Saturday, May 18, 2019

CUATRO DE CONTRAPESOS

AM | @agumack

 "... ein zentrales Element des abendländischen Konstitutionalismus" — Wilfried Nippel

[1] Corte Suprema. Muy pocos economistas argentinos ven un vínculo entre el descalabro de la justicia —ilustrado por los recientes vaivenes de la Corte Suprema— y la grave situación económica del país. Por suerte, hay una brillante excepción (*). Formados con libros de texto provenientes de los Estados Unidos, imaginamos esferas separadas cuando pensamos la economía y la justicia. El Sr. Macri, rodeado de economistas, no entiende estos vínculos, no los percibe, no los siente. Piensa que 'jugar' con la justicia le puede dar réditos políticos. Por eso tiene sus propios 'operadores' en la Justicia. La verdad es menos alentadora: el colapso de la justicia encarece el capital y convierte la crisis fiscal en endógena y permanente. La debilidad de la inversión acentúa la precariedad laboral; quien dice 'alto costo del capital' dice al mismo tiempo (a veces sin saberlo) 'bajos niveles salariales'. Así las cosas, la crisis social es inevitable—particularmente en un contexto de caída en la liquidez global y en el precio de la soja.

(*) Andrew Powell, Marcela Cristini & Ramiro Moya: "The Importance of an Effective Legal System for Credit Markets: The Case of Argentina", IDB Working Paper No. 142, 2001 [ver].
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[2] Montesquieu I. Catherine Volpilhac-Auger publica una corta biografía de Montesquieu en la serie folio biographies. De joven, Montesquieu era conocido como Monsieur de Labrède. Tras heredar cargos y propiedades de un tío (en 1727) pasa a ocupar el castillo de La Brède, que sigue prácticamente intacto [ver]. Volpilhac-Auger es co-editora de la magnífica edición moderna de Montesquieu; en Contrapesos destacamos su definición de la seguridad como el "primer grado de la libertad" [ver]. Volpilhac-Auger no analiza en detalle las ideas políticas de Montesquieu. Pero los datos biográficos que proporciona son relevantes en sí mismos. Confirman algunos rasgos compartidos por los escritores sobre el equilibrio de poderes: son realistas, más que liberales, en política exterior; viajan, conocen el mundo y/o actúan como diplomáticos (Polybios, Harrington, Machiavelli, Montesquieu, Hume, Adams, Tocqueville); leen mucho y en varios idiomas; admiran al Machiavelli de los Discorsi (Harrington, Hume, Montesquieu, Adams, Tocqueville); son buenos matemáticos (Polibio, Montesquieu, Adams). Volpilhac-Auger concluye: "Sans Montesquieu, les démocraties modernes ne seraient pas ce qu'elles sont".

(*) Catherine Volpilhac-Auger. Montesquieu. Paris: Gallimard, 2017.
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[3] Montesquieu II. De paso por la excelente librería Alibri, veo este libro sobre el liberalismo de Montesquieu (*). ¿Existe un regimen político óptimo y de validez universal? Claro que no, afirma Montesquieu en su gran obra, el Espíritu de las leyes (1748). Pero hay una paradoja en esta respuesta: Montesquieu estaba convencido de la validez universal de su libro. Otra idea contradictoria: aunque no era un 'political universalist', el francés era un 'moral universalist'—existen dilemas morales similares en todos los pueblos, en todos los tiempos. "Like many early modern liberals, Montesquieu is a moral universalist: he believes that there are foundational moral truths binding upon all people in all times. But he is not a political universalist: he denies the possibility of constructing, according to rational or otherwise authoritative principles, a single model of government that is best for all times and all peoples". Un buen ejemplo: mientras Inglaterra logra la independencia judicial mediante el common law y el juicio por jurados, Francia la obtiene a través de la propiedad de los cargos judiciales (vénalité des charges) [ver].

(*) Keegan Callanan. Montesquieu's Liberalism and the Problem of Universal Politics. Cambridge University Press, 2018. 
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[4] Wilfried Nippel. Publicado en 1980, el libro del Prof. Wilfried Nippel es una referencia clásica en los estudios sobre la historia del gobierno mixto, la separación de poderes y los checks and balances (*). No lo conseguía por ningún lado. Decidí mandarle un mail al autor. Con gran amabilidad, me aconsejó el sitio ZVAB.com donde finalmente pude comprarlo. Es difícil—está escrito en alemán académico, con interminables frases; hay citas en griego clásico, en latín, en inglés, francés e italiano. Para un 'loco' de la erudición como yo, es un placer. Si tengo tiempo escribiré 'Notas sobre Wilfried Nippel' en el blog. De entrada, Nippel critica a dos grandes especialistas sobre Polybios —Kurt von Fritz y Frank Walbank— por afirmar que Polybios escribe sobre el gobierno mixto, cuando el término πολιτεία μικτη aparece mucho más tarde en la literatura. "Bei Polybios gibt es weder einen Begriff 'gemischte Verfassung' noch kommen überhaupt Bezeichnungen für 'Mischung' (mixis oder krasis bzw. Komposita) in Zusammenhang seiner Verfassungstheorie vor [...] ein so hervorragender P.-Kenner wie v. Fritz merhmals von Begriff 'mixed constitution' spricht". ¡Wow! Esto recién empieza.

(*) Wilfried Nippel. Mischverfassungstheorie und Verfassungsrealität in Antike und früher Neuzeit. Bochum: Klett-Cotta, 1980.
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Saturday, May 4, 2019

LAS CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE MEMPO GIARDINELLI

AM | @agumack

"... una tasa testigo baja para el sector productivo" — Mempo Giardinelli

Las declaraciones de Mempo Giardinelli sobre la justicia (1, 2) son una burda maniobra para encubrir la ultra-corrupción de la clase política argentina—en particular en su versión kirchnerista. La eliminación de lo que queda de independencia judicial, sumada a una imprecisa pretensión de uni-cameralismo, crearía en cuestión de minutos un régimen oligárquico al estilo de los 'boligarcas' chavistas en Venezuela, sospechados del robo de US$300 mil millones. Uso el término 'oligarquía' en el sentido de los griegos clásicos—en particular Aristóteles y Polybios. No se trata de 'rubios de ojos claros', sino de una minoría (ὀλίγοι, oligoi) que controla la suma del poder político en beneficio propio.

Seguridad, independencia judicial, crédito, salarios
Los economistas nos hemos formado con libros de texto 'neo-clásicos' escritos en Inglaterra y en los Estados Unidos. Estos libros tienen mucho material de gran valor. Pero dan por sentado —dan por supuesto— el orden institucional que asegura la vida, la libertad y las posesiones. Por eso resultan tan relevantes para la Argentina los autores anteriores, los clásicos como François Bernier, Montesquieu, Ferdinando Galiani, David Hume, Adam Smith y Jacques Necker. No eran ingleses. Estaban muy atentos a los asuntos institucionales porque venían de Francia, de Italia y de Escocia, países menos seguros. De ahí algunas sorpresas. Para Adam Smith, por ejemplo, la seguridad generada por las instituciones era más importante —para el desarrollo de Inglaterra— que su régimen de libertad comercial [ver].

El pasaje más importante de la Riqueza de las Naciones establece un vínculo explícito entre la independencia judicial y la seguridad [ver]. Ahora bien, prestar significa ceder, de manera temporaria, la posesión de recursos reales. Si, en el transcurso de esa cesión, la posesión se vuelve incierta, la oferta de recursos prestables (el crédito) se contraerá de manera natural. Por eso no puede haber crédito sin seguridad sobre los contratos: "Interest is raised by defective enforcement of contracts". Es también el razonamiento de Montesquieu en 1748: el despotismo naturaliza la usura [ver]. El gran economista napolitano Ferdinando Galiani, en Della Moneta (1751), utiliza un modelo de flujos de fondos para ilustrar el vínculo entra oferta de crédito y justicia. Solo en presencia de giustizia certa, dice Galiani, se expandirá la oferta de crédito y bajará la tasa de interés—en beneficio de los más pobres [ver].

