive elective for years, for life, or an hereditary one. But unless instruction can be spread among them more rapidly than experience promises, despotism may come upon them before they are qualified to save the ground they will have gained.

(*) Analizo estos temas en mi libro El Enigma de Mariano Moreno. Fundación y Equilibrio de Poderes en la Era de las Revoluciones (Buenos Aires: RyC Editores, 2009); puede conseguirlo en la Librería 5 Esquinas, Libertad 1293, Capital Federal.
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Friday, September 11, 2009

FRENOS & CONTRAPESOS. OTRA VEZ: ¿QUIÉN CONTROLA A NÉSTOR KIRCHNER?
"Lo arbitrario destruye lo moral" — Benjamin Constant

Por AM

Hay varias lecciones del insólito operativo de intimidación a Clarín. La más importante, naturalmente, se refiere al constante acoso a los medios por parte del gobierno. Pero el episodio vuelve a plantear un tema candente: ¿QUIÉN CONTROLA A NÉSTOR KIRCHNER? Comentando los hechos en La Nación, Joaquín Morales Solá expresa el fenomenal nivel de confusión que rodea al poder ejecutivo de la Argentina:

Según fuentes oficiales, el allanamiento lo habría dispuesto el director de Seguridad Social de la AFIP, una de las tres direcciones que dependen de Echegaray. El director de esa área es Iván Bulassi, un dirigente kirchnerista de Bahía Blanca que responde políticamente a Echegaray. "La orden la dio Néstor Kirchner", disparó ayer, malhumorado, un alto funcionario del Gobierno. "Pregunten a Kirchner", había sido, más temprano, la respuesta de los inspectores de la AFIP cuando empleados de Clarín les preguntaron qué estaban buscando. Kirchner dio la orden, en efecto, aunque nunca se sabrá si usó para eso a Echegaray o si pasó por encima de Echegaray. No se iría, en tal caso, por el daño que le hizo a la prensa argentina, sino por una presunta disputa en el interior del propio matrimonio presidencial. Cristina Kirchner, dicen ministros que la vieron, estaba ayer fuera de sí luego de enterarse de las correrías de su marido. ¿Es cierto?

El poder ejecutivo compartido y pluri-personal de la Argentina hace imposible la tarea de control que debería ejercer el Parlamento [ver]. No hay accountability de ningún tipo. La legalidad ha desaparecido. Me pregunto cómo harán para restablecer el crédito público y la recaudación. Lo único que salva a este des-gobierno es el "boom" de liquidez global.
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Tuesday, September 8, 2009

LA COLUMNA DE F&C. ¿QUIÉN CONTROLA A NÉSTOR KIRCHNER?

Por Agustín Mackinlay (*)
agustin_mackinlay@yahoo.com

¿Quién controla a Néstor Kirchner? La pregunta es particularmente relevante en la Argentina de 2009, virtualmente manejada por un hiperactivo diputado electo. Su mujer, Cristina Fernández de Kirchner —votada para ejercer el poder ejecutivo en 2007— parece actuar como una vocera presidencial sin particular relevancia política. Si este cuadro describe adecuadamente la situación del poder ejecutivo en la Argentina, la pregunta que da origen a esta columna se vuelve cada vez más urgente: ¿QUIÉN CONTROLA A NÉSTOR KIRCHNER? Para intentar dar una respuesta a este interrogante, no está demás recordar un hecho sorprendente, publicado en la Gazeta de Buenos-Ayres el 15 de octubre de 1810: los comerciantes británicos en el Río de la Plata se dirigen "à el Protector de la Bibliotéca, Sr. Dr. D. Mariano Moreno" con una lista de volúmenes donados, entre los cuales figura la Constitución de Inglaterra, de Jean-Louis De Lolme (1740-1806). Deseosos de contra-arrestar la creciente influencia estadounidense —David DeForest divulgaba entonces el "Discurso de Despedida" de Washington a sus amigos de la Junta porteña— los británicos hacían su aporte en materia de munición intelectual al primer gobierno patrio.

