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Sunday, March 26, 2023

ΦΟΒΟΣ, O EL MIEDO POLÍTICO

AM | @agumack

"... fear held the polity together" — Paul Rahe

El Libro VI de las Historias de Polibio (yo prefiero: Polybios) es probablemente el texto de mayor influencia sobre la cultura política de Occidente. En VI.10, 8-9, uno de los pasajes más citados desde el punto de vista del gobierno mixto y balanceado de Esparta, Polybios asigna un papel central a φόβος, el miedo. En la traducción castellana de Manuel Balasch Recort (también autor de la versión catalana), leemos: 

La realeza no podía ensoberbecerse por temor al pueblo (τοῦ δήμου φόβον), porque a éste se le había dado competencia suficiente en la constitución (ἐν τῇ πολιτείᾳ); el pueblo, por su parte, no podía aventurarse a despreciar a los reyes por el miedo que les difundían los ancianos (τῶν γερόντων φόβον), quienes, elegidos por votación, según sus méritos (ἀριστίνδην κεκριμένοι) se aprestaban siempre a decidir con justicia (τῷ δικαίῳ).

Este magnífico pasaje contiene términos que encontrarán un lugar en el léxico moderno: demos, fobia, política, gerontes, aristocracia-mérito. Según Polybios, los reyes de Esparta estaban limitados en su accionar por miedo al pueblo, cuyos servicios habían hecho posible la conquista manu militari de gran parte del Peloponeso. Pero, nota bene, el pueblo a su vez sentía temor por el elemento aristocrático debido al prestigio y al mérito personal de sus miembros. ¡Brillante! (Más sobre Esparta en Contrapesos: 1, 2, 3).

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La razón y el miedo
En referencia al pasaje de Polybios, en Contrapesos hemos mencionado el texto del historiador holandés Gerhard J. D. Aalders [ver], el mayor especialista sobre el gobierno mixto en la Antigüedad [1]. Aalders no duda: según Polybios, el miedo cumple un rol saludable—die heilsame Rolle des φόβος im Staate.

No es la razón humana la que hace posible el gobierno moderado, como en Aristóteles (1, 2, 3, 4), sino el miedo. El miedo es el factor clave del equilibrio político. Aristóteles era un filósofo. Polybios, en cambio, era un líder político, un diplomático, un historiador (y un rehén en Roma), con enorme experiencia personal sobre la brutal naturaleza del poder.

Comparando el filósofo y el historiador, Aalders señala que éste último tenía viel mehr Auge für die Bedeutung der Macht in der Politik. Pero Aalders, gran conocedor de Plutarco, no cita otro pasaje sobre el 'miedo político' en Esparta: la biografía del rey de Esparta Cleomenes (9.1 [ver]) [2]. En la traducción del Cleomenes de Plutarco reproducida en Perseus: 

Now the Lacedaemonians have temples of Death, Laughter, and that sort of thing, as well as of Fear (Φόβου). And they pay honours to Fear, not as they do to the powers which they try to avert because they think them baleful, but because they believe that fear (φόβος) is the chief support of their civil polity (πολιτείαν) (9.1). 

Las dos dimensiones del miedo político
Si unimos los puntos de vista de Polybios y de Plutarco —autores separados por más de dos siglos—, podemos concluir que el miedo político en Esparta actuaba en dos dimensiones:

(1) como factor de equilibrio político 'interno' entre los diferentes componentes del gobierno mixto: realeza, aristocracia y pueblo.

(2) como elemento de cohesión 'externo' para la comunidad en su conjunto, ya que todos tenían mucho que perder en caso de deshacerse el régimen mixto.

La importancia del miedo era tal que los espartanos lo consideraban un dios, con su santuario propio. Por eso las versiones griegas de Plutarco establecen una diferencia entre Φόβος (con mayúscula: el Miedo-dios) y φόβος (con minúscula: el miedo-temor). Phobos, escribe Marie-Madeleine Mactoux, era "une puissance qui réconcilie les extrêmes, un opérateur d'unité", capaz de "réinstaurer l'équilibre social".

Mactoux agrega un dato interesante: el inicio del culto de Phobos en Esparta coincide con un hecho político fundamental—el refuerzo del poder político de los éforos, el elemento 'democrático' del régimen, probablemente hacia 776, cuando "l'éphorat est érigé en contre-pouvoir à l'égard des aristocrates représentés par la gerousia et les rois" (pp. 297-298) [3].

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Para los estudiosos de Esparta, los recientes libros del historiador estadounidense Paul Rahe son una mina de oro. Los tengo todos—y espero que la serie continúe [4]. El primer volumen, The Spartan Regime (2016) está dedicado al régimen político de Lacedemonia, que Rahe caracteriza como un "elaborated system of balances and checks" (en ese orden). Analizando el miedo político en Esparta, Rahe llama la atención sobre la dimensión religiosa de phobos.

Para mantener su estilo y nivel de vida —basado en la brutal sujeción de varios pueblos del Peloponeso—, los ciudadanos de esta extraña polis necesitaban sí o sí verse a sí mismos como una comunidad: "As members of a garrison community, they desperately needed each other". De ahí la importancia de otorgar un valor religioso al respeto por la ley—y al miedo de no cumplirla.

Φόβος en el siglo XXI
Mientras escribo estas líneas pienso en la situación de varios países en 2023. ¿Por qué los canadienses, australianos y neozelandeses —que viven en países con robustos frenos y contrapesos institucionales [ver]—, se niegan sistemáticamente a declararse repúblicas? Por miedo al caos que perciben en la mayoría de las repúblicas. ¿Cómo explicamos la lucha de los israelíes por evitar el colapso de la independencia judicial (1, 2)?

Por miedo a ser gobernados como muchos de sus vecinos. ¿Por qué al menos la mitad de los catalanes no desean formar parte de una república fuera de España? Por miedo a quedar excluidos de las instituciones de la Unión Europea. Regla general: para sentir un saludable phobos político, es necesario haber disfrutado las bondades del gobierno moderado y balanceado.

No es el caso de la Argentina, donde el gobierno moderado brilla por su ausencia. Todo parece ser cuestión de políticas. Pocos piensan en las instituciones que hacen posible la libertad. Los más feroces buscan explícitamente profundizar la στάσις, 'grieta', división. El demos argentino está 'curado de espanto'. 

[1] "Un pasaje de G. J. D. Aalders", Contrapesos, septiembre 2022. Aalders llama la atención sobre varios pasajes de las Leyes de Platón, en particular 699c: "Todo esto les infundía una recíproca benevolencia: era el miedo (φόβος) [...] al cual debían de llegar los hombres de pro, y del cual el cobarde está libre y exento". Sentir miedo político es ser valiente: el cobarde es ἀφοβος. Aalders también cita Política 1308a 26ff, donde Aristóteles aconseja "presentar motivos de temor (φόβους παρασκευάζειν) a los ciudadanos para que éstos no cesen en su vigilancia" (traducción de Julián Marías y María Araújo). 

[2] Marie-Madeleine Mactoux : « Phobos à Sparte », Revue de l'histoire des religions, 1993, pp. 259-304.

[3] Nicolas Richer agrega: « Le pathèma Phobos, en particulier, devait inspirer de la peur à l'ennemi mais aussi insuffler aux Spartiates le respect de la loi et de ses représentants. Il est significatif que le sanctuaire de Phobos ait été exposé à proximité immédiate de l'ephoreion, le local des éphores, voire qu'il en ait constitué une partie » (Sparte. Cité des arts, des armes et des lois. Paris: Perrin, 2018, p. 238).

[4] Todos los volúmenes son publicados por Yale University Press. Hasta ahora van cuatro: (1) The Spartan Regime. Its Character, Origins, and Grand Strategy (2016); (2) The Persian Challenge (2015); (3) Sparta's First Attic War (2019); (4) Sparta's Second Attic War (2022) [ver: "Paul Rahe on Athenian Demagogues", Contrapesos, enero 2022]. El Sr. Rahe también menciona pasajes pertinentes en Áyax de Sófocles (1073-1084). Ver "Cuatro de Contrapesos", julio 2020 y "Àiax", julio 2022. 
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Saturday, November 28, 2020

FRENOS Y CONTRAPESOS EN ESPARTA: PAUL RAHE, NICOLAS RICHER & CÉSAR FORNIS (II)

AM | @agumack

- Nicolas Richer. Sparte. Cité des arts, des armes et des lois. Paris: Perrin, 2018, 478 páginas.

- Paul A. Rahe. The Spartan Regime. Its Character, Origin, and Grand Strategy. Yale University Press, 2016, 212 páginas [VIDEO].

- César Fornis. Esparta. La historia, el cosmos y la leyenda de los antiguos espartanos (Universidad de Sevilla, 2016).

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Sigo entusiasmado con mis lecturas sobre el gobierno mixto en Esparta [ver]. La distancia que nos separa de esta sociedad tan extraña es, evidentemente, enorme. Pero como dice el Prof. Rahe en esta conferencia, estamos frente al primer ejemplo —o uno de los primeros, y ciertamente el más documentado— de un régimen basado en el equilibrio político provisto por contrapesos institucionales. En estas entradas doy más precisiones sobre el notable libro de Paul A. Rahe. The Spartan Regime. Its Character, Origin, and Grand Strategy (Yale University Press, 2016). El libro tiene 55 páginas de notas y referencias bibliográficas en inglés, francés, alemán y griego clásico. Intentaré reseñar algunas de estas referencias—en particular las fuentes primarias. (Ver también el resto de las entradas que incorpora más material de Nicolas Richer y César Fornis). 

Si mi interpretación es correcta, Paul Rahe ofrece lo que Wilfried Nippel, siguiendo al historiador alemán Christian Meier, llama un esquema kratístico, basado en las relaciones de poder (κράτος, poder, fuerza). Es decir: no se trata de un enfoque simplemente nomístico, donde lo importante es averiguar si se cumplen o no las leyes (νόμος, derecho, ley, costumbre) [1]. Tengo la sensación que, en Argentina, los mejores analistas políticos y constitucionales prestan demasiada atención al punto de vista 'nomístico' y descuidan la relevancia del análisis 'kratístico'. Así, se escandalizan con el no-cumplimiento del derecho y acusan de 'irracionales' a los gobernantes. Imaginan que todo es una cuestión de 'buenas políticas'. Yo creo que es un enfoque excesivamente ingenuo.