Mediciones recientes confirman plenamente la intuición de los economistas clásicos. Usando el stock de bonos en moneda local en términos del PBI como proxy al tamaño del mercado de crédito [1], es fácil comprobar el vínculo con la independencia judicial, medida con encuestas del Fraser Institute [ver] y del WEF [ver]. En Rusia el stock de bonos es un ridículo 5%; es 8% en la Argentina. Son países donde la independencia judicial brilla por su ausencia. En Finlandia es 90%, y 115% en el Reino Unido. En un texto de 2014, el Premio Nobel de Economía Jean Tirole destaca el vínculo entre la calidad del sistema judicial y la oferta de crédito [2]. (Como adelantándose al descalabro, el documento presentado por el Sr. Giardinelli contempla "una tasa testigo baja para el crédito al sector productivo").

Otro punto bien señalado por Adam Smith es la relación inversa entre el costo del capital (digamos, la tasa de interés) y el salario. Los argentinos la conocemos a la perfección. No pueden coexistir, por períodos prolongados, una alta tasa de interés y un nivel salarial elevado. Es la ruina del sistema productivo, que lleva a una insuficiencia crónica de la recaudación y por lo tanto a un problema fiscal sin solución—el eterno equívoco argentino. Por eso los salarios son tan elevados en Suiza, en Suecia, en Alemania, en Canadá. Por eso son tan bajos en nuestro país.

Ahora imaginemos las consecuencias salariales del Sr. Giardinelli.

[1] John D. Burger, Rajeswari Sengupta, Francis E. Warnock, Vernica Cacdac Warnok: "US Investment in Global Bonds: As the Fed Pushes, Some EMEs Pull", Economic Policy, Octubre de 2015. En un trabajo anterior, Burger & al. señalaban que si Brasil tuviese la misma calidad institucional que Dinamarca, el tamaño de su mercado de crédito crecería en 43% del PBI. Ver John D. Burger & Francis E. Warnock: “Local Currency Bond Markets”, IMF Staff Papers, Vol. 53, 2006.

[2] Guillaume Plantin, David Thesmar et Jean Tirole: "Les enjeux économiques du droit des faillites", Les notes du conseil d'analyse économique, nº 7, junio de 2014.

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Tuesday, April 30, 2019

CUATRO DE CONTRAPESOS

AM | @agumack

"... a rigorous, analytical political thinker" — Luke Mayville

[1] Oligarquía. Es el tema del momento. Algunas referencias recientes: (a) la segunda impresión de El oligarca camuflado (Barcelona: Navona Editorial, 2019) de Alfons Durán-Pich está agotada. El libro describe el poder de los financistas, de las compañías multinacionales y del 'complejo militar-industrial' en los Estados Unidos. Me parece muy bien. Pero no veo referencias a los 'boligarcas' venezolanos, a los ayatollahs de Irán, o la alianza sindicatos/políticos/empresarios que devora a América Latina y a muchos países emergentes. (b) Laurent Mauduit, autor de La caste. Enquête sur cette haute fonction qui a pris le pouvoir (Paris: La Découverte, 2019), describe al presidente Emmanuel Macron y su entorno como una clique oligárquica que concentra demasiado poder. (c) Un buen punto de partida para el estudio de las oligarquías originales —los estados-ciudad de la Grecia antigua— es el libro de Matthew Simonton (*).

(*) Matthew Simonton. Classical Greek Oligarchy: A Political History (Princeton University Press, 2017).
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[2] Esparta. Hay buenas razones para el disgusto que genera Esparta: militarismo, eugenesia, ausencia de arte, de innovación y de comercio, etc. A través de Pericles, Tucídides ofrece un magnífico contrapunto entre la creatividad de Atenas y el estancamiento de Esparta. Sin embargo, los primeros escritores sobre el gobierno mixto ponen de relieve la constitución de Esparta; ignoran a Atenas como ejemplo de buen gobierno. Lo vemos en Platón, Aristóteles, Dicaerco [ver] y —de manera notable— Polybios. La Vida de Licurgo, el mítico fundador de Esparta, magnífico texto de Plutarco, rehabilitará mucho más tarde la imagen de Esparta. De paso por LA CENTRAL, ví dos libros recientes sobre la enigmática ciudad del Peloponeso (*). Nicolas Richer intenta modificar, al menos en parte, nuestra percepción: "... sans les phalanges spartiates, à l’origine de la révolution hoplitique, c’est la Grèce tout entière qui aurait été submergée par la Perse". Buen punto: las armas de Esparta fueron fundamentales derrotar a los Persas. La seguridad es el primer grado de la libertad.

(*) Nicolas Richer. Sparte, cité des arts, de la guerre et des lois (Paris: Perrin, 2018) [reseña]. Javier Murza Otoño. Esparta (Alianza, 2017).
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[3] Independencia judicial. En febrero me regalaron las 1400 páginas de Tocqueville. Lettres choisies. Souvenirs, 1814-1859 (Paris: Quarto Gallimard, 2003). Voy por la página 1100. Muy, pero muy bueno. The Economist vuelve a la carga con Tocqueville en una nota sobre las elecciones a jueces en los Estados Unidos, práctica habitual en muchos estados—y duramente criticada en 1835 por el viajero francés en Democracia en América. El resultado es previsible: menos independencia judicial—y un ataque a la democracia republicana en sí misma. La nota de los Estados Unidos es muy inferior a la de Canadá, Australia, Nueva Zelanda y los europeos del Norte. El proceso de selección de jueces es, por obvias razones, uno de los determinantes-clave de la independencia judicial. (Otros criterios: seguridad de tenure, salario de los jueces, respeto por las formas, uso de precedentes como fuente formal del derecho).

(*) "New research confirms old suspicions about judicial sentencing", The Economist, 27 de abril 2019.
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[4] John Adams. Dos libros publicados en 2016 enfatizan el problema de las élites —aristocracia, oligarquía— en John Adams (*). El de Ryerson es enorme y repetitivo, pero sirve para entender la evolución de las ideas de Adams desde sus inicios como abogado en Massachusetts hasta su correspondencia con Thomas Jefferson. El de Mayville tiene el defecto opuesto: es demasiado corto; no cumple con lo anunciado en las primeras páginas—analizar los recaudos institucionales pensados para frenar el desliz hacia la oligarquía. De todas maneras, vale la pena leerlos. Según Adams, el peligro para una republica no viene del lado del pueblo (como enfatizaban Madison y Hamilton), sino de ambiciosos individuos que, por una razón u otra —riqueza, nacimiento, belleza, talentos, elocuencia— se ven favorecidos en su intento de convertir el regimen en oligárquico. Se trata de una constante en todas las sociedades; es un fenómeno natural. En febrero de 2017, el National Constitution Center tuvo la excelente idea de invitar a los dos autores [VIDEO].

(*) Richard Alan Ryerson. John Adams. The One, the Few and the Many (Baltimore: Johns Hopkins University Press, 2016); Luke Mayville. John Adams and the Fear of American Oligarchy ( Princeton University Press, 2016).
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Saturday, April 27, 2019

EL LIBRO VI DE POLYBIOS (2)

Agustín Mackinlay | @agumack

— Polybius, Histories. Theodorus Büttner-Wobst after L. Dindorf, E (*)

¿El libro más importante en toda la historia de la ciencia política? O por lo menos el más influyente: es el Libro VI de las Historias de Polybios. Todo gobierno exitoso es un gobierno mixto. Para entenderlo mejor, intento cotejar el griego original con algunas traducciones (*). Del Libro VI solo sobreviven fragmentos recopilados en el Codex ex vaticanus urbinas graecus 102, editados por el helenista alemán Theodorus Büttner-Wobst en 1922. Esta serie de entradas reproduce cada pasaje del Libro VI con comentarios míos o de fuentes secundarias.