De Lolme & la naturaleza del poder ejecutivo
En nuestro anterior blog fuimos los primeros en señalar la bizarra naturaleza del poder ejecutivo argentino a partir de 2007: partiendo de la noción rusa de двоевластие o dvoyevlastiye, llegamos a las ideas de los constitucionalistas estadounidenses Hamilton, Jefferson, Adams y Washington [ver]. La magia de internet fue tal que estas ideas comenzaron a circular rápidamente, y pronto llegó la idea del "doble comando". A partir de 1787, los estadounidenses llegan a una clara conclusión: un poder ejecutivo compartido es la ante-sala del ... caos. No es posible evitar los celos e intrigas entre personas colocadas en una misma situación de poder. La Resolución 125, vale la pena recordar, nace precisamente de la pelea entre Lousteau (Cristina) y Moreno (Kirchner). Pero fue el suizo De Lolme el primero en presentar de manera sistemática la necesidad de un poder ejecutivo uni-personal y fuerte. Rescatar a De Lolme significa rescatar una valiosa tradición, peligrosamente descuidada en nuestro país; también nos permite responder a la urgente cuestión del control ciudadano sobre Néstor Kirchner.

En la dura batalla contra las ideas de su compatriota Jean-Jacques Rousseau, el ginebrino De Lolme publica en 1771 su Constitution de l'Angleterre ou Etat du gouvernement anglais. Se trata de uno de los textos más importantes en la historia de los frenos y contrapesos [1]. Constantemente re-editada durante el siglo XIX, llega a la Biblioteca de Mariano Moreno en plena lucha entre morenistas y saavedristas — es decir, en una situación de poder ejecutivo compartido. Contrariamente a las ideas de los rousseauistas, De Lolme considera que el poder ejecutivo concentrado, uni-personal y fuerte es una condición esencial para la protección de la libertad. En primer lugar, un poder ejecutivo diluido es una enorme tentación para demagogos deseosos de adueñarse de una fracción del poder; este "mecanismo de traición" está bloqueado por el poder ejecutivo uni-personal. (De Lolme considera el poder ejecutivo diluido "una plaga, un cáncer" de la libertad). En segundo lugar —y este es el argumento que nos interesa aquí— el poder ejecutivo concentrado y uni-personal es controlable.

¡No es fácil controlar un poder ejecutivo diluido! No es fácil controlar a Néstor Kirchner. En un poder ejecutivo diluido, los integrantes se denuncian unos a otros (Cristina: "Kirchner no sabe"), y nadie sabe bien quién tiene la responsabilidad de los actos de gobierno. De la misma manera que es necesario dividir el poder legislativo —de lo contrario sería demasiado poderoso— es necesario concentrar el poder ejecutivo. Y es necesario hacerlo no solamente por una cuestión de agilidad en situaciones de crisis (el argumento de los estadounidenses), sino por una imperiosa necesidad de accountability en tiempos normales. Para el estudioso del crédito público, se trata de un tema particularmente interesante: en 1781, Jacques Necker, compatriota de De Lolme, le aconseja a Luis XVI que publique las cifras fiscales de Francia para lograr transparencia, confianza y menores tasas de interés. La Argentina, es necesario decirlo, no ha logrado resolver el problema del poder ejecutivo. Acaso los comerciantes ingleses que entregaron a Mariano Moreno los dos tomos de la Constitución de Inglaterra intuían un futuro plagado de Juntas, Directorios y Triunviratos. (Algo parecido estaba sucediendo en España, lo que desesperaba a Jovellanos). En todo caso, la lectura de Jean-Louis De Lolme aporta una bienvenida dosis de claridad para dilucidar un urgente problema institucional: ¿Quién controla a Néstor Kirchner?
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(*) Associate professor de International Political Economy, Universidad de Leiden (Holanda). Drs. en Humanidades, Universidad de Amsterdam (cum laude); Advanced Studies in International Economic Policy Research, Kiel Institut für Weltwirtschaft. Premio Roosevelt Study Center 2006; Premio LA NACIÓN 1989 y 1991.

[1] La biblioteca del Jockey Club en Buenos Aires tiene una traducción de Jean-Louis De Lolme: The Constitution of England (London: J. Hatchard & Son: 1834); Google Books publica el tomo 2 en una edición de 1822; Jean-Fabien Spitz: "Jean Louis De Lolme et l'impossible garantie des droits de l'individu dans les gouvernements républicains", Revue Montesquieu No.4; Paul-Laurent Assouin: "Lolme, Jean-Louis de 1740-1806", en F. Chatelet, O. Duhamel & E. Pisier. Dictionnaire des Oeuvres politiques (Paris: PUF, 1986), pp. 472-477.

[2] En 1792, en plena crisis por la Revolución, Necker publica Du pouvoir exécutif, abogando por un ejecutivo uni-personal y fuerte.