La debilidad de los contrapesos institucionales produce una fenomenal recompensa: el ganador de una elección logra, casi automáticamente, el control o cuasi-control del Congreso, de la justicia, del banco central, de las provincias y de la prensa. Es un sistema winner-takes-all [ver] que produce un sesgo natural hacia la demagogia, el populismo y la corrupción. Así las cosas, habrá una encarnizada —y, desgraciadamente, muy racional— lucha partidaria por el poder, donde 'todo vale' [ver]. En un enfoque 'kratístico', nada de esto sorprende. Dados los (perversos) incentivos, los políticos argentinos son perfectamente racionales. 

El papel de los reyes en el régimen de Esparta
Un par de comentarios antes de empezar con el análisis del Prof. Rahe. En las poleis de la Grecia clásica no existe lo que hoy llamamos un poder ejecutivo, legislativo y judicial. (Tampoco existe el 'Estado'). En el mejor de los casos, las funciones ejecutiva, legislativa y judicial están combinadas o mezcladas entre los tres componentes distintos de la polis: el monárquico/tiránico, el aristocrático/oligárquico y el democrático/anárquico. No hay representación; tampoco existe la posibilidad de cambiar drásticamente las leyes, entendidas en gran medida como costumbres. Siguiendo el método de Aristóteles, luego adoptado por Polybios, los tres autores (PR, NR y CF) comienzan por enumerar los poderes de cada uno de los componentes del régimen.

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PR empieza por los dos reyes de Esparta, el elemento most dangerous de la constitución (βασιλεύς, rey; de ahí 'Basilio'). ¿Por qué 'peligroso'? Por la enormidad de sus poderes. Los reyes no están sometidos, como los demás miembros de la polis, a la disciplina de la agōgē (ἀγωγή). Son cargos son hereditarios y vitalicios. El solo hecho de ser reyes los convierte de por vida en miembros de la gerousía, el (oligárquico-aristocrático) consejo de ancianos—aún si no han cumplido 60 años como los demás miembros. Los reyes comandan los ejércitos. Su poder en el ejército es absoluto: estrategia, cobro de impuestos, ejecución de cobardes, ceremonias religiosas (incluido el sacrifico a Eros, Ἔρως antes de una batalla) [2].

PR insiste, con buen criterio, sobre el poder de patronage de los reyes de Esparta. Hasta el siglo V, estos grandes terratenientes son los únicos en decidir el destino de propiedades privadas que quedan sin herederos legítimos. Son los únicos en designar embajadores. También  nombran a los encargados de mantener los caminos y las personas ocupadas en los (muy importantes) asuntos religiosos. Así, pueden premiar con valiosas propiedades a los que cooperan, y castigar a otros, lo que les da una gran influencia política. En suma: los reyes —que 'descienden' de Herakles y por lo tanto del mismo Zeus— son miembros muy particulares de la polis. Según CF, esto les daba un indudable χάρισμα (carisma); la población los consideraba como "mediadores entre la comunidad y las divinidades" (p. 63). 


Pero hay otro punto. El Peloponeso fue invadido, probablemente en el siglo XII, por dorios (no-aqueos, como los habitantes originales) de los cuales descienden los espartanos. (Todos estos temas están analizados por César Fornis en el largo y muy bien documentado capítulo II, "La época arcaica", pp. 27-109). Al afirmar el origen aqueo de los reyes de Esparta —único en la polis— la propaganda del régimen consigue algo de legitimidad frente a las poblaciones originales esclavizadas o semi-esclavizadas. En otras palabras: mantener la monarquía es de vital importancia para los invasores espartanos. Se calcula que los pueblos sometidos son entre 5 y 7 veces más numerosos que los espartanos 'libres'. Poner fin a la monarquía hubiera asegurado la rebelión en masa de los habitantes aqueos de Laconia (y luego también de Mesenia) contra los usurpadores dorios.

Esta concepción de la realeza conserva una influencia importante en la política moderna. Lo vemos en la 'inmunidad presidencial', juzgada necesaria para asegurar el poder ejecutivo y evitar la anarquía. Pero la fortaleza del poder 'ejecutivo' concentrado es también su debilidad—facilita su control por los demás poderes. (La idea será brillantemente defendida en el siglo XVIII por el ginebrino Jean-Louis De Lolme, uno de los autores preferidos de John Adams). Como contrapeso al poder desmedido de los reyes, los éforos entran en escena—con un carácter aristocrático al inicio (siglo VIII), pero evolucionando en un sentido más democrático a partir del siglo VI.

El problema del 'doble comando'
En un pasaje fundamental de Leyes (III.691d-692a), varias veces citado en Contrapesos, Platón alaba la institución de dos reyes en Esparta, la famosa 'diarquía' en lugar de monarquía. El objeto de la diarquía es restringir/moderar la realeza. César Fornis traduce 'mutilar' (si no me equivoco, el verbo utilizado por Platón es συστέλλω). Según Paul Rahe, el carácter dual de la realeza en Esparta es esencial para evitar la tiranía, porque —al dar lugar a una rivalidad natural entre las dos casas reales, los Agíadas y los Euripóntidas— la diarquía evita una excesiva concentración del poder, frente a la cual los éforos no podrían haber resistido. PR cita el elogio de la diarquía por Dionisio de Halicarnaso en Antiquitates Romanae (4.73.4): los espartanos han establecido dos reyes, y los romanos han creado dos cónsules. PR llama a Dionisio the shrewdest of ancient observers.

El punto es interesante, porque Dionisio es un defensor del gobierno mixto: lo cita dos veces Wilfried Nippel en su historia del gobierno mixto: 7.52.2 (sobre la mezcla de monarquía, oligarquía y democracia como garantía de la estabilidad y la libertad) y 8.5.4 (sobre Roma como mezcla de realeza y aristocracia). Llegados a este punto, el libro de César Fornis se vuelve indispensable, porque nos lleva a las fuentes originales de lo que mucho más tarde se conocerá como el problema del poder ejecutivo compartido, ardientemente debatido en Estados Unidos en 1787-1788, en Francia en 1795-1799 y en el Río de la Plata en 1810 [ver]. En Argentina lo conocemos como el problema del 'Doble Comando'; en Contrapesos publiqué las referencias pertinentes en dos entradas sobre Arius Dydimus (1, 2).

¡Otro principio fundamental del gobierno mixto!

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Todo comienza con la política 'ateniense' del rey de Esparta Cleómenes I, que desea instalar a Iságoras al frente de un gobierno oligárquico en Atenas. El otro rey, Demarato, se opone. CF cita Heródoto 5.75.2: como resultado de la disputa, una ley en Esparta (νόμος ἐν Σπάρτη) es promulgada por la cual "en adelante sólo uno de los reyes saldría de Esparta en campaña, mientras el otro permanecería en Esparta" (CF, pp. 65 y 103-104). La crisis tiene lugar en 506 al retirarse Demarato, junto a los aliados corintios, de la campaña en el Ática liderada por Cleómenes. La decisión de Demarato ocurre en Eleusis, al oeste de Atenas. Es conocida como "la διχοστασία (disensión, desacuerdo) de Eleusis". CF afirma que la disputa "trajo una serie de consecuencias importantes para Esparta tanto en el orden constitucional interno como en su relación con los demás miembros de la liga del Peloponeso" (p. 103).

Según el excelente relato del Prof. Fornis, Demarato continúa bregando por "el restablecimiento del antiguo derecho constitucional de los reyes espartanos a codirigir las campañas militares", esta vez a propósito de otra campaña liderada por Cleómenes contra la isla de Egina, probablemente en 491. Los isleños se niegan a cumplir las instrucciones de Cleómenes, porque este último ha sido "sobornado por los atenienses" (Heródoto 6.50.2). La disputa, concluye CF, "nos da una idea de la rivalidad y el conflicto de poder entre los basileîs espartanos, a la cabeza de sus respectivas facciones y proyectos políticos" (p. 107). Al final, Demarato se exilia en la corte del emperador persa durante la segunda guerra médica. La inevitable lucha por la suma del poder ('ejecutivo', en este caso) ilustra exactamente el tipo de argumento que —en defensa de un poder ejecutivo unipersonal— expondrán John Adams en 'Thoughts on Government' (1776) y Alexander Hamilton en Federalist Paper No. 70 [3].

Dos puntos adicionales para concluir. Uno de los principales motivos que los founding fathers tenían para oponerse al poder ejecutivo compartido es la natural pérdida de secrecy & dispatch—la necesidad de tomar decisiones en secreto y de manera inmediata (1, 2, 3). Aquí también el estudio de Esparta puede servir. Cuando los éforos deciden participar en el esfuerzo de guerra contra los persas, enviando tropas a Beocia antes de la batalla decisiva de Platea en 479, actúan con ... secrecy & dispatch. En la edición Perseus de Heródoto: "Without saying a word to the envoys who had come from the cities, they ordered five thousand Spartans to march before dawn" (9.10.1). Los soldados, acompañados de sirvientes y/o esclavos, partieron esa misma noche. Actuando como 'poder ejecutivo', los éforos mantienen el secreto y, al mismo tiempo, muestran una fenomenal capacidad para actuar con prontitud [4].

[1] Ver Stefan Rebenich: "Altertum und Moderne. Das Bild der Antike in den Geschichtlichen Grundbegriffe", en Huber Cancik, Stefan Rebenich & Alfred Schmid (eds.). Archäologie der Moderne. Antike und Antike-Rezeption als Paradigma und Impuls. Basel: Schwabe Verlag, 2020, p. 324.

[2] Paul Rahe cita Aristóteles Política 12
85a 7-9 como fuente de este pasaje. Voy a Política: αὕτη μέν οὖν ἡ βασιλεία οἷον στρατηγία τις αὐτοκρατόρων καί ἀίδιος ἐστιν. En la traducción de Julián Marías y María Araujo: "Esta monarquía es, pues, como un generalato supremo y vitalicio" (supremo = autocrático). No pretendo, con mis limitados conocimientos de griego clásico, poner en duda la traducción. Solo pregunto: ¿Por qué traducir realeza (
βασιλεία) como "monarquía"? Es algo recurrente en la traducción de Marías-Araujo. 