[2.2] ἐμοὶ δ᾽ ὅτι μὲν ἦν ἐξ ἀρχῆς ἕν τι τῶν ἀναγκαίων καὶ τοῦτο τὸ μέρος τῆς ὅλης προθέσεως, ἐν πολλοῖς οἶμαι δῆλον αὐτὸ πεποιηκέναι,

[2.2] J’ai considéré dès l’origine (ἐξ ἀρχῆς) que cet exposé devrait, autant que les autres sections de mon Histoire (Walbank : as well as the narrative sections), faire partie (πεποιηκέναι) intégrante de l’ensemble. Je crois l’avoir dit à plusieurs reprises.

[2.2] Pero creo que en muchos pasajes de mi obra ha quedado claro (δῆλον), ya desde el principio (ἐξ ἀρχῆς), que esta parte (μέρος) de mi exposición es algo indispensable en el conjunto.

[2.3] μάλιστα δ᾽ ἐν τῇ καταβολῇ καὶ προεκθέσει τῆς ἱστορίας, ἐν ᾗ τοῦτο κάλλιστον ἔφαμεν, ἅμα δ᾽ ὠφελιμώτατον εἶναι τῆς ἡμετέρας ἐπιβολῆς τοῖς ἐντυγχάνουσι τῇ πραγματείᾳ τὸ γνῶναι καὶ μαθεῖν πῶς καὶ τίνι γένει πολιτείας ἐπικρατηθέντα σχεδὸν πάντα τὰ κατὰ τὴν οἰκουμένην ἐν οὐδ᾽ ὅλοις πεντήκοντα καὶ τρισὶν ἔτεσιν ὑπὸ μίαν ἀρχὴν τὴν Ῥωμαίων ἔπεσεν, ὃ πρότερον οὐχ ὑρίσκεται γεγονός.

[2.3] et tout particulièrement dans les considérations préliminaires et dans le préambule de cet ouvrage (καὶ προεκθέσει τῆς ἱστορίας; Walbank: ‘at the beginning and in the introduction to my history’). Ce que les lecteurs apprécieront le plus, ce qu’ils trouveront de plus utile dans notre ouvrage (πραγματείᾳ), ce sera, avons-nous dit, de pouvoir grâce à lui discerner (τὸ γνῶναι) et comprendre (μαθεῖν) grâce à quelles institutions (καὶ τίνι γένει πολιτείας) les Romains (Ῥωμαίων) sont parvenus (γεγονός), en moins de cinquante-trois ans (πεντήκοντα καὶ τρισὶν), á étendre leur domination (ἐπικρατέω) sur la quasi-totalité (σχεδὸν πάντα) de la terre habitée (οἰκουμένην), ce qui constituait un fait sans précédent.

[2.3] Se ha dicho principalmente en la presentación preliminar, en el comienzo de mi historia (καὶ προεκθέσει τῆς ἱστορίας), donde afirmamos que, de nuestra obra (πραγματείᾳ), lo más bello y, al mismo tiempo, lo más útil para los lectores en su dedicación sería comprender (μαθεῖν) y profundizar (τὸ γνῶναι) cómo pudo suceder y cuál fue la constitución (καὶ τίνι γένει πολιτείας) que lo consiguió, que los romanos (Ῥωμαίων) llegaron (γεγονός) a dominar (ἐπικρατέω) casi todo (σχεδὸν πάντα) el mundo (οἰκουμένην) en menos de cincuenta y tres años (πεντήκοντα καὶ τρισὶν), cosa que no tiene precedentes.

ἐξ ἀρχῆς     ex arkès; desde el principio (arque-ología)

ἱστο
ρία     historia

πραγματείᾳ     diligent study (pragmático)

τίνι γένει πολιτεία     qué género de instituciones

τὸ γνῶναι     discern, distinguish, recognize

ἐπικρατέω     to rule

οἰκουμένην     el mundo habitado (ecuménico)

- Frank W. Walbank. (1) El libro VI es uno de los tres de las Historias que se sitúan fuera del marco cronológico del resto de la obra; se trata de una “essential and integral part of his overall plan”. (2) El plan de Polybios es explicar “how and thanks to what kind of constitution Rome had raised herself to world dominion”.

- AM. (1) Más claro imposible: lo que verdaderamente explica el éxito/fracaso de los países es su constitución, sus instituciones políticas. (2) Los 53 años que menciona Polybios: desde 220BC, poco antes del inicio de la segunda guerra púnica, hasta la batalla de Pydna (167BC), cuando los romanos derrotan de manera decisiva a los macedonios.

(*) Versión francesa: Polybe. Histoire (Paris: Gallimard, 2003). Traducción de Denis Roussel. Versión casetellana: Polibio. Historias (Madrid: Gredos).Traducción de Manuel Balasch-Recort.
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EL LIBRO VI DE POLYBIOS (1)

Agustín Mackinlay | @agumack

— Polybius, Histories. Theodorus Büttner-Wobst after L. Dindorf, E (*)

¿El libro más importante en toda la historia de la ciencia política? O por lo menos el más influyente: es el Libro VI de las Historias de Polybios. Todo gobierno exitoso es un gobierno mixto. Para entenderlo mejor, intento cotejar el griego original con algunas traducciones (*). Del Libro VI solo sobreviven fragmentos recopilados en el Codex ex vaticanus urbinas graecus 102, editados por el helenista alemán Theodorus Büttner-Wobst en 1922. Esta serie de entradas reproduce cada pasaje del Libro VI con comentarios míos o de fuentes secundarias.

[2.1] οὐκ ἀγνοῶ μὲν οὖν διότι τινὲς διαπορήσουσι πῶς ἀφέμενοι τοῦ συνάπτειν καὶ προστιθέναι τὸ συνεχὲς τῆς διηγήσεως, εἰς τοῦτον ἀπεθέμεθα τὸν καιρὸν τὸν ὑπὲρ τῆς προειρημένης πολιτείας ἀπολογισμόν:

[2.1] Je n’ignore pas (οὐκ ἀγνοῶ) que certains (τινὲς) lecteurs se demanderont pourquoi nous avons attendu jusqu’à maintenant (ἀφέμενοι: to leave alone, give up, let pass, neglect) pour présenter notre exposé sur la constitution romaine (ὑπὲρ τῆς προειρημένης said beforehand: citada πολιτείας ἀπολογισμόν), interrompant ainsi le cours de notre récit et laissant en suspens la suite des évènements.

[2.1] Soy muy consciente (οὐκ ἀγνοῶ) de que algunos no van a entender cómo establecemos aquí una solución de continuidad, sin seguir el hilo de la exposición, y situamos en este punto la apología (ἀπολογία) de la constitución citada.

- Πολιτεία en Polybios. Manuel Balasch-Recort: "Constitución es una traducción cómoda, pero no totalmente exacta del término griego politeía, o bien politeuma, que también puede significar estado, ciudad". Andrew Erskine: "Politeia does refer to the narrow political structure that we would call a constitution, for instance an aristocracy or a democracy, but in the ancient context that structure cannot be understood separately from the polis itself. Isocrates neatly encapsulates this idea in his Areopagiticus: 'the soul of the polis is nothing other than its politeia'. Consequently, I have preferred the use of politeia or the phrase 'system of government' (cumbersome though it is) to 'constitution' when describing Polybius' theme in Book 6, while keeping 'constitution' for the discussion of Roman political structures in the narrow sense, that is to say the interacion between the people, senate, and consuls" [1].

- ἀγνοῶ, desconozco (ver: agnóstico).

- ἀπολογισμόν, narrative (ver: ἀπολογία, apología)

[1] Andrew Erskine: "How to rule the world: Polybius Book 6 reconsidered", en Bruce Gibson & Thomas Harrison. Polybius and his world. Essays in memory of F. W. Walbank. Oxford University Press, 2013, 233-234.

(*) Versión francesa: Polybe. Histoire (Paris: Gallimard, 2003). Traducción de Denis Roussel. Versión casetellana: Polibio. Historias (Madrid: Gredos).Traducción de Manuel Balasch-Recort.