[3] Y es también la amarga conclusión de Mariano Moreno tras la incorporación de los diputados del interior a la Junta de Gobierno que, en diciembre de 1810, virtualmente destruye el poder ejecutivo. No es casualidad que Moreno estudia los vaivenes de las instituciones griegas, de la mano de Mably y Barthélémy, pero también leyendo él mismo textos de Platón, Aristóteles, y probablemente Polybios y Plutarco. La introducción de los diputados al "poder executibo", dirá en 1812 su hermano Manuel, es una "mutacion perjudicialisima en si misma" que el prócer consideraba "contraria à derecho" [ver]. 

[4] Hace un tiempo intenté resolver el origen de la expresión secret et célérité, secrecy and dispatch tan usada en escritos políticos del siglo XVIII [ver]. En julio de 2013 escribí: "I am pretty sure that the phrase comes from translations of Polybius's Histories". Damas y caballeros: tengo el placer de presentar la prueba. Efectivamente, la fuente parece ser Polybios. En 4.67.7, el historiador relata el viaje relámpago de Felipe V de Macedonia a Corinto. Utiliza la expresión ἐνεργόν καί λαθραίαν. La versión de Perseus en inglés traduce "promptitude and secrecy" [ver]. Mi versión francesa dice: "rapide et secrète". ¡Aquí está!
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Saturday, November 21, 2020

FRENOS Y CONTRAPESOS EN ESPARTA: PAUL RAHE & NICOLAS RICHER (I)

AM | @agumack

- Nicolas Richer. Sparte. Cité des arts, des armes et des lois. Paris: Perrin, 2018, 478 páginas.

- Paul A. Rahe. The Spartan Regime. Its Character, Origin, and Grand Strategy. Yale University Press, 2016, 212 páginas [VIDEO].

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"Spartans! Tonight we dine in hell", grita el rey Leonidas en la película 300 dedicada a la batalla de las Termópilas. La película es particularmente apreciada por una franja de trasnochados xenófobos-misóginos con escasa cultura histórica, muchos de los cuales adhieren a milicias abiertamente racistas. Pero 300 también ha contribuido, a su manera, a renovar el interés académico por Esparta. La razón es fácil de entender. El auge del populismo de izquierda y derecha, con su énfasis en la división de la sociedad y la desenfrenada lucha partidaria, estimula el estudio de esta extraña sociedad —en auge hace 2500 años—, que privilegiaba antes que nada la unidad y el espíritu del bien común.

Esparta es el primer caso histórico de un esquema institucional basado en los frenos y contrapesos provistos por un sistema político que divide el poder en tres elementos: monárquico, aristocrático y democrático. En base a un detallado estudio de las fuentes originales —en particular Heródoto, Tucídides, Xenophon, Platón, Aristóteles, Polybios, Plutarco y Pausanias— dos grandes especialistas, el francés Nicolas Richer y el estadounidense Paul Rahe, analizan en detalle lo que sabemos de la historia y de las instituciones de Esparta. El otro especialista-top es el inglés Paul Cartledge, ampliamente citado por Richer y Rahe [1].



Esparta: gobierno mixto y contrapesos institucionales
En la época clásica —de los siglos VI  a IV—, Esparta presenta lo que PR (Paul Rahe) denomina "an elaborate system of balances and checks". De entrada, la terminología es interesante. ¿Porqué balances and checks en lugar del más usado checks and balances? Creo que hay una respuesta. PR combina historia política, militar y diplomática. No cree en esquemas 'armados' de aplicación universal (implícito en la expresión checks and balances), algo que muchos —erróneamente, en mi opinión— utilizan para criticar la idea más importante de la ciencia política. Es un rasgo que comparte con Nicolas Richer (NR). Para ambos autores, el régimen de Esparta en la época clásica refleja un desarrollo histórico específico, sin aplicación universal, resultado de circunstancias particulares y no de un Deus ex machina.

Es sin dudas la parte más interesante de los libros. ¿Hay un Licurgo histórico, como se creía hasta bien entrado el siglo XIX de nuestra era? ¿Cómo lo creía, en el Río de la Plata, Mariano Moreno? [ver]. PR no lo descarta por completo. Tampoco descarta la idea de un viaje de este semi-mítico fundador a la isla de Creta, hacia mediados del siglo VIII, donde se origina la idea del rule of law, tal como figura en la Leyes de Platón. Este Licurgo, tío del niño-rey Charillos y regente de Esparta, introduce la gerousia —el aristocrático consejo de ancianos— para limitar el poder de los monarcas. Porque Esparta tenía dos reyes. En Platón y en Plutarco, dividir la autoridad del monarca al introducir la 'doble corona' fue el primer freno o check. El esquema se completa en el siglo VIII, probablemente bajo el rey Theopompus, con la introducción de una nueva institución, esta vez de carácter democrático: los éforos.

Es difícil imaginar, dice PR, que los éforos sean el producto de una decisión espontánea de la clique oligárquica para auto-limitar su poder. Aquí las cosas se ponen particularmente interesantes—el desarrollo histórico entra en escena. Los éforos llegan por una buena razón. Para lograr el control militar efectivo de Laconia (el sur-este del Peloponeso), y luego de Mesenia, Esparta necesita muchos guerreros. También hay enemigos al norte del Peloponeso: en Argos (noreste) y en Arcadia (noroeste). Los hombres aceptan pelear. Pero exigen, a cambio, tierras y poder político. En definitiva, el mando monárquico es frenado por la autoridad aristocrática, y la autoridad aristocrática es frenada por el poder democrático. Los reyes, casi sagrados, 'descienden' de Heracles y de Zeus. Los miembros de la gerousia provienen de las familias más antiguas y destacadas. Los éforos vienen del pueblo guerrero. Son 'clases sociales' distintas. Es la idea de πολιτεία μικτή (politeía mikté, régimen mixto).

A más guerras, más necesidad de combatientes, y más reformas democráticas. El éforo Chilon, a mediados del siglo VI, parece haber reforzado la autoridad del elemento democrático. Para que una población de menos de diez mil hombres (en condiciones de pelear) controle todo el sur del Peloponeso, la polis necesita organizarse como un gran campamento militar. De ahí los rasgos conocidos como propiamente 'espartanos' de la sociedad: la educación (παιδεία) de los varones, basada en el programa de agōgē (ἀγωγή) que inculca una férrea disciplina, la fortaleza (y belleza) corporal, la parsimonia, la obediencia, el valor, el ejercicio físico y el entrenamiento militar, el control del miedo y de las emociones, la capacidad de resistir al hambre, al sueño y al frío [2]. Los bebés juzgados defectuosos son eliminados. Kαλὸς κἀγαθός: bello y bueno. Los 300 individuos que mejor superan las pruebas integran el cuerpo selecto de ἱππεῖς, guerreros de élite que acompañan a los reyes en sus campañas militares.

Uno de los elementos más sorprendentes es el papel central de la homosexualidad. Para fortalecer el esprit de corps, cada joven que supera las distintas etapas de su formación tiene asignado un 'tutor' que lo somete sexualmente. Más tarde, ya como espartano à part entière, será a su vez el tutor de un joven al que también someterá sexualmente. En otras palabras: muchos espartanos —tal vez la mayoría— eran homosexuales, primero pasivos, luego activos. Las (muy) íntimas relaciones entre guerreros los llevaban a luchar como uno, defendiéndose mutuamente y limitando las pérdidas en combate. A las mujeres recién casadas se les cortaba el pelo para evitar sorpresas al marido. Una vez consumado el acto, el marido regresaba a dormir con sus compañeros de armas. Y así hasta cumplir 45 años. En Política, Aristóteles criticará el descuido en la educación de las mujeres (1270a 14-15). 

Imperio de la ley
A esta extraña ciudad la ciencia política debe muchos términos e ideas. Una de esas es la noción de 'imperio de la ley' o rule of law. La idea será retomada por Aristóteles, y de ahí llegará —muchos siglos después— a James Harrington y luego a John Adams. El imperio de la ley aparece formulado en un famoso pasaje de Heródoto (7.104.4) citado por PR y NR. El ex-rey Demaratos advierte al empeardor persa Xerxes que los espartanos son los mejores guerreros cuando pelean juntos, porque son hombres libres pero sujetos a la ley: 

ἔπεστι γάρ δεσπότης νόμος 

Nicolas Richer: "Ils ont un maître, la loi" (p. 238); Paul Rahe: "The law is placed over them as a master" (pp. 208-209). Es lo que indican los términos ἔπεστι (estar por encima), δεσπότης (déspota) y νόμος (ley). Obedecer a la ley y a sus representantes es de vital importancia—es la manera de lograr la disciplina necesaria para mantener la unión, indispensable frente al riesgo permanente de guerra en el norte y de sublevación de los pueblos semi-libres (periecos o Περίοικοι, habitantes de la periferia) y de las poblaciones subyugadas del sur (los ilotas de Laconia y los mesenios del sudoeste). Otra expresión que nos lleva a Harrington y Adams aparece en Política 1272b5. Aristóteles describe la autoridad de los éforos espartanos y de los kosmoi cretenses y muestra su preferencia por un procedimiento que ocurre "legalmente y no por autoridad de los hombres":

κατά νόμον ἤ κατ᾽ἀνθρώπων βούλησιν

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Además del desarrollo histórico de las instituciones políticas de Esparta, uno de los méritos de los libros de DR y PR es el realismo. Claramente, ambos simpatizan con Esparta. Pero llaman la atención sobre las enormes dificultades que supone mantener semejante igualitarismo frente a la tentación natural de la acumulación de riqueza. (Esta será, en 1787, la principal crítica de John Adams al régimen de Esparta). Los espartanos no podían salir del territorio ni dedicarse al comercio. No se autorizaban visitantes del resto de Grecia. Usaban una moneda de hierro sin valor intrínseco. Se vestían igual. Comían juntos. Sus casas eran modestas—al menos por fuera. Aristócratas o guerreros: todos se consideraban ὅμοιοι, semejantes. Este sentido de comunidad (κοινωνία) les permitía evitar la 'stasis', el enfrentamiento permanente dentro de la polis (el equivalente de nuestra 'grieta'). En verdad, no eran semejantes: los reyes tenían inmensas fortunas (propiedades, oro atesorado), y muchos aristócratas también.