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Friday, April 19, 2019

MÁS SOBRE DICAEARCO & GOBIERNO MIXTO

Agustín Mackinlay | @agumack

— William E. Fortenbaugh y Eckart Schütrumpf (eds.) Dicearchus of Messana. Text, Translation and Discussion. London: Routledge, 2018.

De todas mis lecturas sobre el gobierno mixto, ésta es sin dudas la más exótica. Siguiendo una pista de Frank Walbank [ver], el mayor especialista sobre Polybios, decidí comprar esta edición del volumen 10 de las Rutgers University Studies in Classical Humanities dedicada al filósofo Dicaearco, estudiante de Aristóteles (Αριστοτελους μαθετητης o, según Cicerón, Aristotele doctus Dicaearchus) [Como siempre aclaro: me encanta la erudición, aunque mi nivel de latín y griego es muy básico].

                                          * * *

Se sabe muy poco sobre la vida de Dicaearco. Nació en Messina, en Sicilia, probablemente en 379 AC; vivió en Grecia, en el Peloponeso. Toda su obra se ha perdido. Solo quedan un poco más de cien fragmentos y comentarios de lectores, editados el siglo pasado por el helenista suizo Fritz Wehrli—, y cuidadosamente recopilados y traducidos al inglés en este volumen, del [1] al [127]. Dos textos de Dicaearco están directamente relacionados con el gobierno mixto: Τριπολιτικός (Tripolítico) y Σπαρτιατῶν πολιτεία (Constitución de los Espartanos). Lo que sigue es mi takeaway de este libro tan sorprendente como estimulante.

1.- Gobierno mixto I. La Suda, un léxico enciclopédico bizantino del siglo 10, contiene la referencia [2]: "[Dicaearchus] wrote the Constitution of the Spartans, and a law was established in Lacedemon each year to read the text to the council of ephors, and the young men were also to listen. And this was in force for a long time". Esparta es uno de los modelos de constitución mixta señalados por Polybios—el otro, por supuesto, es el de Roma. En su ensayo, uno de los mejores del libro, Pamela Huby no descarta que este texto sea la Constitución de los Lacedemonos atribuida generalmente a Aristóteles [1].

2.- Gobierno mixto II. Cicerón y, más tarde, Athenaeus, mencionan el Τριπολιτικός (Tripolítico). Wehrli piensa que es el mismo trabajo; para Huby, el Tripolítico es un esbozo de constitución ideal al estilo de Platón, y no un caso real como Constitución de los Espartanos. Se basa en el fragmento [88], de la biblioteca de Photius, patriarca de Constantinopla entre 820 y 881, que menciona seis diálogos de un autor bizantino anónimo "sobre la política" (Περι πολιτικης) dedicados al gobierno mixto: "... the constitution that they introduce must be combined from the three forms of constitution, the monarchical, aristocratic and democratic, each constitution contribuiting to its purety and perfecting what is truly the best constitution". El autor de los diálogos afirma que se trata de ειδoς πoλιτειας Δικαιαρχικóv (eidos politeias Dikaiarchikon). ¿Qué significa?

3.- Gobierno mixto III. Aquí entramos en un fascinante problema de traducción. Eidos politeias Dikaiarchikon es "a Dicaiarchic form of constitution" (Huby). Muy bien. ¿Pero qué significa Δικαιαρχικóv o Dicaeárquico? Hay dos puntos de vista. Frank Walbank cita la traducción de Enno Friedrich von Wilamowitz, probablemente basada en el erudito alemán Rudolf Hirzel: δικαιαρχικóv es simplemente ubi regnat iustitia. Tenemos aquí una identidad entre gobierno mixto y justicia: Δικαιαρχικóv viene de Δίκη, 'Justicia'. Es también el punto de vista de los editores: "This may have nothing to do with Dicaearchus; it may refer only to 'just rule' (dikaia arche); cf. Suda, s.v. Dikaiarcheia" (p. 91). No todos están de acuerdo. En 1972, en el capítulo de Polybius dedicado al Libro VI, Walbank afirma que se trata de un error: δικαιαρχικóv (dikaiarchikón) es una referencia al autor (Dicaearco) y no a 'rule of justice' o 'rule of the just'. Huby coincide con Walbank.

4.- Gobierno mixto IV. En este punto me permito un comentario. Sea cual fuera la traducción, tenemos una conclusión muy valiosa. Si dikaiarchikón se refiere a justicia, entonces el gobierno mixto es el gobierno justo. ¿No es acaso lo que refleja nuestro Índice de Contrapesos, con Finlandia a la cabeza y Venezuela en última posición? En cambio, si se refiere a Dicaearco como escritor, hay una clara identificación entre gobierno mixto (tal como aparece en [88]) y nuestro autor. Y esto aumenta la posibilidad de que Dicaearco sea la principal fuente del Libro VI de Polybios. Éste último menciona a Dicaearco en sus Historias—pero solo en asuntos relativamente secundarios de geografía. Hmmm. ¿No será que intenta desviar la atención sobre Dicaearco como geógrafo, para auto-atribuirse el mérito del gobierno mixto? Esto recuerda una sospecha que tuve hace un tiempo con Joseph Schumpeter y sus fuentes [ver].

5.- Matemáticas y gobierno mixto. Además de escribir sobre temas políticos, Dicaearco escribió biografías, una historia intelectual de Grecia, y varios tratados filosóficos. También era geógrafo y matemático. (Noto que muchos escritores sobre gobierno mixto y contrapesos institucionales eran buenos matemáticos: Polybios, Montesquieu, Diderot, DeLolme, Adams). En un impactante pasaje recopilado por Plutarco [45], Dicaearco afirma que los espartanos "explusaron el modelo aritmético por ser democrático y pro-multitud (δημοκρατικην και οχλικην); en su lugar [introdujeron] el modelo geométrico, más adaptado a una oligarquía templada y a una monarquía legal". En otras palabras: el principio aritmético de 'una persona, un voto' queda matizado por la autoridad de unos pocos—gran ejemplo de gobierno mixto, o the political benefits of applied mathematics (p. 227). ¿No es también el principio moderno de los tribunales constitucionales y bancos centrales independientes, que logran salvar la democracia de sí misma? [ver] [2].

6.- Cicerón, lector de Dicaearco. Cicerón estudia a Dicaearco en plena convulsión política. Lo menciona en una serie de cartas a Atticus [7] a [11]. Con excelente criterio, Pamela Huby compara contextos: en la Grecia de Dicaearco, se consolida el dominio de Macedonia—Alejandro destruye Tebas en 335BC; en la Roma de Cicerón, Julio César pronto se proclamará dictador vitalicio. En cartas a Atticus, Cicerón cita el Τριπολιτικός (en griego) [11B] y otros escritos constitucionales de Dicaearco, que califica de 'magnum hominem' (gran hombre), 'mirabilis vir' (maravilla), 'luculentus homo' (espléndido ser humano) y 'deliciae meae' (mi favorito). Pero lo mejor es sin duda el calificativo que reserva a César, Pompeyo y Crassus [8]: son αδικαιαρχoι (adikaiarchoi)—'hombres injustos'. La concentración del poder en pocas manos es la definición misma de la ausencia de equilibrio de poderes y de la injustica. De re publica, el tratado de Cicerón en el que defiende el gobierno mixto, le debe probablemente mucho a Dicaearco [3].

7.- Realismo. Quienes escriben sobre el equilibrio de poderes suelen ser realistas: Polybios, Machiavelli, Adams, etc. Citando a Dicaearco, Cicerón sugiere recordar "cuántos más humanos han sido destruidos por otros humanos, es decir, por guerras y revoluciones (bellis aut seditionibus), que por otras calamidades" [78]. (El propio Cicerón será asesinado en 43BC). La sed de poder, natural e inagotable, lleva a extremos. Colocados en situaciones de poder sin límites, los hombres darán rienda suelta a sus pasiones—es el caso de Alejandro Magno, dominado por su pasión por los jóvenes [83]. Además de conocer las virtudes de los Siete Sabios de Grecia —'conocerce a sí mismo', 'nada en exceso' y otras— es necesario aplicarlas. Dicaearco, escribe Victor Caston, es un mental realist. Más aristotélico que platónico, no cree en la existencia de la mente o del alma como substancias separadas del cuerpo [19] [21A].

[CONTINUARÁ ...]

[1] Pamela R. Huby: "The Controversia between Dicaearchus and Theophrastus about the Best Life", pp. 310-328.

[2] El ensayo muy citado sobre el problema de la igualdad aritmética y geométrica es F. D. Harvey: "Two Kinds of Equality", Classica et Mediaevalia 26 (1945) 101-46. Para una interpretación feminista e igualitaria, ver Maureen E. Cavanaugh: "Towards a New Equal Protection: Two Kinds of Equality", Law and Inequality 12 (2017). "Arithmetical equality appears at first glance to have done away with inequality, for each number in the sequence (12, 10, 8, 6, 4, 2) stands at equal distance from each other. Thus in a democracy, each person will have equal rights, e. g., one person, one vote. Geometric equality appears at first to have done away with equality. The numbers no longer stand at equal distance (64, 32, 16, 8, 4, 2) with the result that each person might appear not to have equal rights".

[3] Huby cita dos artículos sobre la influencia de Dicaearco. Solmsen: "Die Theorie des Staatsformen bei Cicero", Philologus 88 (1933) y D. Frede: "Constitution and Citizenship: Peripatetic Influence on Cicero's Political Conceptions in De re publica", RUSCH IV (1989). Más referencias: ver.

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Saturday, April 13, 2019

GOBIERNO MIXTO & SEPARACIÓN DE PODERES: UN GRAN ARTÍCULO

Agustín Mackinlay | @agumack

— Mogens Herman Hansen: "The Mixed Constitution versus the Separation of Powers: Monarchical and Aristocratical Aspects of Modern Democracy", History of Political Thought, Vol. XXXI, No. 3, Autumn 2010, pp. 509-531.

Llegué a este artículo de casualidad, y decidí comparlo inmediatamente después de leer el abstract. ¡Excelente inversión! (US$17.50). El profesor Hansen lo dice con todas las letras: la separación de poderes, hoy en día, es una ficción; lo que prevalece en la mayoría de las democracias occidentales es un régimen mixto que debe más a los griegos clásicos —Platón, Aristóteles y sobre todo Polibio— que al famoso capítulo 6 del Libro XI del Espíritu de las leyes de Montesquieu. La separación de poderes fue la idea dominante del siglo XIX; pero el gobierno mixto, olvidado durante mucho tiempo, está más vigente que nunca. No sé cómo transmitir la satisfacción que me ha dado esta lectura. Porque justifica el considerable esfuerzo e inversión —en libros, en tiempo, en estudio— que supone escribir sobre checks and balances o contrapesos institucionales. Además, el artículo da pistas sobre la posible aplicación de una de las ideas que han contribuido a transformar a Europa, tras la Segunda Guerra Mundial, en el área mejor gobernada del planeta.

Separación de poderes y μικτη
La separación de poderes y el gobierno mixto tienen un importante punto en común: se trata de evitar la excesiva concentración del poder político—en el primer caso separando las tres grandes funciones del gobierno, en el segundo mezclando los tres principios de organización (monarquía, aristocracia y democracia) dentro de la estructura de gobierno. (Otro punto en común es el poder ejecutivo unipersonal y fuerte). En su racconto de la separación de poderes, el Prof. Hansen utiliza el clásico texto de M. J. C. Vile; yo prefiero el no menos clásico tratado de W. B. Gwyn [1]. Con excelente criterio, Hansen presenta la constitución de Pensilvania de 1776 y el preámbulo a la constitución de Massachusetts de 1780 como ejemplos de una estricta separación de poderes. (En una valiosa nota al pie de página, añade un proyecto de enmienda constitucional de James Madison presentado en 1789).

Sin embargo, la virtual ausencia de poder ejecutivo a nivel federal obliga a los constitucionalitas estadounidenses a introducir elementos de mezcla a partir de 1787: bi-cameralismo, poder del veto del PE, confirmación de puestos-clave en el Senado, etc. En el Federalista #39, el propio Madison se refiere al mixed government, aunque no en el sentido clásico, sino en términos de la relación gobierno federal/estados. Según Hansen, es un primer reconocimiento del fracaso de la separación de poderes. El principio de judicial review, introducido en 1803, es otro duro golpe—una "violación de la separación de poderes". Aunque leí bastante sobre el tema, nunca lo había pensado en terminos de mikte o μικτη. (Curiosamente, el Sr. Hansen no menciona el liderazgo del juez John Marshall, sobre el cual hay libros recientes).

En Europa el principio de gobierno mixto gana terreno en 1782, cuando el Parlamento impone un gabinete al rey de Inglaterra George III. Así comienza lo que hoy llamamos 'democracia parlamentaria', una clara ruptura con la separación de poderes. Mucho más tarde, tras la Segunda Guerra Mundial, los tribunales constitucionales introducen el principio aristocrático como contrapeso a las tendencias populistas que tanto desastre habían causado: "To quash a law by a verdict pronounced by a court is itself a breach of the separation of functions [...] The Constitutional Court has in fact become a third legislative chamber ... a mixed constitution". El Prof. Hansen menciona la corte constitucional alemana de Karlsruhe [ver] y la Court of Justice of the European Union, "the most poweful of EU institutions" [2]. Se trata de "undemocratic institutions set up to defend the democratic ideals". También podría haber mencionado el Banco Central Europeo, cuya independencia provee un eficaz contrapeso al populismo [3]. 

Conclusiones
El gobierno mixto es más relevante que la separación de poderes por varias razones. No es posible gobernar de manera efectiva sin cooperación entre los poderes. Pero, al mismo tiempo, es necesario contrarrestar el natural impulso despótico del poder ejecutivo, y también el impulso —no menos natural— a la auto-destrucción llevada adelante por parlamentarios sin frenos. La separación de poderes es una teoría normativa ideada por Locke y Montesquieu; el gobierno mixto, en cambio, refleja la naturaleza humana y la eterna lucha por el poder político. Para la división de poderes, los contrapesos institucionales o checks and balances son una excepción. Lo contrario sucede en el gobierno mixto: "In the theory of the mixed constitution checks and balances are the essence of the theory". El Prof. Hansen concluye: "Modern political thought has much to learn from the Greek and Roman political thinkers".

Un tribunal constitucional, dicho sea de paso, es una idea interesante para la Argentina, donde la Corte Suprema ha rifado su autoridad moral [ver]. Sin nececidad de promover un cambio en la constitución, el presidente comenzaría por nombrar un consejo asesor —formado por juristas de primer nivel— para determinar si las normas que impulsa el propio poder ejecutivo se ajustan a la constitución; de esta manera, se auto-limitaría mediante un principio 'aristocrático' pensado para evitar el desliz corruptor de una autoridad sin freno. (Ejemplo: la debacle de las AFJP). Al hacerlo, paradójicamente, salvaría a la democracia de sí misma y recuperaría prestigio y autoridad. Con un aliciente adicional: la re-elección al alcance de la mano. Es la grandeza incomparable del gobierno mixto, que John Adams calificaba como más honorable —para la inteligencia humana— que todos los demás logros de la humanidad, incluyendo la invento de las lenguas.  

[1] W. B. Gwyn. The Meaning of the Separation of Powers. An Analysis of the Doctrine from its origin to the adoption of the United States Constitution. New Orleans: Tulane University, 1965.

[2] Hace cerca de 20 años, la Corte adoptó en práctica el principio de stare decisis, lo que refuerza aún más su independencia. Ver Hans Baade: "Stare Decisis in Civil Rights Countries: The Last Bastion", in Peter Birks & Adrianna Pretto (eds.) Themes in Comparative Law. In Honor of Bernard Rudden. Oxford: Oxford University Press, 2002.