Cuando llegan las guerras de la época clásica —contra los persas (480-479) y contra Atenas (431-404)—, los espartanos entran en contacto con la opulencia del mundo exterior. El deseo de acumular riqueza, siempre latente, se intensifica. En el siglo V se relajan las leyes sobre la herencia de tierras. PR, que estudia de cerca la propiedad de la tierra en Esparta, se refiere a una general liberalization of property law at Sparta al finalizar la Guerra del Peloponeso (p. 46). La propiedad de la tierra se concentra en pocas manos. Se debilita la demografía—un clásico de la opulencia. Xenophon y Aristóteles hablan de oligantropía o retroceso demográfico. NR muestra cómo el 'comunismo' de Esparta termina por agravar la desigualdad. En 465, un terremoto destruye miles de vidas. Los ilotas se rebelan. El 'modelo' resiste, pero las señales de decadencia se intensifican tras el triunfo (pírrico) contra Atenas en la Guerra del Peloponeso.

Esparta hoy 
¿Qué queda hoy, 2500 años después del auge de Esparta, de esta polis tan particular? Paul Cartledge la define con los términos aplicados por Winston Churchill a la Unión Soviética: a riddle, wrapped in a mystery, inside an enigma [ver]. Podemos señalar algunos puntos en particular. Snapshots, dice el Prof. Cartledge. No mucho más. Lo primero que salta a la vista es la diferencia —ya señalada por el Pericles de Tucídides—, entre Esparta y Atenas. Atenas es la polis del comercio libre, innovación, riqueza, prosperidad, literatura, escultura, pintura, teatro, filosofía y creatividad. Nadie puede imaginar los logros de Tucídides, Sócrates, Platón, Xenophon, Aristóteles (un no-ateniense formado en Atenas), Sófocles, Eurípides y tantos otros en un régimen como el espartano. En términos de ruinas, no queda prácticamente nada de Esparta. Atenas tiene el Acrópolis. Las preferencias parecen claras.

Pero Atenas es imperialista y actúa con extrema crueldad. (Nicolas Richer subraya este punto). Esparta, en cambio, se presenta como garante de la libertad de las demás poleis. A finales del siglo VI, Esparta comienza a actuar contra las tiranías griegas (incluida la de Atenas). Sabe que jamás tendrá los recursos necesarios para dominar el resto de Grecia. Lo que ofrece es protección a los 'oligarcas' de Hellas contra los tiranos, y contra los invasores del exterior. A cambio, pretende obtener ayuda en caso de problemas en su propio territorio. Son los comienzos del federalismo—estudiados de cerca por James Madison, Alexander Hamilton en Federalist Papers, y en el Río de la Plata por Mariano Moreno. Gobierno mixto, contrapesos institucionales, imperio de la ley o rule of law, federalismo: es casi imposible imaginar la ciencia política moderna sin el estudio de Esparta.

Cuando Paul Rahe se refiere a the magnificience of Sparta's achievement (p. 120), no piensa en el heroísmo de las Termópilas, que tanto admiraba Jorge Luis Borges. Tiene en mente un hecho subrayado por muchos autores (el propio Moreno lo destacará en la Gazeta de Buenos-Ayres): la estabilidad de su régimen político. Entre finales del siglo VI y comienzos del siglo IV, Atenas conoce la tiranía, la isonomía, la democracia, la demagogia, la oligarquía, y el regreso a la democracia. Mientras tanto, Esparta mantiene su régimen de contrapesos institucionales. Tanto PR como NR destacan el papel del éforo Chilon. Según PR, fue reconocido como un de los 'Siete sabios de Grecia', y es el autor del célebre dictum μηδὲν ἄγαν, más conocido en su versión latina Ne quid nimis—"Nada en exceso". (Es también, según mis primos, el lema de la familia Mackinlay en Argentina). 

* * *

[1] Paul Cartledge dedicó gran parte de su carrera académica al estudio de Esparta; su último libro es Democracy. A Life (Oxford University Press, 2018, segunda edición revisada). Los señalamos en Contrapesos por su defensa del sorteo como principio democrático vs. la elección como principio oligárquico [ver]. 

[2] A nivel personal, admito que cuido mucho mi cuerpo. Lo hago por razones estéticas y éticas. Quiero decir: cuidar la salud corporal (y mental) permite evitar gastos —e impuestos— innecesarios para la sociedad. Equivale a actuar con sentido espartano de κοινωνία, vida en común. Sin haber comido de noche (ayuno intermitente 5/7), me levanto a las 5:00, medito, hago ejercicios de respiración, luego gimnasia y ducha fría. Termino con un poco de aceite corporal—y una gran sen
sación de alegría para comenzar el día a las 6:00. ¿Disciplina es libertad? Puede ser.
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Sunday, November 29, 2020

FRENOS Y CONTRAPESOS EN ESPARTA: PAUL RAHE, CÉSAR FORNIS & NICOLAS RICHER (III)

AM | @agumack

- Nicolas Richer. Sparte. Cité des arts, des armes et des lois. Paris: Perrin, 2018, 478 páginas.

- Paul A. Rahe. The Spartan Regime. Its Character, Origin, and Grand Strategy. Yale University Press, 2016, 212 páginas [VIDEO].

- César Fornis. Esparta. La historia, el cosmos y la leyenda de los antiguos espartanos (Universidad de Sevilla, 2016).

* * *

Esta entrada es la tercera dedicada al sistema de contrapesos institucionales de Esparta. El material viene principalmente de los libros de Nicolas Richer (NR), Paul A. Rahe (PR) y César Fornis (CF) [1, 2]. Para frenar el desmedido poder de los dos reyes, nace una nueva institución, probablemente en la segunda mitad del siglo VIII: la eforía o el eforado, más conocido como los 'éforos' (ἔφορος/ἔφοροι) o colegio de éforos (CF), board of ephors (PR), collège des éphores (NR). Hay muchas incógnitas sobre esta institución. Combinando fuentes primarias (Tucídides, Platón, Xenophon, Aristóteles), semi-primarias (la Vida  de Licurgo y otros escritos de Plutarco, los viajes de Pausanias), y nuevos hallazgos arqueológicos, PR, CF y NR ofrecen pistas para reconstruir lo que sabemos sobre los éforos.

Los éforos: un poder casi tiránico
Para entender el funcionamiento de la eforía entre los siglos VII y V, conviene tener en cuenta: (1) sus poderes; (2) el mecanismo de su nombramiento; (3) los límites de su autoridad. El término ἔφορος (plural: ἔφοροι) designa 'vigilantes'. PR traduce overseers y NR utiliza surveillants. ¿Qué vigilan los cinco éforos? (El número refleja, probablemente, las cinco aldeas originales de Esparta: Pitana, Cinosura, Limnas, Mesoa y la más alejada Amiclas). Inicialmente, los éforos vigilan la actuación de los reyes. En Républica 2.58 Cicerón dice que son instituidos contra el poder real: contra vim regiam constitutide la misma manera que los tribunos del pueblo romanos son instituidos contra la autoridad de los cónsules. (PR comenta: "The tribunes represented the plebs only; the ephors were chosen from the political community as a whole", p. 48). Luego, a medida que su papel crece durante la expansión de Esparta en el Peloponeso, llegan a abarcar una multitud de funciones—a tal punto que Aristóteles se refiere a su autoridad "demasiado grande y tiránica": καί διά τό τήν ἀρχήν εἶναι λίαν μεγάλην καί ἰσοτύραννον (Política 1270 b14). 


Los éforos combinan una serie de funciones que hoy llamaríamos ejecutivas, legislativas y judiciales. En materia 'legislativa', pueden introducir leyes, decretos y declaraciones de guerra a la asamblea común, a través de la gerousía. Al sesionar la Asamblea —que ellos pueden convocar (Xenophon, Hellenica 2.2.19)— los éforos deciden quién puede presentar una propuesta. Cuando la asamblea vota por aclamación, ellos deciden si una propuesta ha sido aceptada o no. Así sucede en 432 con la propuesta más tremenda jamás votada: la guerra contra Atenas. En materia de política exterior, los éforos reciben embajadas y negocian con las otras poleis y las potencias extranjeras. En su carácter de 'vigilantes', determinan si los recién nacidos tienen defectos, y controlan el estado físico de los jóvenes para seleccionar los miembros de los 300 guerreros de élite.

Los éforos manejan la 'policía' (de polis, πόλις) de Esparta, y para esta función cuentan con los servicios de los 300. También cumplen funciones administrativas: controlan el Tesoro público y el pago de impuestos, y reciben las sumas por el botín de guerra vendido, y por el rescate de prisioneros. "At Sparta, escribe Paul Rahe, the ephors controlled virtually every aspect of daily life" (p. 49). En materia judicial, los éforos actúan como jueces en casos civiles y participan —junto a los 30 miembros de la gerousía— en el panel que decide la validez de los casos de (posible) pena de muerte. Cada año, dice Xenophon (Jenofonte), los reyes y los éforos prestan juramente juntos, lo que da una idea del poder de estos últimos. El rey se compromete a conformarse a las νόμοι (leyes, costumbres) y la polis —a través de los éforos— a respetar la autoridad real siempre y cuando el rey mantenga su promesa (Constitución de los Lacedemonos 15.7).

Los éforos no dudan en hacer valer su autoridad sobre los reyes. Solo ellos pueden permanecer sentados en presencia de un rey (Const. Laced. 15.6). Controlan las aptitudes físicas de sus esposas—no vaya a ser que tengan hijos débiles o deformes. (La entrada anterior explica la importancia de los reyes). Cuando un rey sale en campaña militar, sus operaciones son vigiladas de cerca por dos éforos (desde el siglo V, if not before, escribe PR). El punto figura en Constitución de los Lacedemonos de Xenophon (13.5). Los éforos 'observan': ὁράω (look on, observe, take heed, keep an eye, mit den Augen wahrnehmen). Es lo que David Hume llamará checks and controuls. Significativamente, Xenophon comenta —en el mismo pasaje— que los espartanos son los únicos 'artistas' en materia de guerra: τεχνίτας τῶν πολεμικῶν. Los demás solo improvisan. O sea: los controles funcionan.