[3] El punto había sido destacado por Werner Bonefeld: "Europe, the Market and the Transformation of Democracy", Journal of Contemporary European Studies, Vol. 13, No. 1, 93-106, April 2005. Muy izquierdista (según me pareció), el Sr. Bonefeld protesta contra la noción de mikté. Yo, al contrario, creo que es la gran suerte de Europa.

 

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Sunday, March 31, 2019

DICEARCO DE MESSINA

" ... an analysis of the system of checks and balances ... " — Frank Walbank

Agustin Mackinlay | @agumack

En sus notas sobre las fuentes de la teoría del gobierno mixto de Polibio, Frank Walbank menciona a Dicearco de Messina, político, geógrafo y escritor formado en la Academia de Aristóteles [1]. Empecemos con Walbank. (Ojo: sólo para fanáticos de la erudición):

After Aristotle the mikte attained great favor in political theorizing. Dicaearchus of Messana wrote a work Τριπολιτικός (cf. Att. Xiii.32.2; Athen. iv. 141 A), which perhaps described the ειδoς πoλιτειας Δικαιαρχικóv (Phot. Bibl. cod. 37.69C; cf. Solmsen, Phil., 1933, 338 ff.; Egermann, S.- B. Wien, 1932, ff.; but Wilamowitz (Hellen. Dicht. i. 64 n. 1) read δικαιαρχικóv, ubi regnat iustitia; see, too, Pöschl, 22 n. 22); Wehrli (Dicaearchus, 64 ff.) has recently suggested its identity with a Σπαρτιατῶν πολιτεία. Since F. Osann (Beiträge zur grieschischen und römischen Literaturgeschichte, ii (Leipzig, 1839), 23 ff.) it has been widely held that Dicaearchus was Polybius’ source for the mikte. Certainly Polybius was acquainted with Dicaearchus––though the references are to questions of geography (xxxiv. 5-6; cf. 9.4). On the other hand, Dicaearchus’ work has not survived, and many others besides him propounded the theory of the mikte.

* * * 

Algunas aclaraciones antes de seguir. (Nota: soy un completo amateur en griego clásico; bienvenidas las correcciones/críticas). Mikte o Mικτη es el gobierno mixto que propone el triple principio monárquico-aristocrático-democrático para evitar el ciclo (anakyklosis) que ––en ausencia de contrapesos–– lleva a su degeneración en tiranía-oligarquía-anarquía. Σπαρτιατῶν πολιτεία es una referencia al régimen mixto de Esparta, presentado por Aristóteles, Polibio y ––mucho más tarde–– por Plutarco en su influyente biografía de Licurgo. De ahí el título: Τριπολιτικός o 'Tripolítico'. ¿Pero qué significa ειδoς πoλιτειας Δικαιαρχικóv? No estoy 100% seguro. Walbank cita la traducción de Enno Friedrich von Wilamowitz: ubi regnat iustitia. Tenemos aquí una identificación entre gobierno mixto y justicia: Δικαιαρχικóv viene de Δίκη, 'Justicia'.

¡Me encanta! Esta traducción ‘cierra’ con la idea que defiendo en este blog––solo en presencia de robustos contrapesos institucionales podemos hablar de una sociedad justa. Pero no es la traducción habitual. Buscando por Google Books, llegué a esta compilación de ensayos sobre Dicearco: Dicearchus of Messana. Text, Translation and Discussion [2]. Pamela Huby, en su contribución, traduce ειδoς πoλιτειας Δικαιαρχικóv como “a Dicaearchic form of constitution––a mixed Constitution. It was a mixture of monarchy, aristocracy and democracy in their pure forms”. Δικαιαρχικóv no viene de Δίκη, sino de Δικαίαρχος (Dicearco) [3]. Con esta traducción, perdemos la referencia a la justicia.

Pero ganamos algo importante: Huby desarrolla el vínculo (desconocido para mí) entre Dicearco, Polibio y Cicerón. No se trata ya solamente de un problema de teoría política o de erudición. Estamos en plena lucha política––cuando Cicerón estudia a Dicearco, en 63BC, enfrenta (como cónsul) la crisis generada por el demagogo Catilina. Roma está a punto de perder toda noción de equilibrio político; se acercan durísimas guerras civiles, masivas transferencias de propiedad, espantosos asesinatos (incluido el del propio Cicerón), y la entrada en escena del dictador perpetuo, seguida por su asesinato y por nuevas guerras civiles. No sé mucho sobre Cicerón; solamente leí su idea del gobierno mixto en De re publica, que siempre me pareció derivada en línea recta de Polibio. 

Not so fast! [4]

[1] Frank W. Walbank. A Historical Commentary on Polybius, Vol. 1. Oxford: Clarendon Press, 1957, pp. 640-641.

[2] Editado por William E. Fortenbaugh y Eckart Schütrumpf (Routledge, 2017). David Mirhady traduce los fragmentos atribuidos a Dicearco; lamentablemente, Google Books no llega hasta los fragmentos 86-88 sobre política. No los pude conseguir. 

[3] Walbank también rechaza la traducción de Wilamowitz. En el capítulo de Polybius (1972) dedicado al Libro VI, escribe: "Aalders rightly rejects the view, upheld by Hirzel and Wilamowitz, that δικαιαρχικóv here refered no to the author, but to the 'rule of justice' or 'rule of the just'"

[4] Ronald Ridley investiga los vínculos entre Dicearco, Polibio y Cicerón en su ensayo "The Enigma os Servius Tullius", en James H. Richardson y Federico Santangelo. The Roman Historical Tradition. Regal and Republican Rome. Oxford University Press, 2014, pp. 83-128.
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Saturday, March 23, 2019

PALEOCAPITALISMO

Agustín Mackinlay | @agumack

— Emmanuel Guy. Ce que l'art préhistorique dit de nos origines. Paris: Flammarion, 2017.

La desigualdad no comenzó, como se cree habitualmente, con la aparición de la agricultura en el Neolítico, sino en el Paleolítico reciente (40.000-10.000 BP). La tesis central de Emmanuel Guy es que el arte prehistórico revela la existencia de élites —nobleza, aristocracia, oligarquía— miles de años antes de lo que imaginábamos. Las sociedades humanas, en otras palabras, se organizaron naturalmente de manera jerárquica. Es una tesis impactante. El libro de Emmanuel Guy nos ayuda a entender mejor la cultura política del mundo occidental. Y nos ayuda a comprender el problema de tolerar élites en ausencia de contrapesos institucionales.

La producción artística del Paleolítico es una demonstración de riqueza que celebra la influencia de una minoría dominante. La obras de los artistas de Chauvet, Lascaux y Altamira solo se explican gracias a una costosa inversión de recursos, tiempo, energía, formación y especialización. "Y quien dice especialización", escribe Emmanuel Guy, "dice desigualdad social". Esta inversión fue llevada adelante por los miembros de la "nobleza paleolítica" en un proceso comenzado hace 35 mil años. El lujo, la propiedad, el almacenamiento —y también la violencia y la esclavitud— no tuvieron necesidad de la agricultura para desarrollarse. La supuesta igualdad del Paleolítico es el resultado de un relato pre-establecido (un récit préetabli) que debe mucho a la influencia de Jean-Jacques Rousseau y su mítico Discurso sobre el orígen de la desigualdad de 1755.

Una élite pan-europea
El arte funerario del Paleolítico, afirma Emmanuel Guy, tiene como objeto principal "inscribir en lo más profundo de la tierra" el poder de las familias nobles. Los restos de cuerpos inhumados pertenecen, casi sin excepción, a una minoría privilegiada—una "nobleza hereditaria". Es el caso, entre otros, de Sungir. Miles de perlas cubrían las sepulturas; también había dientes de zorro y pulseras en colmillo de mamut pulido, y lanzas de 2.4 metros. Una de las tumbas contiene 5274 perlas de colmillo. Fabricar las perlas habría requerido 9 mil horas de trabajo. Todo esto evoca riqueza, poder, aristocracia, violencia, guerras—y desigualdad. En su recorrido por los yacimientos arqueológicos del Paleolítico europeo, Emmanuel Guy describe los requisitos técnicos —y la considerable inversión— implícitos en estas tombes riches (tumbas para ricos). El adolescente AC1 de la cueva de Baousso da Torre (23500 BP) era, con toda seguridad, un príncipe.