César Fornis cita un pasaje de Heródoto (9.10.1) particularmente revelador. Tras el famoso desacuerdo (διχοστασία, dichostasía) entre los reyes Demarato y Cleómenes a propósito de la política a seguir con Atenas a finales del siglo VI, la facultad de decidir cuál de los reyes se queda en Esparta —y cuál sale al mando de un ejército en campaña—, "parece ser a partir de entonces una prerrogativa de los éforos" (p. 104). ¡Brillante! Es un gran principio de los contrapesos institucionales: el poder ejecutivo no se comparte. (Es lo que en Argentina llamamos 'doble comando'). Por si todo esto fuera poco, los éforos tienen el poder de arrestar a los reyes en caso de comportamiento ilegal, como ciudadanos comunes.

Entre los casos más destacados: Cleómenes, famoso por su intervención en los asuntos internos de Atenas (perseguido por los éforos, se suicida hacia 488) y Pausanias el Regente, vencedor en Platea en 479, encerrado en el templo de Atenea Calcíeco que los éforos mandan tapiar para que muera de inanición, probablemente en 477 (Heródoto 6.74-75 y Tucídides 1.128-134, con el prudente y escéptico análisis de CF, pp. 108 y 129-136). En El Espíritu de las Leyes (1748), acaso el libro más influyente en materia de contrapesos institucionales, Montesquieu escribe: "[Los lois] doivent mortifier, dans tous les temps, l'orgueil de la domination. Il faut qu'il y ait, pour un temps ou pour toujours, un magistrat qui fasse trembler les nobles, comme les éphores à Lacédémone" (las leyes deben mortificar, de manera permanente, el orgullo de los que dominan. Siempre es necesario que haya, por un tiempo o para siempre, un magistrado que haga temblar a los nobles, como los éforos de Esparta) [ver].

En el turbulento siglo V, con las grandes guerras de la época clásica, solo tres reyes evitan el juicio promovido por los éforos—y esto incluye a Leonidas, el héroe de las Termópilas, cuya temprana muerte en 480 acaso explica porqué escapa a los éforos. En el Libro XXIII de Historias, Polybios dice que mientras los reyes obedecieron a los éforos "como si fueran sus padres", se mantuvo la hegemonía de Esparta sobre Grecia, porque esta obediencia impidió el desliz hacia la monarquía. Es un gran pasaje, porque ilustra la teoría de la anakyklosis (ἀνακύκλωσις) fuera del Libro VI [ver]. Razonando en términos modernos, Paul Rahe concluye: "[The ephors] had clearly defined prerogatives designed to make manifest and to enforce the sovereignty of the political community as a whole" (p. 50). Uno de los cinco éforos era epónimo: daba su nombre al año en curso (Tucídides 2.1).

Los éforos: legitimad democrática
El racconto de la legitimidad democrática de los éforos y los límites a su poder es un capítulo apasionante porque nos permite entender varios puntos sobre el gobierno mixto y el equilibrio de poderes que al día de hoy tienen importancia/vigencia. Comenzamos por el problema de la legitimidad democrática. ¿Por qué la eforía se considera una institución democrática? No es por su elección por voto 'popular'—esto sería razonar con criterios modernos (y mezclar términos griegos y latinos). Es simplemente porque cualquier espartano puede ser éforo. No se necesita ser 'bien nacido', rey o aristócrata, para serlo. En Política 1270b, Aristóteles dice que "todos ellos proceden del pueblo" (ἐκ τοῦ δήμου παντός). Esto tiene consecuencias importantes. Por un lado, la pobreza relativa de los éforos significa que son "sumamente pobres" y por lo tanto fácilmente sobornables. Por otro lado, sin embargo, su actuación hace que "el pueblo está tranquilo porque participa del poder supremo" (ὁ δῆμος διά τό μετέχειν τῆς μεγίστης ἀρχῆς).

La institución de los éforos, agrega Aristóteles, "consolida (συνέχω, tenere insieme) el régimen" que se convierte de aristocrático en democrático. ¡Espectacular! Ahora vamos al modo de elección. Aquí, la cosa es aún más interesante. Nadie sabe exactamente cómo se nombran los éforos. Nicolas Richer, gran especialista sobre los éforos, piensa que son elegidos por votación en la Asamblea. César Fornis cita un pasaje de Plutarco según el cual los éforos fueron elegidos "en un principio" por los reyes entre sus amigos—es la idea según la cual los comienzos de esta institución son oligárquicos (p. 72). CF menciona Cleom. 10.3-4, pero a mí me llama la atención 10.2. Si los reyes inicialmente nombraron a los éforos para asistirlos en tareas de gobierno —en particular en lo referido a la administración de justicia— estamos frente a una versión de la separación de poderes por división del trabajo, singularmente parecida al episodio de Moisés y Jethró en Éxodo 18 [ver]. (De hecho, hay varios intentos de vincular las instituciones de Esparta con las de los israelitas, sobre el cual volveré). 

Paul Rahe, en cambio, afirma que son elegidos por sorteo—o, por lo menos, que el azar juega un papel importante en su nombramiento [1]. ¿Su fundamento? Un fragmento de Leyes de Platón (3.692a), que sugiere leer junto a "The Selection of Ephors at Sparta" (Historia, 29.4, 1980), artículo que figura en la fenomenal bibliografía propuesta por CF. Se trata de uno de los pasajes más importantes para la historia de la idea de contrapesos institucionales. Lo comentamos en Contrapesos al investigar la etimología de la palabra freno (τό ψάλιον) en la expresión 'frenos y contrapesos' o checks and balances [ver]. En la edición online de Tufts University, leemos the power of the ephors, which was not far removed from government by lot. El término κληρωτός se refiere a 'elección por sorteo'. Ya tuvimos oportunidad de comentar esta gran idea del pensamiento político de los griegos clásicos: el voto es oligárquico, el sorteo es democrático [ver]. ¡Fabuloso! PR reprocha aquí a Thomas Sommer, autor de Das Ephorat: Garant der Spartanischen Kosmos (Mainz, 2001), haber dejado sin explicación el testimonio de Platón. 

También Aristóteles sugiere que la 'fortuna' explica el éxito de la institución de los éforos—hecho que PR considera un argumento adicional a favor del sorteo. Aristóteles usa aquí el término tychè (ἡ τύχη, 1270b.21), aunque Julián Marías y María Araujo traducen 'azar'. Finalmente, PR señala otra hipótesis a favor del sorteo como medio de selección de los éforos: los continuos malentendidos con la gerousía, que no tendrían sentido si hubiesen sido elegidos con los mismos criterios. Las consecuencias de este modo de selección son importantes. Si los éforos acceden al cargo por sorteo, disminuye el riesgo de demagogia: nadie gasta recursos en seducir al δῆμος con una baja probabilidad de elección. También disminuye drásticamente el incentivo de 'lobby' de los reyes y/o de los aristócratas. (Todo esto nos ayuda a entender mejor porqué Aristóteles otorga tanta importancia a la manera en que los 'magistrados' acceden a sus cargos) [2].

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Habiendo descrito el enorme poder los éforos, llega el momento de proponer la gran pregunta que planteará, siglos después, Juvenal:

Quis custodiet ispos custodes? 

¿Quién vigila a los vigilantes? Dos mecanismos limitan la autoridad de los éforos. En primer lugar, el tiempo que permanecen en el cargo. Un éforo permanece solamente un año en el cargo—y no puede volver a ejercer esta magistratura. Según Paul Rahe, citando a Nicolas Richer, no consta ni un solo caso de un ciudadano de Esparta que haya sido dos veces éforo. El hecho de existir magistraturas con distintos plazos es una de las más notables 'técnicas' de contrapesos institucionales—hoy en día, por ejemplo, el presidente de los Estados Unidos accede al cargo cuando el/la chair del banco de Reserva Federal ya ha sido nombrado/a. (Lo llamo tenure mismatch). El segundo 'freno' al poder de los éforos es la institución típicamente griega de eúthune (εὔθυνη), la rendición de cuentas ante un tribunal especial. NR no dice nada al respeto. PR enfatiza este punto, pero no da mayores pistas en términos de fuentes primarias. Tampoco da precisiones CF: se limita a señalar que los éforos "también podían ser procesados a la salida de su cargo por iniciativa de sus sucesores" (p. 74).

[1] Nicolas Richer. Les éphores. Études sur l'histoire et sur l'image de Sparte (VIIIe-IIIe siècle avant Jésus-Christ). Paris: 1998. 

[2] Una de las razones por las cuales la nota de los Estados Unidos en materia de independencia judicial es menor a la de los países de Europa del Norte es, precisamente, por la elección 'popular' de jueces en varios Estados, lo que equivale a dar rienda suelta a los lobbies. Recientemente, la idea fue lanzada en Argentina por el ultra-kirchnerista Oscar Parrilli, famoso por sus diálogos telefónicos con CFK sobre los jueces.
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Thursday, January 6, 2022

PAUL RAHE ON ATHENIAN DEMAGOGUES

AM | @agumack

- Paul A. Rahe. Sparta's Second Attic War. The Grand Strategy of Classical Sparta, 446-418 B.C. Yale University Press, 2021, 384 pages.

When he wrote the all-important pages of the Histories on the best political regime, Herodotus imagined a debate among Persian grandees sometimes known as the 'Constitutional Dialogue' (III.82) (1, 2). Somewhat confusingly, Italian historian Cinzia Bearzot calls it le Tripolitique d'Hérodote [1]. Without the fictionary element of the dialogue, his 'writing voice' would have been too dry. Bringing his characters to life allowed him to create an immortal piece of political writing. I suspect that, for similar reasons, Plato felt compelled, in Book III of Laws (1, 2, 3, 4 and 5), to complement a somewhat dry analysis of Sparta's institutions with the lively counterpoint between Athens (liberty) and Persia (despotism). In fact, a similar point can be made about other writers, including Aristotle.


Paul Rahe's fourth volume on the 'Grand strategy of Sparta' achieves a comparable effect. The book allows the reader to understand Sparta's and Athens' political institutions almost as living organisms, as the two poleis mercilessly fought each other in the 'Second Attic War' between 446 and 418. Paul Rahe (PR) writes with passion. He has visited the historical sites described in the book, some of them more than once. He gets so carried away by his subject that he even writes "the son of Alcisthenes" for Demosthenes (etc.), and "the Athenians, the Corinthians" for Athens, Corinth, etc. There are 56 pages of notes, with bibliography in Greek, English, German, French and Italian. For a fan of erudition like myself, this is pure pleasure.

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In this post I will concentrate on Part III of the book ("Fortune's Wheel", 127-187). It covers the plague in Athens, all the way to the unexpected results of the equally unexpected Spartan defeat at Coryphasium-Sphacteria in 425. This is where, thanks to the brilliance of Thucydides, Sparta's and Athens' different constitutions and political cultures come alive in a really striking fashion. PR's narrative flows in four distinct movements: (1) The plague and its consequences; (2) The Athenians' "imprudent ventures"; (3) Surprise at Sphacteria; (4) The Athenian demagogues' hour. What matters, for my purpose, is how these events were perceived by Spartans and Athenians alike. 

Let us start with Athens [2 ]. PR quotes Pericles' warnings about the impact of the plague on human nature: "... that which is sudden and unexpected and comes to pass largley in defiance of reason [is apt to] enslave the mind and spirit". The plague, notes Thucydides, gave rise to a sharp increase in lawlessness (anomía) and to the emancipation of individual daring (tólma). With the son of Xanthippus out of the way, writes PR, the Athenians were subject to a severe loss of patience and focus. Therein lies the weakness of Athenian democracy in the fifth century: there was too much reliance on the prudence of the first man, who could lead the polis in a measured manner (metríos). 

PR doesn't hide his admiration for Athens in general, and for Pericles' talents and his "justified reputation for incorruptibility" in particular (p. 137). But he does a great job at describing the weak/dark side of Periclean democracy, as the demise of the leader paved the way for demagogues à la Cleon. These individuals had "an eye to private ambitions and private profit" at the expense of the interests of the polis (Thuc. 2.65). And it was precisely Pericles' "radical democracy" and "salaried city" that created the conditions for demagogues to thrive. Unsurprisingly, what followed was bad government on a colossal scale. The Athenians, writes Thucydides, "reached out for more" as pleonexía took hold of leaders' minds, the propensy for always seeking more and more, suggestive of húbris. 

Justice was trampled upon as "men of ambition" began "to use prosecution as a political weapon [...] and to prosecute magistrates and even private individuals on trumped-up charges" (pp. 171-172). "Cleon adopted a policy of intimidation, making prosecutions aimed at fining, permanently exiling, or executing his foes the norm". Taxes were raised as more phóros was demanded in order for Cleon to make good on his promise to increase by half the pay awarded jurors (p. 176). A few pages later, PR notes that the increase in phóros contributions created resentment, especially in the Thraceward region—with dramatic consequences for Athens, as Brasidas' job was greatly facilitated. 

To top it all off, the Athenians "opted at this point to ratchet up the pressure they had brought to bear on Sparta and her allies" (p. 176). Cleon rode the wave of euphoria created by the astonishing victory at Sphacteria while at the same time rejecting Sparta's peace ouvertures. "Had Pericles been alive, he would no doubt have seized on the victory at Sphacteria to negotiate a peace with Lacedaemon favorable to Athens's ambitions and fatal to the Peloponnesian League" (p. 181). As PR implies, Pericles would have refused to endorse the expedition to Boeotia that ended up in disaster at Delium, with the philosoper Socrates and a young man named "Alcibiades son of Cleinias" amongst the survivors. 

In  the end, Athens' refusal to negotiate a peace deal —coupled with the débâcle at Delium— "had the effect of strenghtening politically those among the Spartans who had all along argued that they had to be much more aggressive" (p. 186). I'd like to finish this post with a comment related to PR's view that the Athenians were prone "to take great risks which they should never have even considered and to exhibit caution when the rewards on offer were of supreme value" (p. 290). This is known in behavioural economics as the bias of loss aversion. 

What a great book.

[1] Cinzia Bearzot : « La monarchie dans le Tripolitique d'Hérodote », Ktéma : civilisations de l'Orient, de la Grèce et de Rome antiques, No. 40, 2015, pp. 115-124. The notion of a Tripolitique in Herodotus is confusing, because it is mainly used in the context of Dichaearchus' Τριπολιτικός [see].

[2] There is a brand new article on Thucydides and Athenian democracy: Mark Fisher. "Thucydides's Tragic Science of Democratic Defeat", The Review of Politics, January 22. I have not read it.
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Saturday, June 17, 2023

TUCUMÁN & CHACO: LA ELECCIÓN COMO PRINCIPIO OLIGÁRQUICO

AM | @agumack

"Herodotus was a very political writer" — Paul Cartledge

La elección es un principio oligárquico, el sorteo es un principio democrático. Esta idea, natural para los griegos que fundaron la ciencia política, parece increíblemente sorprendente en 2023. A comienzos del siglo XIX, James Madison avisaba a John Adams, como anticipando a Tocqueville: no hay marcha atrás con el elective principle [ver]. En los últimos doscientos años, el 'principio electivo' ha quedado irremediablemente ligado a la idea de democracia.

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Es un error. John Adams lo sabía muy bien. La política argentina lo demuestra con la compra de votos en Tucumán, el nepotismo en San Juan, la transferencia de fondos a provincias 'oficialistas' [ver]. La indignación es más visible en el Chaco. Ante el horror causado por la desaparición de Cecilia Strzyzowski —asesinada, según parece, por matones asociados al gobernador kirchnero-peronista del Chaco—, el pueblo de Resistencia salió a la calle a manifestarse el 14 de junio bajo el grito: 

¡No se vota! ¡No se vota! ¡No se vota! [VIDEO]

Cuando el propio δῆμος pide boicotear un proceso electoral, es porque percibe la elección como un arreglo para dar legitimidad a una mafia que controla los medios, la recaudación, el poder judicial y el poder ejecutivo de la provincia—es decir, una oligarquía. La propia madre de la víctima capta la situación a la perfección al afirmar: "La justicia no es independiente" [ver].

En este caso, no votar es negarse a convalidar el abuso sistemático del poder. No votar es un acto anti-oligárquico. 


Las noticias del Norte argentino nos invitan a viajar en el tiempo. En el magnífico 'Diálogo persa' (Historias, III.80), Heródoto presenta la defensa del 'gobierno de la multitud' (τό πλῆθος ἄρχον, de ahí pletórico). El 'padre de la historia' no utiliza el término democracia en este texto, aunque sí lo hace en otros pasajes de Historias. Nada dice del 'principio electivo'. En cambio, el gobierno de la multitud se destaca por tres elementos que brillan por su ausencia en el Norte argentino:

(a) Rendición de cuentas.

(b) Publicidad de las deliberaciones.

(c) Sorteo para designar autoridades [ver] [1].

Platón y Aristóteles
La elección como principio oligárquico
y el sorteo como principio democrático son temas comunes en Platón, Isócrates y Aristóteles [2]. Una de las referencias de Platón ocurre en un pasaje clave de Leyes (III.692a) cuando —por primera vez en un tratado de política— aparece el término freno (τό ψάλιον) que tanta gloria adquirirá con la expresión frenos y contrapesos. (Titus Livius traducirá frenus). Platón se refiere al poder de los éforos, el elemento democrático en la constitución de Esparta, "elegido por sorteo" (τῆς κληρωτῆς) [3].

En Política 1294b, Aristóteles escribe: "Por ejemplo, parece propio de la democracia el que las magistraturas se distribuyan por sorteo, y propio de la oligarquía que sean electivas" (λέγω δ᾽ οἷον δοκεῖ δημοκρατικὸν μὲν εἶναι τὸ κληρωτὰς εἶναι τὰς ἀρχάς, τὸ δ᾽ αἱρετὰς ὀλιγαρχικόν) [traducción de Julián Marías y María Araújo].

No tenemos, que yo sepa, explicaciones adicionales sobre el carácter oligárquico-aristocrático del principio electivo según estos autores. Atenas había tenido su dosis de demagogos, y el tema tal vez no requería mayores explicaciones (ver "Paul Rahe on Athenian demagogues", Contrapesos, 2022).

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¿Hacia una cultura política menos complaciente?
Los demagogos y criminales que manipulan las elecciones en el Norte de la Argentina han hecho más por aclarar las ideas de los pensadores griegos que cualquier obra de divulgación. No es mi propósito rechazar el 'principio electivo' como tal, sino simplemente advertir que no obrará milagros. Mientras el sistema político sea de tipo 'winner-takes-all', las elecciones serán trucadas a favor de los oligarcas de turno. 

Tal vez ha llegado el momento de revalorizar otros elementos de la democracia para complementar el principio electivo. Mi solución predilecta es un 'Consejo Legislativo' al estilo de Suecia [ver] o los Países-Bajos [ver]. Pero no subestimemos al 'Padre de la Historia'—la rendición de cuentas, el sorteo, y la transparencia de los actos públicos son hoy más necesarios que nunca. 

[1] Heródoto utiliza el verbo πάλῳ; Aristóteles empleará la expresión κληρωτός, 'seleccionado por sorteo'. El ultra-demócrata Paul Cartledge admira la posición de Heródoto y le rinde un cálido homenaje en Democracy. A Life (Oxford University Press, 2016, pp. 94-98) (1, 2). 

[2] En Panathenaikos, Isócrates utiliza aristocracia en lugar de oligarquía. Ver Gerhard J. D. Aalders: "Die Mischverfassung und ihre historische Dokumentation in den Politica des Aristoteles", Entretiens sur l'Antiquité Classique, Tome XI (Fondation Hardt, Genève, 1965, p. 204): "Isokrates, der die alte athenische Verfassung im Geiste der Lösung der πάτριος πολιτεία idealisiert, bezeichnet diese Verfassung als eine Demokratie ἀριστοκρατίᾳ χρωμένην oder μεμιγμένην (XII, 131; 153) in der die Magistrate aus den wohlhabenden Bürgern gewählt werden, aber dem Volke Verantwortung schuldig sind (cf. VII, 27)". Los magistrados son elegidos entre la "aristocracia" pero son responsables por sus actos ante el pueblo.