En las cavernas del Paleolítico, los animales están pintados fuera de su medio natural—no se ven los árboles, las montañas, el cielo, las estrellas. El contexto está ausente. No hay relato. Prueba, según Emmanuel Guy, que estamos en presencia de emblemas totémicos, una hipótesis reforzada por la constante repetición de los dibujos, sobre todo a partir de 22.000 BP. Las imágenes están estandarizadas, algo que empieza con Chauvet, y que se mantendrá durante miles de años. Es probable que los artistas hayan utilizado reglas nemotécnicas para reproducir sus obras. La unidad visual de los símbolos, argumenta el autor, proporciona la información necesaria para reconocer la élite dominante. Una de las ideas más llamativas de Emmanuel Guy es que la pintura del Paleolítico cumplía una función comparable a los blasones de la Edad Media. Hay una "heráldica paleolítica":
Las representaciones simétricas de animales carecen por completo de cualquier referencia a una realidad observable. Son, propiamente, blasones. La dificultad de acceso a los sitios creaba, con toda probablilidad, un "efecto de poder" (effet de pouvoir). Los ritos y las imágenes jugaban un papel central en la instauración y mantenimiento de la jerarquía [...] Bajo esta hipótesis, el arte era una herramienta de memorización y de transmición del poder. El nivel de excelencia artística en el Paleolítico no tiene nada de improvisado. Cualquiera que haya dibujado lo sabe. Las "escuelas artísticas" estaban al servicio del poder.
Prolongaciones
Ce que l'art préhistorique dit de nos origines es un libro importante para entender la cultura política moderna. No hay una ruptura brusca entre el Paleolítico y la era de la agricultura. Hay una evolución, probablemente motivada por el cambio climático. Pero no hay revolución. El hombre del Palelolítico europeo ya conoce el comercio, la riqueza, la envidia, las relaciones de poder, las jerarquías, la esclavitud, la guerra. Es el resultado natural de la vida en una geografía muy particular—la de Europa occidental, marcada por accidentes geológicos que permiten asentamientos fijos o semi-fijos y por lo tanto la acumulación de riqueza. Podemos hablar de un paleocapitalismo a escala europea. Muy distinta será la evolución del ser humano en otras partes del planeta.

Por eso el "hombre occidental", concluye Emmanuel Guy, es un innovador nato. La innovación es fuente de prestigio, poder y riqueza. Desde este punto de vista, el arte paleolítico es tremendamente moderno: está más cerca de los humanos del siglo XXI que de los nómadas cazadores-recolectores. De ahí la emoción que sentimos al ver las imágenes de Chauvet y Lascaux. Hasta aquí las conclusiones de Emmanuel Guy. Me permito añadir lo siguiente. Bajo el ideal ilusorio de la igualdad natural, no hay necesidad de contrapesos institucionales; el buen gobierno, decía el ex-vice presidente del BCRA Lucas Llach —gran estudioso del Paleolítico— resulta de la aplicación de 'buenas políticas', más allá del contexto institucional (*).

En cambio, si aceptamos la hipotesis de la formación espontánea y natural del poder elitista/aristocrático, estamos obligados a pensar de manera muy diferente. Para evitar que una aristocracia degenere en una destructiva oligarquía, es necesario establecer contrapesos institucionales. Pero nuestra cultura política —me refiero ahora a la Argentina, y a la mayoría de los países 'emergentes'— está impregnada del ilusorio ideal rousseauista. No logramos entender la importancia de una justicia independiente, de una prensa libre, de una moneda sana. El resultado es la continua 'rotación' de aristocracias naturales que —aprovechando la ausencia de contrapesos— se transforman en insoportables oligarquías: el chavismo venezolano y sus ladrones 'boligarcas', el peronismo/kirchnerismo en la Argentina, los sandinistas en Nicaragua, etc.

(*) Lucas Llach es un caso particularmente interesante. Por un lado, admiro su carácter de polymath; se lo ve siempre interesado en distintas ramas del saber. Por otro lado, su visceral rechazo de los contrapesos institucionales resulta llamativo. Fue vice-presidente del BCRA pero no entendió o no aceptó la independencia del banco central [ver]. En una entrevista reciente de La Nación sobre las reformas que faltan en la Argentina, no dijo ni una palabra sobre el sistema judicial, el principal objeto de la 'captura institucional' de nuestras élites. Tampoco mencionó la corrupción. Ahora se acaba de 'reciclar' en un puesto importante en la banca pública. Se explica así su rechazo de los contrapesos institucionales: él es parte de la élite.
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OLIGARCHS & THE COST OF CAPITAL (*)

" ...there is a natural aristocracy among men" — John Adams

Agustin Mackinlay | @agumack

Would you like to be an aristocrat? Or an oligarch? What's the difference? And what does it have to do with the cost of capital? Let's start with a few definitions. Inequalities of all sorts —arising from wealth, birth, talent, education, beauty, strength, energy, eloquence— create élites. Ancient Greeks considered it a natural phenomenon: κατά φύσιv. In this sense, the term ‘aristocracy’ refers to influence rather than to formal titles or ancestry. And that's fine! The talents and the energy of a Steve Jobs, a Jimmy Wales, a Jack Ma or a Sheryl Sandberg are assets that societies do well to protect, nurture and reward.

French magazine Le Figaro runs a cover story about the ‘true power of aristocrats’; meanwhile, the weekend edition of the Financial Times refers to American politicians and their clever use of Instagram and other social networks to gain votes and influence. All of this is perfectly natural. Aristocrats will always seek more influence. Ambition knows no bounds. But even a natural aristocracy, if left to its own devices, can degenerate into an oligarchy—the rule by a few persons concentrating wealth and political power in their own hands. The surest sign that an oligarchy runs a country is the lack of judicial independence and central bank independence. It's called 'institutional capture'. Judicial independence is hard to measure—it encompasses the quality of judges' training, the stability of their tenure, their salary, and the degree to which precedents act as a formal source of law.

The two surveys that I use here are conducted by Canada's Fraser Institute [see] and by the WEF as part of its World Competitiveness Index [see]. My friend José-Luis Espert, an Argentinean economist who will run for president later this year, has documented the corrupt links between politicians, trade union leaders and crony capitalists [1]. The flip side of this ‘soft oligarchy’ is all too apparent—unstable property rights that shrink the size of credit markets, as the supply of credit naturally contracts. In Argentina, where interest rates are 50%, the value of local-currency denominated outstanding bonds is a ridiculously low 8% of GDP. It is 5% in Russia, a country where oligarchs run high. Venezuelan oligarchs are known as ‘boligarcas’, a reference to the so-called ‘Bolivarian’ regime; they have stolen more than $300bn—and the country is in ruins. In Iran, according to Reuters, the good ayatollahs control around $100bn in assets, thanks to their overwhelming influence in courts of justice. These are all high-cost-of-capital countries.

Good billionaires, bad billionaires 
Ruchir Sharma, Morgan Stanley director of Emerging Markets, has coined the terms ‘good billionaires’ and ‘bad billionaires’ [2]. The former tend to show up in productive and innovative industries such as technology, telecoms, retail, e-commerce, manufacturing, and pharmaceuticals. These are industries that need to compete, often on a global scale, and therefore need to remain competitive. And competition leads to lower prices for consumers. Bad billionaires are found in politically connected industries such as construction, real estate, oil and gas, gambling, metals. Competition in these sectors is often focused on securing access to a greater share of the national wealth in natural resources, not on growing the wealth in fresh, innovative ways.

Bad billionaires spend a lot of time trying to win over regulators and politicians, by bribery if necessary. Accordingly, they tend to earn monopoly profits while driving up prices. “Bad billionaires thrive on corruption”, writes Mr. Sharma. These distinctions roughly match our definition of aristocrats and oligarchs. Milking Bloomberg’s data on billionaires, Mr. Sharma has arrived at the following rule of thumb: if billionaires’ fortunes are more than 5 percentage points above the world average, that is threatening from the political risk point of view.