[3] Ya he citado las excelentes notas al pie de Paul Rahe (1, 2). Ésta es la nota 51 del capítulo de The Spartan Regime dedicado al método de selección de los éforos. El criterio democrático es el sorteo, no la elección: "Chance governs selection of ephors: Pl. Leg. 3.692a with Paul A. Rahe, "The Selection of Ephors at Sparta", Historia 29:4 (4th Quarter 1980): 385-401. The defense of the orthodox view that the ephors were directly elected, advanced by Peter J. Rhodes, "The Selection of Ephors at Sparta", Historia 30:4 (4th Quarter 1981); 498-502; Richer, Les Éphores, 271-300; and Sommer, Das Ephorat, 22-23, leaves unexplained Plato's testimony, which gibes well with the observations of Aristotle (Pol. 1270b8-10, 20-29) and is clearly not intended as a description of the peculiar circumstances of the fourth century. If the ephors and the gérontes were selected in the same fashion, as these scholars suppose, it would be impossible to explain why the outcomes differed so dramatically". Más sobre Paul Rahe y Esparta en Contrapesos: 1, 2, 3. 
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Thursday, December 30, 2021

LIBROS LEÍDOS EN 2021

AM | @agumack

"This majority is a despotism in the hands of its principals leaders" — John Adams

2021 ha sido un buen año para la lectura. Me gustaría leer el doble de libros, pero teniendo en cuenta el material leído en el trabajo y una docena de artículos académicos, mi performance me deja contento. Enseño finanzas en universidades y escuelas de negocios en Barcelona y trabajo en una Fintech (Kantox). Pero mi pasión intelectual es la filosofía política, y en particular las ideas de gobierno mixto, equilibrio de poderes y frenos y contrapesos institucionales o checks and balances. El resultado, algún día, será un libro. 

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[1] Platón. Las Leyes. Edición bilingüe, traducción, notas y estudio preliminar de José Manuel Pabón y Manuel Fernández-Galiano. Madrid: Centro de Estudios Políticos y Constitucionales in Madrid, 1999, 531 páginas.

¡Sensacional! Es mi gran descubrimiento del año. Platón es el padre fundador de la idea más importante de la ciencia política: la constitución mixta y los contrapesos institucionales. Entrado en años y desilusionado con el caos de las poleis griegas, Platón deja de lado las ideas utópicas de República y sienta las bases teóricas de los contrapesos institucionales en el importantísimo Libro III que también contiene el famoso contrapunto Atenas-libertad vs. Persia-despotismo. Es el único diálogo de Platón donde no figura Sócrates. Es también el más largo. Mi entusiasmo es tal que comencé una serie de entradas sobre el Libro III: 1, 2, 3, 4 y 5. Espero continuar en 2022.

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[2] Herodotus. The Histories. Translated by Aubrey de Sélincourt. Revised with Introduction and Notes by John Marincola. London: Penguin Books, 2003, 716 páginas.

¡Otra maravilla! Amazon se equivocó porque pedí la nueva traducción de Tom Holland (@holland_tom). Alguna día la leeré. Heródoto es, por supuesto, el 'padre' de la historia. Es unos de los principales creadores de vocabulario político. Su famoso "Diálogo persa" (III.80) o Tripolítico presenta por primera vez las grandes categorías políticas: isonomía (luego reemplazada por democracia), monarquía, tiranía y oligarquía (1, 2). El relato de la batalla de las Termópilas consiguió arrancarme un par de lágrimas. Heródoto siempre intenta mostrar las dos caras de un mismo fenómeno. 

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[3] Hedwig Richter. Demokratie. Eine deutsche Affäre. Vom 18. Jahrhundert bis zur Gegenwart. München: C. H. Beck, 2020 [podcast].

Necesitamos saber más sobre las exitosas democracias 'germánicas': Alemania, los países nórdicos, Holanda, Suiza, Austria. Por eso decidí 'invertir' en estos libros. El resultado superó mis expectativas. La historiadora Hedwig Richter (@RichterHedwig) propone una visión feminista, pero a la vez pro-libertad y pro-capitalista de la democracia. En todo momento insiste sobre la importancia de las Einschränkungen (limitaciones, o 'checks and balances') al poder político para preservar la democracia de sus propios excesos. Le dediqué varias entradas en Contrapesos: 1, 2, 3. 

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[4] Alexander Thiele. Der Konstituierte Staat. Eine Verfassungsgeschichte der Neuzeit. Frankfurt: Campus Verlag, 2021.

Comprado por la misma razón que el anterior, el libro del Dr. Thiele (@Alex_J_Thiele) examina la tradición del constitucionalismo alemán, que ve —con toda razón— muy influenciado por la forma 'suave' del principio monárquico. Se trata de un punto descuidado y mal-entendido en nuestra cultura política. El otro gran punto es el papel del Bundesverfassungsgericht, el tribunal constitucional de Karlsruhe, que Mogens Herman Hansen analiza en clave de gobierno mixto. Ver mi reseña en dos partes: 1, 2. Con gran amabilidad, el Prof. Thiele agradeció mucho mis comentarios.

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[5] Marcel Gauchet. La Révolution des pouvoirs. La souveraineté, le peuple et la représentation 1789-1799. Paris: Gallimard, 1995, 286 páginas.

Había visto este libro en Amsterdam hace varios años, y finalmente lo compré en 2020 en París. A pesar de su estilo por momentos complicado, Marcel Gauchet describe bien el dilema de la Revolución francesa: cómo lograr el equilibrio político en medio del étrange rousseauisme que otorga a los representantes del pueblo un férreo e innegociable monopolio del poder. La respuesta: no es posible. En ausencia de equilibrio, la Revolución termina en 1799 con la entrada en escena del déspota Napoléon Bonaparte. Brillante. Lo utilizaré seguido en Contrapesos [ver].

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[6] David Stasavage. The Decline and Rise of Democracy. A Global History from Antiquity to Today. Princeton University Press, 2020, 406 páginas.

Una decepción. Este libro simplemente 'no funciona'. Hay un abismo insalvable entre la fenomenal capacidad del autor para generar data y la crudeza de sus ideas en materia de teoría política. Ocurrencias brillantes como la standard deviation of caloric potential —para estimar el grado de 'gobernanza democrática'— conviven con errores elementales de estudiante de primer año. En su afán por 'des-occidentalizar' la democracia, David Stasavage pretende convencernos que la democracia no fue un invento ateniense, y que la distinción entre democracia y gobierno mixto es irrelevante. Ver mi reseña: 1, 2.

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[7] Barry Gewen. The Inevitability of Tragedy. Henry Kissinger and his World. New York: Norton, 2020, 452 páginas..

Barry Gewen analiza la influencia de Hannah Arendt y Leo Strauss sobre las ideas de Hans Morgenthau y Henry Kissinger, dos de los más conocidos representantes de la escuela 'realista' en relaciones internacionales. Dos ideas importantes: (1) Morgenthau: el realismo a nivel internacional se inspira en las ideas de equilibrio y checks and balances a nivel nacional; (b) Kissinger: los pueblos a menudo votan en contra de sus propios intereses: Hitler, Salvador Allende (yo agregaría: Hugo Chávez, el kirchnerismo en Argentina, Donald Trump en Estados Unidos). Kissinger sobre Chile: "I don't see why we have to stand by and watch a country go Communist because of the irresponsibility of its own people". Tremendo.

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[8] Robert Schuett. Hans Kelsen's Political Realism. Edimburgh University Press, 2021, 190 páginas.

Hay un 'revival' de Hans Kelsen, probablemente inspirado por el éxito de los tribunales constitucionales de Europa. El autor adopta una perspectiva poco común: analiza la obra del filósofo-hombre de leyes austríaco desde el punto de vista del 'realismo'. Robert Schuett dirige sus dardos contra libertarios y Rawlsians—pero sobre todo contra los partidarios de lo que llama el Schmittian strongman. En Viena, el círculo de amistades y contactos de Hans Kelsen incluía a Sigmund Freud, Friedrich von Wieser, Joseph Schumpeter, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. Casi nada. Dan ganas de leer más de y sobre Hans Kelsen.

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[9] Pierre-Henri Tavoillot. Comment gouverner un peuple-roi ? Traité nouveau d'art politique. Paris: Odile Jacob, 2019, 356 páginas.

Tavoillot pone al desnudo las democracias occidentales y explica el inesperado éxito de un sistema basado en un "pueblo-rey" que exige infinitos derechos al tiempo que desprecia a los políticos que toman las decisiones. Hay un par de páginas imperdibles sobre el "mito" de la transparencia y sobre la politique de la block-chain. En una palabra: no existe la 'descentralización'. Todo vacío de poder será colmado—y no necesariamente por los mejores. En definitiva: no hay democracia sin un poder ejecutivo fuerte y sin el papel decisivo del elemento 'meritocrático'. El libro fue publicado justo antes de la pandemia. ¿Habrá una edición post-pandemia? Espero que sí.
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[10] Laura Sancho Rocher. El nacimiento de la democracia. El experimento político ateniense (508-322 a. C.) Barcelona: Ático de Libros, 2021, 333 páginas.

En pleno envión por las lecturas sobre Grecia y sus instituciones, compré este libro dedicado a la democracia ateniense. Al igual que Paul Cartledge, Laura Sancho Rocher llama la atención sobre el éxito del experimento democrático en el siglo IV, la época de Demóstenes y Licurgo (el ateniense). La idea es 'contrarrestar' el exagerado énfasis sobre el muy volátil siglo V 'de' Pericles. El libro resulta útil desde varios puntos de vista. Sin embargo, no consigo entender la supuesta presencia —en Atenas— de un "sofisticado modelo de equilibrios y contrapesos" cuando la autora explica al mismo tiempo, y de manera convincente, la ausencia de gobierno mixto y separación de poderes [ver]. 

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[11] Robin Wigglesworth. Trillions. How a Band of Wall Street Renegates Invented the Index Fund and Changed Finance Forever. New York: Penguin, 2021.