Financial markets and oligarchies
In terms of financial markets, there are some interesting conclusions. The most obvious point refers to the carry trade, a strategy in which an investor borrows money at low interest rates in order to invest in an asset that is likely to provide a higher return. Given the yield gap between low-risk currencies and the currencies of ‘oligarchic’ countries, the carry trade will always act as a magnet. Nassim Taleb, an acclaimed author on randomness and risk, has a warning for carry-traders: it’s like “picking up pennies in front of a steamroller”—an investment strategy that has a high probability to yield a small return (pennies), and a small probability of a very large loss (steamroller).

My advice, if you want to act a as a carry-trader, is to closely watch what I have called the ‘Global Dollar Liquidity’: it’s OK to pick up pennies when liquidity is abundant—but the steamroller is bound to crush you as soon as the music stops. Just ask investors in the Argentinean peso and the Turkish lira. In terms of valuation, make sure to adjust the Capital Asset Pricing Model to reflect the higher risk of ‘oligarchies’. Aswath Damodaran, the ‘Lionel Messi of Finance’ has some valuable suggestions here. I’ll come back to that point in another article. Finally, watch out for currency mismatches between debt and assets—another irresistible temptation for corporates, but one that must be factored in into your valuation.

(*) Originally published in LinkedIn on March 7, 2019.
 

[1] José-Luis Espert. La Argentina devorada. Buenos Aires: Galerno, 2017 [video].

[2] Ruchir Sharma. The Rise and Fall of Nations. Forces of Change in the Post-Crisis World. New York: W.W. Norton, 2016.

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Sunday, March 3, 2019

MACHIAVELLI (NO 'MAQUIAVELO') SOBRE LA JUSTICIA

"Il estoit grand republicain" — Montesquieu

Agustin Mackinlay | @agumack

"Maquiavelo no era maquiavélico" es el excelente título de una reciente entrevista a Vicenç Villatoro, autor de unos diálogos imaginarios entre Savonarola y Machiavelli publicados en catalán bajo el título Massa foc. Diàlegs extremament apòcrifs entre Savonarola i Maquiavel (Barcelona: Pòrtic, 2018). Antes de pasar al tema de esta entrada, propongo escribir Machiavelli y no 'Maquiavelo' (castellano), 'Machiavel' (francés) o 'Maquiavel' (catalán). Me parece que al hacerlo recuperamos una visión más realista del gran escritor florentino.

Machiavelli no era 'maquiavélico' si este término evoca una lectura perezosa del Príncipe, reducida a comentarios sobre la astucia, el secreto y la ausencia de principios en el arte de gobernar. Machiavelli era un republicano dedicado al equilibrio de poderes. Su plagio del libro VI de las Historias de Polibio en los Discorsi sopra la prima deca di Tito Livio (I.ii) es prueba suficiente de su admiración por la constitución mixta. En Buenos Aires tengo dos ediciones de El Príncipe en italiano original (con un poco de esfuerzo, se entiende casi todo). Algunos dicen que la reputación de Machiavelli hubiera sido mejor de no haber escrito este famoso libro [1]. Pero esta opinión se basa en una interpretación errónea del gobierno mixto.

El equilibrio de poderes requiere un poder ejecutivo unipersonal y fuerte, con capacidad de actuar rápidamente y en secreto [ver]. Su fortaleza viene, en parte, del poder de veto al legislativo y de la facultad de proponer jueces; este principio monárquico es un contrapeso a los demás componentes naturales de toda sociedad: el principio aristocrático, por un lado, y el principio democrático, por el otro. ¿No es acaso el mensaje de las Istorie fiorentine? En mis lecturas recientes noto un hecho interesante: los grandes escritores sobre el equilibrio de poderes —James Harrington, Montesquieu, David Hume, Jean-Louis De Lolme, John Adams y Alexis de Tocqueville— eran todos lectores/admiradores de Machiavelli, en particular de las Istorie. Fue durante su viaje a Inglaterra que Montesquieu, influenciado por William Cleland, llegó a la convicción según la cual el florentino era un "gran republicano" [2].

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Una dificultad adicional para pensar a Machiavelli en términos republicanos es lo poco que dice sobre la justicia. Ya vimos este problema en Polibio [3]. ¡Pero attenti! Hojeando mi edición de las Istorie Fiorentine e altre opere storiche e politiche, encontré esta joya: "Allocuzione fatta ad un magistrato". Alessandro Montevecchi, editor de las Istorie, lo considera "di scarso valore". ¿Por qué? A mi me parece brillante [4]. En pocos párrafos, Machiavelli describe los atributos de la independencia judicial, que permite la unión y la seguridad de los ciudadanos, la grandeza y la fortaleza del país (città).

Pero hay más: una justicia bien admistrada humilla a los poderosos, protege a los pobres y genera una deseable igualdad. Es profundamente social; es fuente de felicidad. Todo esto, naturalmente, choca con nuestra cultura política y con nuestra ignorancia. Mientras los peronistas y/o 'progresistas' piden 'democratizar la justicia' —léase: evitar juicios a neo-oligarcas ultra-corruptos— el Sr. Macri mantiene 'operadores' judiciales porque cree poder obtener ventajas políticas. Así nos va. Con Ustedes, entonces, una larga pero magnífica cita de la "Allocuzione fatta ad un magistrato" de Niccolò Machiavelli:

Questa Iustitia, andatasene in cielo, non è mai poi tornata ad abitare universalmente intra gli uomini, ma sì bene particularmente in qualque città: la quale, mentre vi è stata ricevuta, la ha facta grande et potente. Questa exaltò lo stato de' Greci et de' Romani; questa ha facto di molte repubbliche et regni felici; questa ancora ha qualche volta abitato la nostra patria et la ha acrescuita et mantenuta, et ora anche la mantiene et acresce. Questa genera nelli stati et ne' regni unione; la unione, potenza et mantenimento di quegli; questa defende i poveri et gli impotenti, reprime i ricchi et i potenti, umilia i superbi et gli audaci, frena i rapaci et li avari, gastiga gli insolenti, et gli violenti disperge; questa genera negli stati quella equalità, che, ad volerli mantenere, è in un stato desiderabile [...]

Dovete pertanto, prestantissimi cittadini, et voi altri que sete preposti ad giudicare, chuidervi gli occhi, turvare gli orecchi, legarvi le mani, quando voi abbiate ad vedere nel iudico amici o parenti, o a sentire preghi o persuasioni non ragionevoli, o ad ricevere cosa alcuna que vi corrompa l'animo, et vi devii da le pie e giuste operationi. Il che se farete, quando la Giustizia non ci sia, tornerà ad abitare in questa città; quando la cia sia, ci starà volentieri, né le verrà volgia di tornarsere in cielo: et così, insieme con lei, farete questa città et questo stato glorioso et perpetuo.

[1] En el prefacio de una traducción francesa de las Istorie Fiorentine publicada en 1789 leemos: "Il serait à souhaiter, pour son honneur, qu'il n'aurait jamais fait cet Ouvrage [del Principe] qu'on accuse d'être la leçon et l'apologie des Tyrans ... Le nom de Maquiavel est devenu presqu'une injure".

[2] Spicilège, No. 529 [ver]. Debo este descubrimiento a Catherine Volpilhac-Auger. Montesquieu. Paris: Gallimard, 2017, p. 210. No figura en mi edición del Spicilège, seguramente abreviada por Roger Caillois.

[3] ¿Será que los que enfatizan el equilibrio de poderes dan por sentada la independencia judicial? Pronto comentaré una referencia al respecto sobre Polibio.

[4] Ya había escrito esta entrada cuando encontré este artículo de Tommaso Greco, especialista en filosofía de la justicia en la Universidad de Pisa: "Quando Machiavelli cantò il Magnificat ai magistrati", Questione Guistizia, 3 de julio de 2018.

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