Debería leer más libros de finanzas además del material que 'consumo' en el trabajo. En Trillions, Robin Wigglesworth (@RobinWigg) escribe la historia de los fondos indexados, sin dudas la más impactante innovación financiera de las últimas décadas. Desde los orígenes del 'random walk' en los mercados hasta la entrada en escena de BlackRock, el periodista del Financial Times cuenta paso por paso la 'paradoja de John Bogle': el genio sencillo que termina ganando la batalla contra los auto-proclamados masters of the universe de las finanzas. Ver mi reseña: "Trillions! Parallels Between the Indexing Revolution & FX Automation", LinkedIn, noviembre de 2021.

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[12] Paul Cartledge. Democracy. A Life. Oxford University Press, 2016, 383 páginas.

Éste es el primero de los tres libros de Cartledge leídos en 2021. Tal vez el especialista-top en el mundo sobre la historia de Esparta, Cartledge propone —un poco sorpresivamente— una encendida defensa del archi-enemigo Atenas y de su régimen político. A regañadientes admite que la democracia radical al estilo de los atenienses, al hacer posible la entrada en escena de demagogos ávidos de poder, necesita ser 'domesticada'. ¿Pero de qué manera? Cartledge no se anima a proponer contrapesos institucionales, que descarta como esencialmente 'oligárquicos'. A lo sumo acepta un gobierno mixto moderado, más al estilo de Aristóteles que en la línea de Tucídides. Mi reseña: 1, 2.

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[13] Paul Cartledge. Thebes. The Forgotten City of Ancient Greece. New York: Abrams Press, 2020, 304 páginas.

Menos conocida que Atenas y Esparta, Tebas es una de la grandes poleis griegas. Beocia, la región dominada por Tebas, dio nombres como Hesíodo, Píndaro, Epaminondas —el super-star de los héroes griegos— y Plutarco. Tebas es también la ciudad de las grandes tragedias en torno a Edipo y Antígona. El libro no es particularmente relevante desde la óptica de las ideas políticas, aunque sí contiene varias 'joyas'. Un ejemplo: en 432, espartanos y atenienses acusan a los tebanos por su posición pro-Persia en 480. En su defensa, los tebanos argumentan que estaban gobernados por una ilegitima δυναστεία, la forma más extrema de oligarquía [ver].

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[14] Paul Cartledge. Thermopylae. The Battle that Changed the World. New York: Vintage Books, 2006, 313 páginas.

La mayoría de los especialistas ve la batalla como un hito trascendental en la historia de Grecia y en la historia de Occidente en general. Paul Cartlege no duda en referirse a Termópilas como the battle that changed the world. Sin Termópilas no hubiéramos tenido ni Sófocles ni Sócrates. Lo poco que sabemos de Leónidas es importante: como no esperaba ser rey, tuvo que someterse a la disciplina típica de los espartiatas—de ahí su inmensa popularidad. En base a esta idea, me animo en "A 2500 años de la batalla de las Termópilas" (Contrapesos, septiembre de 2021) a lanzar una hipótesis sobre el origen del control que los éforos ejercerán, a partir de 479, sobre los reyes de Esparta.

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[15] Raül Garrigasait. Els Fundadors. Una història d'ambicó, clàssics i poder. Barcelona: Ara Llibres, 2020, 278 páginas.

El Dr. Garrigasait combina un relato histórico de primer nivel, una biografía intelectual de las tres principales figuras de la Fundació Bernat Metge —Francesc Cambó, Joan Estelrich y Carles Riba—, y una defensa apasionada de la cultura clásica. Los tres son catalanistas apasionados—aunque no independentistas. Cambó está convencido que Catalunya, receptora histórica de la "fertilización humanística" del Mediterráneo y de Europa, íntimamente ligada a la cultura de Grecia y Roma, puede contribuir a evitar la decadencia de España. La cultura clásica promueve "la joia de la limitació moral [...], un estat d'equilibri i de mesura [...] equilibri, serenitat, mesura [...]" (reseña de Contrapesos).

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[16] Marie Gaille-Nikodimov (ed.) Le Gouvernement mixte. De l'idéal politique au monstre constitutionnel en Europe (XIIIe-XVIIe siècle). Université de Saint-Étienne, 2005, 232 páginas.

Este volumen contiene las presentaciones de un coloquio sobre el gobierno mixto llevado a cabo en Lyon en 2003. Los artículos cubren autores del siglo XIII (sin Aquinas) al XVII (Althusius). Para mí la principal expectativa era encontrar material sobre el gobierno mixto en Venecia—puedo decir que quedé ampliamente satisfecho. Giorgio di Trebisonda [ver], Gasparo Contarini y Francesco Guicciardini figuran ampliamente. Hay ensayos sobre Bodin, Hobbes y el gobierno mixto y una cantidad fenomenal de referencias bibliográficas. Nada reemplaza una buena lectura de las fuentes primarias. Pero literatura secundaria de este nivel es muy útil también. 

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[17] Chiara Carsano. La teoria della « Costituzione Mista » nell'età imperiale romana. Como: Edizione New Press, 1990, 124 páginas.

La joven investigadora italiana tira por la borda la rigidez de las definiciones estrictas de la constitución mixta y dedica una serie de capítulos a autores griegos, pero radicados o conocedores de Roma, durante la etapa imperial. Los principales protagonistas son Dionisio de Halicarnaso, Aelius Aristides y Cassius Dio [ver]. El Emperador representa obviamente el principio monárquico. El Senado, cuya composición cambia durante el imperio (tema crucial) representa el principio aristocrático / meritocrático. ¿Y el pueblo? Aunque brilla por su ausencia desde el punto de vista institucional, el elemento democrático está satisfecho por la seguridad que proporciona el imperio. Un libro con mil ideas para seguir pensando. Ver también en Contrapesos las notas dedicadas a Velleius Paterculus: 1, 2, 3. 
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[18] Daniel J. Siegel. Aware. The Science and Practice of Presence. New York: Penguin, 2018, 379 páginas.

Tuve una fuerte crisis emocional en abril de 2021. Tras unas semanas difíciles, salí fortalecido gracias a la ayuda de una excelente psicóloga—y gracias a este libro. Dan Siegel recomienda una serie de pasos prácticos para lograr una percepción equilibrada de la realidad y de las posibilidades que ofrece el futuro. Siegel sugiere practicar un estado de awareness para evitar excesos en el comportamiento (caos y/o rigidez) y buscar en todo momento lo que llama integración o equilibrio. Seguramente no lo sabe, pero el lenguaje que utiliza es muy similar al de los autores sobre el gobierno balanceado: balance, blending, mutually inhibitory, homeostasis [ver], stability, freedom, security, etc. 

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[19] Rachel Hammersley. James Harrington. An Intellectual Biography. Oxford University Press, 2019, 315 páginas.

Me costó 'engancharme' con este libro. Pero todos los 'hinchas' del equilibrio de poderes tienen que leer Oceana (1656) de James Harrington [ver]. La Dra. Hammersley (@RHammersley99) propone una biografía intelectual de este autor que moderniza la teoría del gobierno mixto al incorporar the balance of property, elemento crucial en las sociedades comerciales. James Harrington es una de las principales influencias sobre John Adams. Adams le atribuye la idea del government of laws, not of men. Como muestra la autora, Harrington conocía bien los clásicos, aunque no dominaba el griego. Hay muchas referencias a Platón y Polybios, pero también al gobierno mixto de los israelitas [ver].

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[20] Nancy Isenberg & Andrew Burstein. The Problem of Democracy. The Presidents Adams confront the cult of personality. New York: Viking, 2019, 543 páginas [VIDEO].

Decepcionante. Terminé de leerlo en marzo de 2021. Nueve meses después, no puedo recordar una sola idea relevante. En 543 páginas sobre el pensamiento político de John y John Quincy Adams, no se menciona el gobierno mixto, la separación de poderes, los contrapesos institucionales. Realmente absurdo. Una o dos referencias valen la pena, como la carta de John a John Quincy de febrero en  1805 reproducida en "John & John Quincy Adams: no hay libertad sin limitaciones" (Contrapesos, 6 de marzo de 2021). El que necesita información sobre el pensamiento político de los Adams tiene que buscar por otro lado: ver referencias en el link.

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[21] Paul A. Rahe. Sparta's First Attic War. The Grand Strategy of Classical Sparta. Yale University Press, 2019, 314 páginas.

Ya van cuatro tomos de Paul Rahe sobre Esparta. Los tengo todos. Rahe pretende contar la historia de esta extraña pero importantísima polis griega desde el punto de vista de los espartanos. Heródoto, Tucídides, Xenophon, Platón, Aristóteles, Polybios (entre muchos otros) presentan un punto de vista no-espartano. Lo que más me impresiona de la serie son las notas. Sparta's First Attic War tiene 50 páginas de notas con referencias bibliográficas en griego, inglés, alemán, francés e italiano. Para un 'loco' de la erudición como yo, es como tener dos libros en uno. Primero leo el texto en sí, y luego paso al mundo de las notas. Entradas sobre Paul Rahe en Contrapesos: 1, 2, 3.

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[22] Paul A. Rahe. Sparta's Second Attic War. The Grand Strategy of Classical Sparta. Yale University Press, 2021, 384 páginas.

Dos regímenes políticos se enfrentan. Atenas: libertad, democracia, innovación, comercio, imperialismo—high risk, high reward. Esparta: prudencia, moderación, contrapesos institucionales. En 425, Atenas tiene la gran oportunidad de humillar a Esparta y de ganar la guerra desbaratando progresivamente la liga del Peloponeso. Pero la democracia sin frenos tiene un peligro: la demagogia. Kleon triunfa en a la Asamblea frente a la prudencia de Nikias. Hay que ir "por más" ya mismo. Hay que hundir a Esparta inmediatamente (la demagogia es cortoplacista). Grave error. Esparta se recupera gracias a Brasidas, el más "ateniense" de sus generales. En Mantinea, en 418, triunfa la disciplina militar espartana. Atenas está perdida. Cuántas lecciones. Ver: "Paul Rahe on Athenian demoaguoges", Contrapesos. 

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